Tú me Puedes Salvar

Vas desprendiendo
la herida de mi cuerpo,
sanas despacio el suicidio
de tantos y tantos sueños…

Tú me puedes salvar,
tus besos me hacen tanto bien,
me quiero mudar a tu vida,
callarme las ganas de atarme
al collar de tristezas vencidas…

Vas intentando poner una red infinita
que sostenga mi caída al abismo,
me tienes pensando en huír de tu mano
por cada nueva y verdadera avenida.

Tú me puedes salvar,
llegas a cualquier hora y abrazas
con suma belleza los trozos de mí,
todo lo que dejó la explosión de caricias
que el diablo me hacía mientras ella mataba
despacio cada nuevo anhelo y poesía…

Tú me puedes salvar, que duele la espina dorsal,
hierve la marca candente de la derrota en mi andar,
pero me puedes salvar, tú que me curas la vida,
tú que me sanas a besos la desilusión y la herida,
si tomo tu mano el resto de escombros inertes
recobran la vida y se abrazan en complicidad tan, tan fuerte…

Arte, tú me puedes salvar,
que no sé hacer nada mejor,
me sales tan bien como salivar,
como llenar de alegría la vida silente
en un momento de calma prudente,
en un segundo de luz que yo no olvidaré…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 1/05/2016

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Años de Sustantivos Esdrújulos (Pálpito, Sábanas, Éxtasis, etc…)

Por un pasamanos hacia ti,
me enfrento a la duda y suelo ver
la caída antes de que ocurra,
pero el valor esta vez está aquí,
me aferro de manos, no me detendré
hasta que vuelvas a verte segura…

Por qué he de pensar que la causa está perdida
si algo me dice que al pensarme vuelves a sonreír,
seguramente recuerdas cada momento juntos,
en especial los años de sustantivos esdrújulos
que hicimos parte del recital infinito de estímulos.

No te creas que el final es determinante
si tu imagen sigue hermosa en mi vista,
no te creas que ya no te pienso, si te siento
como te sentí frente al lago de secretos exquisitos,
en aquel perdido, propio y lejano vicio.

Late más fuerte, rompe los muros en tu cabeza y en tu corazón,
desángrate lo que quieras pero vuelve, que no eres tan importante
al final en una tumba terminaremos de escribir todo aquello que no fue,
al final en las cenizas terminaremos de ponerle nombre a tanto desastre,
vuelve y deja el orgullo en la despensa olvidada del patio de atrás…

¡QUE NOS HAN ENGAÑADO!
Cuando una puerta se cierra
basta con volverla a abrir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Con una Historia que Nunca Acabó…

Baila despacio, en círculos sobre mi pecho,
descubre el augurio latente de amor que envolví,
sueña con una historia que nunca acabó,
que siempre empezaba en abril a reír.

Lléname de besos como hace algunos años,
siéntate en el pasto y déjame reconocerte,
no tengas miedo de las tardes, que quiero amarte,
vuelve con cada verano intenso de armonías,
hermosas como aquella uñita de gato que tanto querías.

No me olvides del todo, cuando llega el cumpleaños
de aquel cielo que hicimos tan nuestro, me vuelvo a preguntar
por qué terminamos, si ahora mismo no veo
una razón suficiente para no amarte como antes del vaho.

Vuelve a llover en agosto para mí,
enséñame el diciembre en que me hiciste tan feliz,
escucha al oído el susurro perfecto de mi voz,
vuelve a sonreír con esa hermosura divina y turrón
porque estas tardes de ahora son muy insoportables sin vos.

Dame el collar de reservas, muestra el exacto yin yang, entrevuela,
gústame al momento del primero de los besos, que el segundo sabía mejor,
lluéveme otra vez en agosto, cautívame siempre en abril,
guárdate restos de enero por si un diciembre me empiezo a morir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Cuarzos para Mariana

Mariana tus besos son cuarzos preciosos,
tus letras un mundo mejor para estar,
si yo me llamara distinto estaría acabado,
tendría la suerte del matemático Lord.

