Emotiva

Aunque el silencio perpetuo
te inundara las pupilas
y tu respiración en color rojo
tiñera nuestras avenidas;
siempre un fruto nacería
de la flor que tu cuidaste,
una flor que incendiaría
de tu ausencia todo el desgaste…

Y yo seguiría recordándote en mi poesía,
alimentando mis comienzos con tu partida;
te diría en el centro del viento que te quiero
y que nunca me olvidaría de tu cuerpo…

Seguirían las mañanas caminando
a paso tan apresurado;
seguiría cada noche amenazando
con no poder recordarlo
y mis versos llorarían de tanto amor,
tanto amor echando en falta tan emotiva conexión.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de agosto de 2,017

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Sin tu Andar

Verso primero, un ángel guardián,
calles repletas de inciertos;
cuadros prestados, herida dulce y mortal
en la calle de los arrebatos.

No ha cambiado tanto el mundo
desde que tú no estás,
no ha cambiado tanto, es duro,
desde que tú no vas…

Verso segundo, un ángel diminuto,
avenidas vacías de cuerpos cansados,
círculos extraños, cura agria y fatal
en el rastro de los suicidas milagros.

No ha cambiado tanto el barrio
desde que tú no estás,
no ha cambiado tanto, en cambio,
es más solitario sin tu andar…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala  24 de febrero de 2,017 

Abscisas

Con su mirar de niña
la encontré,
siendo tan sólo
un joven de cometas;
con su primer sonrisa recité
dentro del corazón versos de estrellas
y su caricia suave de inocencia
me hizo más feliz el tiempo en su presencia.

Con su mirar sin prisas
la solté,
siendo tan sólo
un explorador de abscisas;
con su última nube naufragué
dentro de un mar lleno de sus ausencias
y ahora cada vez, en cada orilla, en cada playa
aún nombro con sus letras a la tarde que, sin ella, se desmaya…

Y te puedo jurar
que nunca volví a ver a alguien más bella,
te puedo asegurar
que no habrá jamás una niña como aquella.

Pálidos labios para mi noche triste,
misma en la que sonrío al recordarla,
amor de la piel de un milagro transparente
y una lagrimíta tonta inundando mi avenida…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de febrero de 2,017

Esa Milésima Parte de Un Suspiro

La soledad, va acumulándose sobre mi cuerpo
como un instante desierto que me hiere mucho más,
esta prisión es un nido insolente de momentos
que en realidad me hacen sentir tan lejos de mi hogar.

Al final lo he comprendido, eras tú quien siempre debió estar,
es una pena pensar que no te pudiste quedar, que lejos estás,
que no me pude quedar, porque quisiera estar contigo, con nadie más,
cambiaría esta noche de cine idiota por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de observar.

Será que en tu nuevo país escriben versos como los que hicimos,
será que tienen la costumbre que inventamos de besarnos distinto,
será que aún te llueve el agua de mi cielo, será que aún me sabe
a tu sexo la aurora, desde que no estás me separan las ansias
de aquel que yo fui cuando estaba, plácidamente, descansando en tus playas.

Es mi prisión, hoy por hoy, la vida misma no una parte de ella,
es mi esperanza pensar que algún día volverás a salvarnos
y al fin juntos escapar en un vuelo a cometa, como prometías
las tardes de aquel tan hermoso septiembre en el que no llovía.

Será que aún puedo llamar a esta mi ciudad y amarla
sin la estela de incienso que tú le obsequiabas,
será que aún es posible seguir escribiendo
si eran tus ojos bonitos los que daban la luz a este sueño.

Cambiaría esta noche de frío, insabora, por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de cuidar.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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Con una Luna y un Amor

Cuando el frío llega a mi ciudad
ha de ser tu piel  la que tiembla,
cuando se me esconden los recuerdos,
una lágrima tuya la que escapa.

