Que fácil pasa desapercibida la tristeza,
la depresión y la pena
por debajo de la mirada de un hombre sin alma;
de un hombre sin corazón que con perversiones
intenta acallar los gritos intensos de su impaciencia.
Qué fácil pasa desapercibida la tristeza
por debajo de la supererogatoria de un poeta.
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