De la magia a los escombros, todo un camino anestesiado; del amor al silencio, el mismo tiempo en que se olvida la letra de una canción que ya no se volverá a cantar…

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Ciudad de Guatemala 25 de febrero de 2,017

En la Ciudad de la Canción

En la ciudad de la canción
se marchan a dormir las luces
y abren las puertas del bar
más hermoso de toda la estación;
llueven, despacio, los ocres
misteriosos del amar,
cuando amar nace del canto de una voz.

El diafragma comprime ese grito
que ha nacido del centro de ti,
es sublime el temblor florecido
de la ruptura de lo humano y lo divino;
celeste siempre es el cristal
a través del que me miras pasar,
yo no quería la soledad
y estando solo fue que te aprendí a extrañar.

Mírame a los ojos si olvidas el mar
y besa despacio los hilos del solar
en el que escondes tus embarcaciones
por el miedo a naufragar;
mírame a los labios si olvidas la ciudad
y roza sin prisas los caminos de coral
en los que el alma exhibe sus emociones,
todas ellas, al cantar…

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Ciudad de Guatemala 9 de febrero de 2,017

En la Guerra y el Amor

En la guerra y el amor
siempre he escrito una canción,
en las noches en vela,
en cambio, prefiero una intención
que secreta confiese a las estrellas
los motivos del silencio que habita mi corazón.

Porque han pasado por mi vida
unas cuantas, quizás muchas,
hijas de la mismísima Eva,
aunque nunca existiera
y la manzana era un modo de juego
carne, de la misma carne, que inventó su fuego.

Ordinaria es la vida si no la compartes
con un alma distinta, si no la repartes
entre todas las viuditas de tus sueños;
ojalá que la esperanza no reemplace
los anhelos que se cumplen de repente,
ojalá que otra historia no repare
cada costura que perjudicamos en combate.

Porque han pasado por mi vida
unas cuantas, quizás muchas
y otras tantas, tantas, tantas,
pero tú nunca has pasado,
te has plantado a mis jardines
con amor del que instalado
hace añicos todo recuerdo del pasado.

Y me gustas más, cada vez que te encuentro,
porque eres una mezcla bien hidratada
del sortilegio que anuncia el comienzo
del viento que refresca mi alma enamorada…

En la guerra y el amor
siempre he escrito una canción,
sólo que la guerra no sirve para nada
y el amor es encontrarme, al despertar, la hermosura de tu cálida palabra…

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Ciudad de Guatemala 8 de febrero de 2,017

Acorde de Tónica

Me dijeron que de escribir no se vive
y no sabían que vivo para escribir,
si a los veintiocho la muerte me persigue,
qué más me da, ya tengo listo un verso para el fin.

Si las gaviotas no se dignan a volver
a esa ceremonia que toda mi vida odié,
estará bien, con sus dedos alguna vez
me recordarán y la manera en la que amé;
porque si acaso se olvida de mí la marea
será por notar que no pudo borrarse mis huellas.

Y habrá otro verso que inventaré,
cada mañana entre los árboles,
entre la hiedra y la espera de un soñador,
a la vera del más puro acorde mayor.

Ojalá que abran la luna,
que demuestren su centro,
la valentía es lo que vive dentro
y no es de cristal el lago más bello
pero sí el recuerdo del mejor de mis besos.

Si la mujer, del lunar de roca,
no se digna a confesar que aún escucha
mi voz pidiéndole con toda claridad:
«Quítate ya la ropa que nos abriga la aurora»,
no importa, yo la veré en el hotel siempre a solas,
cantaremos las mismas notas;
y una canción repetirá a las mismas horas
esa verdad que ella guarda en su boca.

Y si la muerte se olvida de ella,
que se compre la falda que vio en nuestra acera,
que sepa guardar la compostura
y que se olvide los junios, la lunas
así como una lágrima desdibuja…

Me dijeron que de escribir no se vive,
que de escribir no se muere tranquilo,
sin saber que para escribir es que vivo
y para recordar, que es imposible olvidarle,
me he dejado recordatorios en cada Sol errante…

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Ciudad de Guatemala 8 de febrero de 2,017

Nunca te Dejé de Amar

Si alguna vez un corazón
fuera capaz de no sentir,
seguramente la razón
sería un vicio de insistir
sin encontrar la solución.