Aquel baile de secundaria, tu primer cerveza,
el primer amor y toda condición humana,
los latidos erizados al escuchar las preguntas
que mis manos recitaron a tus pechos de madrugada,
la madrugada como un silencio roto a las brasas,
en aquella fuga de hilarantes besos que tejió la casa.

Pero aún llueve y es agosto, aún pregunto por ti,
si los gatos alguna vez desaparecen, si un avión se duerme,
será la misma plaza y la misma marquesina sin tu reflejo
donde aún te pienso, donde aún te sufro, donde aún te espero.

Tu encuentro es la causa que procuro hacer necesaria,
aunque a veces pueda la resistencia mayor de la pena,
aunque a veces circule mi ciudad tu abrazo de llama,
porque te llama impaciente la piel que llenaste de ofrendas,
las manos a las que robaste las cuerdas para hacerte una pulsera
y el poeta que te hace poema, con una luna y un amor, como a ti te gusta.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30/08/2016

 

Si a mi Lado Despertaras Tú

Regresa y cubre tus pasos con la misma nieve
que está dejando caer la soledad de mis besos.

He visto un sol de color azul
traer la imagen de tu sonrisa
a las ventanas del abedul,
he visto el llanto de un ángel
en la copa en que serví
el vino que preferías sentir.

Pero no estabas y aunque aún me amas
sé que no sé cuándo vendrás a la ciudad,
otro país te está abrazando las ganas
y tu inteligencia no sabe de frenos,
de municiones, de tristes recuerdos.

Cada mensaje tuyo es un nuevo misil
que impacta a las ciudades indefensas
de mi casi extinto y obsoleto candil,
pero no tiene que importarte este estado
en el que ahora podrás descubrirme,
aunque ahora duela cada paso y cada luz,
el amor podría despertar si a mi lado despertaras tú.

Llora en Brujas si es que queda intacta la poción
y no olvides encantarme sin cambiar la posición,
porque he visto a los quetzales que hiciste libres
derramar lágrimas en nombre de tu ausencia,
será nuestro invierno o será la ruda incerteza.

Regresa y borra las huellas que dejaste por el mundo,
descansa entre mis brazos, que no existan otros muros,
regresa y aléjate del pasado con fiereza, del momento
en el que la luna te sedujo en otras dulces tierras…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 09/07/2016

Cielo Febrero

Aún no me lo puedo creer,
todavía sonrío con el alma quieta,
estuviste en mi casa tras tantos años,
con esos ojitos, tuyos, de cielo febrero
y la palabra tan bien alzada entre tus labios.

Me quedé frío al abrir la puerta,
tu sonrisa se invitó a entrar,
pusiste un beso bueno en mi boca
y aún no se apaga en mí el asombro,
así que prometí, que haría un poema
para nunca olvidarme de aquel beso…

Ni de que estuviste aquí…

Con otro acento, uno más frío
pero los mismos gestos lindos,
con otra ropa, más apta para olvidos
llegaste hasta mi encuentro.

No quise ofrecerte flores,
aunque me guste tanto redundar,
quise más besos, quise una vida,
nunca pense en descansar,
me llamaste por mi nombre,
aunque me confesaste que siempre
estuviste loca por aquel pequeño mote.

Sanaste las dudas de mi intemperie,
le diste el descanso a mi alma rota,
yo no quise contarte del desastre
que frabriqué tan cercano a tu ausencia,
me sumergí en tu tacto tan completo
y en los tallos de tus abrazos ciertos…

Porque estuviste aquí…

Por un momento no hubo mundo
más que el recuerdo de aquellos días nuestros,
no hubo más tornillos que los que
nuestras risas dejaron sueltos,
me quedo el vaho de tu aliento en mi ventana
y aquella nueva posición extraña,
sin cambiar el ritmo de nuestra actualidad,
es posible que no pase mucho tiempo hasta que por fin,
con todo amor e intensidad, elijamos quedarnos juntos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016