El día que dejé de decir tu nombre en mi poesía
fue el día en que fallecí en un oxímoron sin fuerzas;
aún no consigo explicarme qué tanto se invoca en el duelo
que deja de aceptar la pérdida de lo más querido y sincero.
El día que dejé de decir tu nombre en mi poesía
fue el día en que comprendí que sólo lo importante merece esta pena…
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Ciudad de Guatemala 5 de febrero de 2,019

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