Pero cuando te quitas la ropa,
resulta que eres aún más hermosa,
que tu piel hace justicia a tu cuerpo,
lo envuelve aprisionado por sus sentimientos
y te escuchaba hablar la otra tarde con tu amiga,
no digás que no sabías, hablabas más alto
para dejar claro que soy el hombre de tu vida.

No te sientas mal, a veces dejarlo todo
por amor es natural,
no me pidas más, a veces dejarlo todo
por amor es temporal.

Que ojos tan bellos, que remilgosos pechos,
no te dejes la ropa si no la vas a usar,
deseo tanto tu desnudez que me desvisto
de complejos y las pasiones ya no quiero contener.

En el sexo, tú y yo, mezclamos la gramática con el amor,
no creo que exista un mejor sabor, un mejor momento,
este es el momento para los dos, muérdeme los párpados
no me dejes ver a otro lugar, no me dejes tiempo o un final.

Mariana tus besos son cuarzos preciosos,
tu cuerpo la obsidiana prohibida que he vuelto a recuperar,
me gusta el suspiro que se desprende de tu alma temperamental,
me quiero alimentar del comienzo que nos puede silenciar,
al escapar del mundo, del tedio, de lo que nos pueda defraudar.

No te sientas mal, a veces dejarlo todo
por amor es natural,
no me pidas más, a veces dejarlo todo
por amor es temporal.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

La Rima Imposible de Bécquer

Yo soy la rima imposible de Bécquer,
porque el tiempo apremia y escuece,
como un batallón de miradas silentes
que a la vista de todos hoy fusila a un teniente…

Y soy de cronopios la triste razón,
un enjambre impermeable de dudas,
la mala molécula de la ternura
y un silencio que mata, y una brasa que muerde,
sin razón de ser, con la canción pegada a los dientes,
como un trapecista con red de cama de clavos,
un equilibrista con viento a favor de huracán…

Me trae la noche canciones de almíbar,
el ámbar plateado sexagesimal,
me pueden las ganas y antoja la culpa,
me bebo de un sorbo el espectro animal,
con Dios a la orilla de mi clandestina
soberbia endulzada en zarpas de cañón,
que no diga es mi culpa la virgen María,
si esto no ha hecho más que mercar,
me puede el convenio de almas perdidas,
el pesebre maldito de conspiración,
nos queda esperanza guardando premuras
del mismo purgatorio que nos ofreció…

La ofensa es una bala perdida
que no acierta en el blanco si no acepto yo,
es tan difícil no pecar en la mente
si veo tus piernas cruzar mi portal,
con un aguacero te encierro en mi cama,
con una explosión te aseguro ilusión
y es que soy un cometa sin órbita fija,
la malaventura del poema mejor,
una nota perdida en las manos de Siria,
el rechazo total a norteña ambición,
no me callo la boca si aún puedo abrirla
que me digan quién responde por tanto dolor,
yo soy el portal de tu buena esperanza,
una copla cantada a los gritos en Nunca Jamás,
a favor de las almas rotas de la historia,
con los verbos de Eva bajo nuestra piel,
no nos queda más noche sin droga cincel
y la idea siniestra del más puro Edén…

Yo soy el amante infiel de la luna,
el testigo del hambre inaudita y en paz,
una oración sin verboides mortales,
un velero con velas de plumas en su mortandad,
el valiente indeciso de tus manantiales,
una historia infinita que arde en el fuego,
tan intenso, de la tarde en que empecé a respirar…

El cielo tiene esta noche todas las mesas reservadas,
no hay más sitio para cometas hambrientos de sed,
te quitarías la armadura para decirme quién eres tú,
al final, no tienes que temer si una oportunidad se pierde
ya volverá a tus ventanas, como todas, no tiene que doler.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/04/2016

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El Fantasma de la Casa Grande (No Sólo de Amor Vive el Desastre)

Se te olvidó decir
que escondiste tras la lluvia tu color,
que hubo un río con mi nombre
que te llenaba los días de ilusión.

Ya desbordado hiciste charcos
con los restos de mi alma,
con mis huesos escondite
de tus engaños tan perennes,
tu veneno fue mi vicio maldito
y cada noche la mejor para morir.

