El cielo cansado
preparaba ese final,
a cuatro días y un mes de un compromiso
que jamás tendría final.
La luna ya crecía
para el instante
en el que su luz iluminaría
el día dieciocho de mi mes.
Y aunque sólo
pero repartido entre caricias
aún le pienso,
aún le agradezco por salvarme la vida
y por creer tanto
en todo lo que soy, a pesar de mis despedidas.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de noviembre de 2,018


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