Frente al espejo te cantabas las canciones más hermosas, frente al espejo tú me hacías el amor; con tu pálida silueta que envolvía mis antojos, como envuelve al universo la medida justa de locura.
Frente al espejo con tus femeninas formas me enseñabas a aprender, porque siempre hay algo que aprender y algo a lo que dejar de temer; y ya no temo tu ausencia pero aún aprendo tu silueta, como eterno manto de amor sin cura.
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Ciudad de Guatemala 4 de febrero de 2,019

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