Me excitabas con tu cuerpo de guitarra,
con tu intimidad me presumías
que la vida no es más que posturitas,
lo que más me gustaba era tu voz
cuando me mentías con tanta verdad
haciéndome creer afortunado
y tan lleno de sublime paz, pero no.

Todo lo tiraste al suelo,
los muros de mi tranquilidad
resbalaron por tus pechos,
de algunos otros precipicios bellos
y hoy yacen en tu piso todos ellos.

Y ya es tarde, el fantasma se desvanece,
el fantasma de la casa grande
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de sol vive la tarde.

Se te olvidó admitir que estabas triste,
que había una lágrima ambulante en tu mejilla
y resbalaban pesadillas por tu fina cara,
tan barata, tan soberbia y tan extraña.

Me llamabas e implorabas una nueva oportunidad,
pero no cariño, basta una sola de vez del huracán,
las ciudades del mundo podrán tenerte compasión
pero yo ya no, perdóname, pero yo ya no…

Se me olvidó pedirte que no vuelvas,
pero si escuchas el lamento de una guitarra andaluz
por el camino y el recuerdo de baldosas rumbo al sur,
empujarás cada paso al mejor de los olvidos, lo sabrás,
y harás el favor de ya nunca regresar.

Porque es un aeropuerto de tristezas
mi pecho sin tus locuras de saeta,
una jauría de lobos al acecho el divorcio
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo guardo,
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo muerdo.

Me sabe a desgracia aquel amor que jurabas,
las horas en que sumergidos en tu cama
nos amamos como cirios infinitos de esperanza,
con tantos movimientos planetarios
y de balas de cañón, por si un día se te ocurre presumir
quiero que sepas que si eso te hizo feliz, a mí no…

Ahora es muy tarde, el fantasma se desaparece,
el fantasma de la casa grande, de allá enfrente,
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de amor vive el desastre.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/04/2016

El Café Suerte Esperanza

Encontrarte en aquel café, entre su aroma exquisito a intimidad, con tus gafas de sol para la sombra y el nudo de tu bufanda marrón. Esquivar tu tono serio y ponerte una sonrisa, de extremo a extremo, entre la boca y el corazón… Es que te juro, por dios, que no recuerdo un mejor sabor.

Quedar al día siguiente en la librería del centro, en la que me hablaron tus ojos del príncipe marciano y tus piernas de su flor, mis manos arremolinadas de aquellos cronopios y famas, mi frente de las cuerdas reflexiones que el amor, ya sabemos, no admite, no por siempre.

Tomar tu mano con la incerteza de lo eterno, posar un beso en tus labios continuos por un camino de lo bello a lo desconocido. Se cortaba el aliento de las horas al verte hablar, pensar en tu siguiente beso y atender a tu necesidad intensa por ser comprendida, mis venas palpitaban al compás de tu hermosura, era un juego cíclico de admiración al cielo y al suelo, sentir amor propio al amarte a ti, sentir completa autoestima al saberte milagro de pies a cabeza, sonreír.

Eran los vértices tan fuertes de una historia común, una etapa tan linda con la brisa y el frío que refresca el alma, promesas tan buenas, un salto mortal que, temporalmente, acababa bien, alejando la pesadilla y yo creando un escenario para verte siempre, para verte bien, querer hacerte feliz como no hice a nadie, llenar de cometas tu habitación y de orgasmos las marquesinas de trofeos bien logrados, desdibujarse así los miedos y correr al encuentro de un amor justificado en sus pormenores, libro abierto de citas que inspiran al héroe de la tarde, a la mujer de mente.

Conocerte, sin duda, algo tenía que ver con mi suerte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/04/2016

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Cielo Febrero

Aún no me lo puedo creer,
todavía sonrío con el alma quieta,
estuviste en mi casa tras tantos años,
con esos ojitos, tuyos, de cielo febrero
y la palabra tan bien alzada entre tus labios.

