Despertabas a las seis de la mañana, cada nueva mañana, y en un primer mensaje me jurabas que me amabas, en el segundo perjurabas. Y yo me entregué al juego de las armas, pues sin amarte te juré que te adoraba; sin llorarte, sonreí cuando finalmente vi que te alejabas..
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Ciudad de Guatemala 16 de marzo de 2,019

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