Sentir que nada es suficiente
y que duele, porque vaya que duele;
sentir que la vida te resulta indiferente
aunque no quieres, sé que no quieres.
Y ver todo caerse a pedazos,
sentir que el alma se cansa de pasos oxidados;
que el cielo se ha estropeado de nuevo
y que el oxígeno que aquí se consume no es nada bueno…
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Ciudad de Guatemala 6 de febrero de 2,019

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