La escuchaba pedirme un beso, un abrazo, una ilusión; mientras me sanaba de los malos tiempos, del hambre de arte y de la insatisfacción.
Sabíamos cada tarde que, al buscarnos, estaríamos para lo que hiciera falta; era mi mejor amiga de entonces y aunque ahora no sé a donde fue, la llevaré siempre en el corazón…
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