Me quedé frío al abrir la puerta,
tu sonrisa se invitó a entrar,
pusiste un beso bueno en mi boca
y aún no se apaga en mí el asombro,
así que prometí, que haría un poema
para nunca olvidarme de aquel beso…

Ni de que estuviste aquí…

Con otro acento, uno más frío
pero los mismos gestos lindos,
con otra ropa, más apta para olvidos
llegaste hasta mi encuentro.

No quise ofrecerte flores,
aunque me guste tanto redundar,
quise más besos, quise una vida,
nunca pense en descansar,
me llamaste por mi nombre,
aunque me confesaste que siempre
estuviste loca por aquel pequeño mote.

Sanaste las dudas de mi intemperie,
le diste el descanso a mi alma rota,
yo no quise contarte del desastre
que frabriqué tan cercano a tu ausencia,
me sumergí en tu tacto tan completo
y en los tallos de tus abrazos ciertos…

Porque estuviste aquí…

Por un momento no hubo mundo
más que el recuerdo de aquellos días nuestros,
no hubo más tornillos que los que
nuestras risas dejaron sueltos,
me quedo el vaho de tu aliento en mi ventana
y aquella nueva posición extraña,
sin cambiar el ritmo de nuestra actualidad,
es posible que no pase mucho tiempo hasta que por fin,
con todo amor e intensidad, elijamos quedarnos juntos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016

En estos momentos en los que bajo el volumen a mi soberbia,
comprendo que tú me hubieras salvado de tan estruendoso caos…

Porque eres toda la hermosura que cayó, desde el paraíso, del bolsillo roto de Dios
y que yo no quise conservar, que perdí y que a mi alma debí dejar cosida, mi cosmos…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Citas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

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El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

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Uno Mismo

Era una mañana como cualquier otra
pero con la mirada más abstracta,
allí te encontré rodeando mi espacio
con el leve silbido de tu espera.

Me esperabas de una vida anterior
y yo no supe responder otra cosa que sí,
a la intención pletórica de tu voz.

Me enredaste la vida con los pormenores
de tu piel y el eclipse de luna en tus ojos,
me tildaste de platónico por lo inalcanzable,
sin darte cuenta de que me tenías atrapado.

Intenté besarte los labios y fue imposible,
imposible besarte los labios, toda tú eres alma,
y quise quedarme a vivir en tus hombros
pero me deslicé despacio a tus pechos,
que hoy me abrigan como hojas a su otoño.

Me esperabas de una vida anterior
y yo no supe decir no a la costumbre
de fascinarme por lo extraordinario,
por lo increíble e inconsumible.

Te esperaba de cuatro calles atrás,
de cuatro historias de amor en las que no estuviste,
te esperaba de seis lunas atrás
en las que siempre bordear tu silueta quise…

De vidas anteriores, de calles adyacentes,
de vientres de ocasión y bulevares al olvido,
te esperé, me esperabas y ahora somos uno mismo…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/03/2016

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Simetría de un Desastre Inhumano

No voy a dudar y voy a seguir,
si quiere razones para huir se las voy a dar,
pero sepa usted que no me voy a detener,
si Asia y Europa comienzan a sumergirse,
en lo más profundo de las aguas, no lloraré.

Hay un pronóstico en reserva de maíz criollo,
vísceras de dragón esparcidas por el camino
y un infiero que abre puertas dobles para nosotros,
pero no me da la gana, que no me da la gana.

Tengo veintiséis y he vivido tanto,
el ice me hizo impermeable algunas noches,
tantas piernas de mujer hice cobijas,
estuve a punto de morir irremediablemente
y he salvado la respiración por una micronésima de segundo,
ha sido tanto como para venir ahora a equivocar el rumbo.

Satanás es una idea malintencionada
pero como hiere y como mata,
no me mire tan perpleja, despierte, mire atenta,
quítese la ropa, su cuerpo es un transporte
en el que usted elige si se va a un buen sitio o si se va a la mierda.

Cuídese el alma y no el rimel,
olvídese de la hora y el clima por un rato,
muéstreme sus trucos y sus cartas,
guarde el silencio y haga mucho ruido,
calle las voces en su cabeza, gloriosa afrodita
del desastre intenso no concebido, cometido.

Arrodíllese frente a la bestia, las marcas serán de agua,
su ingenuidad y desmesura le dejarán acorralada
por brazos indefensos de niños cortesanos… De Nada.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

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Mi Combustión Espontánea

Yo soy del viento y la ciudad,
de los edificios grises y de caminar,
quién te dijo que tienes de mí
más de lo que te quiero dar…

Soy malabarista de futuros,
si todos se caen no importa,
ya vendré inspirado y sabré recomenzar,
siempre hice lo que me dio la gana,
quién te dijo que eres dueña de mi alma,
de cada poro de mi emocionante cama.

Tendrás que hacer un alto
y pensar lentamente en los daños,
que ha sufrido mi amor por seguirte,
tendrás que hacer un alto y soñar
con el viento de poniente que me yergue.

Suena mi música, déjame en paz,
todo el vestigio de mi ayer me seduce,
nunca nadie me ha tenido por completo,
que es la vida sagaz y fugaz, y fugaz y sagaz,
la mirada apartada del arte no mece,
en cambio, prefiero la libertad del fuego.

Deja arder mi centro, en mi combustión espontánea,
por las tardes de domingo, a la salud del día en que nací.

Yo soy del viento y la ciudad,
de los edificios grises y de escapar,
quién te dijo que tienes de mí
más de lo que te quiero dar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 16/03/2016

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Mi Instante de Calma

Manos sobre el roído rostro del tiempo,
una esperanza saborizada con besos,
el sobrante de los materiales de la creación
Dios los utilizó para darte la respiración.

Guarda mis secretos en lo más interno de tu voz,
que nadie sepa que te amo como te amo,
imagina los niveles de envidia disparados contra ti,
que nadie sepa la manera en la que te miro,
ni lo que me causa tenerte desnuda en mi cama,
que nadie se entere de nuestros incendios de magia.

Me gusta tu forma de andar, tu trapecio de migas de pan,
el solsticio impregnando la bendición de tus venas,
y la esdrújula en tu almohada cuando respiro en tu espalda.

No eres más hermosa, sólo porque no te da la gana,
pero a mis ojos, divina, cada día te haces más ara,
yo me quito el sombrero de rodillas si a caso usted pasa,
me sacudo el alma gastada si ocurres en mi instante de calma.

Me inspiras los versos más sensatos y educados,
me inspiras los actos más intensos de mi abecedario,
yo tengo una meta en la vida que lleva tu nombre
y doscientas razones de sobra para no dejar de amarte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/03/2016

Gracias por sus ojos y por estar,
también les invito a leer estos otros poemas:
Besos de Azafrán
Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…

Del Alma y la Piel…

Eres fascinante y no te das cuenta,
eres tan hermosa y quisiera que por un momento
te vieras con mis ojos, observaras tus virtudes…

Todo lo que te han dicho es una mentira,
el mundo no es una burbuja, no es una carceleta,
el mundo es una especie de luna llena en expansión,
un orgasmo in crescendo con alas de aurora boreal.

Tu cuerpo desnudo no es imperfecto, ni objeto,
es el objetivo de mis besos que te son sinceros,
eres perfecta en cada letra de tu nombre, Ana,
en cada milímetro de piel, en cada vello,
en cada gota de tu néctar, en tus ojos de avellana.

Tienes el sendero de lunares que quiero recorrer
lentamente, eternamente, con el roce de mis labios,
tienes los besos divinos que siempre quiero comer,
el alma y sonrisa que siempre quiero poseer…

Tus sueños no se han quedado atrás,
los he traído en mi equipaje para ti,
tus ilusiones nunca se romperán,
yo me abrazaré a tu magia para que no escapen,
yo me ataré a tu corazón para que no naufraguen.

Te he esperado todo el tiempo, siempre a ti,
en la distancia te he añorado, te he amado,
pero ha llegado el momento de escaparnos,
de vivir todo esto juntos, de amanecer cada vez
abrazados por las mañanas del alma y la piel…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/12/2015

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos otros poemas:
Ser de ti…
Enigma y Tristeza
Los Besos Más Lindos Que Vi En Toda Mi Vida
Hacerte el Amor