Si la esperanza volviera a fracasar
y las palabras se acostumbraran a callar,
yo seguiría buscando la manera
de acercarme a ti, sin renunciar,
a la idea de confesar que nunca te dejé de amar.

Si alguna vez una intención
no nos inundara de pasión,
de qué podrían servir los besos
o morir al lado del amor;
si alguna vez una canción
no me llevara hasta tu voz.

Si alguna vez, pequeña flor,
yo te olvidara sin compasión,
si alguna vez a la poesía
se le olvidara que eres mía,
si alguna vez la decepción;
yo moriría en mi inmersión,
resignaría mi salvación…

Ojalá que mi amor ceda calor
y la mañana aquel color
que tu paleta libre del dolor
y te recuerde quien soy yo…

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Ciudad de Guatemala 6 de febrero de 2,017

La Misma Canción

Con el recuerdo de un beso
se ha hecho una canción,
con ella guarda aquel suspiro
que a nadie jamás mostró.

Y se queda a cantar
la misma canción,
una vez y otra más,
esperando a que un día
venga el mar por ella
y se la lleve a donde la marea
no le permita volver jamás.

Y cuando eso ocurra
aún el viento tejerá
las notas precisas
que su voz ahora regala
a la más intensa oscuridad.

Cuerdas del hilo resistente
rotando la tierra al vaivén
del más perpetuo y silente
siempre que también es nunca, a veces,
como el dolor que nunca ruega,
como el edén sin Romeo y Julieta…

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Ciudad de Guatemala 25 de enero de 2,017

Se Sonreía Como Tú (De Frente A Su Canción)

Se sonreía como tú,
tan enigmática, tan linda,
con su mirada tan esquiva;
y el aliento de cereza, por instantes,
sin la delicadeza que pone la sal a los mares.

Se sonreía como tú
y su corazón era como el fuego,
por lo que puede llegar a causar
a una piel expuesta a su calor intenso,
más no por la salvación en días de invierno.

Lloraba como tú, mirando a los ojos,
con bajos instintos de días no fecundos;
se desnudaba como tú, con el alma distraída
y la dulzura inexacta de un asesinato sin armas parecidas.

Se sonreía como tú, no sabía besar sin morder el corazón
y sus colmillos tan afilados sabían encantar a los caídos… De frente a su canción…

Se sonreía como tú,
mostrando bífida su lengua,
con besos de manzana envenenada
y vestidita con aquel mágico tul.

Se sonreía como tú,
la bestia, detrás de mi pared…

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Ciudad de Guatemala 7 de diciembre 2,016

Color Natural

Como un ritmo acompasado
con el fuego fatuo que es llorar,
aparece tu voz consintiendo un vocablo
que me habla de lunas, de su color natural…

Isla nacida del centro de un mito,
lluvia celeste con brazos de sal,
ruido precioso de abrazo escondido,
noches que rezan al Dios de la claridad.

Ojalá que venga en forma de suspiro
cada canción que puedas invocar,
que las hadas sorprendan a los ríos
y un momento de paz al pasar,
pues si canta tu ventura mi canto
será menester no dejarte de amar…

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Ciudad de Guatemala 24 de octubre de 2,016

Los Besos de una Noche Para Siempre

Después de hacerte el amor
te escribiré dos canciones,
una hablará del perdón,
rencor sin las soluciones,
y otra dirá que te amo,
como en verdad no te amé,
se escribirán otras constelaciones
en tu taza de café…

Y a lo lejos me perderás de vista
pero la radio te traerá mi voz,
no llorarás, pues lo sabrás,
que hay horizontes que no se deben pisar;
A toda prisa y con la misma emoción
escucharás ladrar a los perros,
gruñir al temblor, poesía sin el dolor.

Sabremos distinguir lo que es real
de lo que inventamos con crueldad,
lloviznará con el ímpetu debido,
nos besaremos a la distancia sin ese abrigo
que producían en los faroles nuestras aceras
y aunque vuelvas a verme, tú, no te calles,
enciende el silencio con voces ausentes,
deja de decir mi nombre para poder volver a verte.

Guarda los besos de una noche para siempre,
no hay amor más eterno que el que contigo aprendí,
todo lo que empieza en octubre se estrella en diciembre,
así que no olvides la historia y diles que no todo pasado es silente.

Y si me ves caer desde el balcón,
no tengas miedo y no me salves,
es mi alma que juguetona
intenta aprender dónde empezó la ilusión…

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Ciudad de Guatemala 24/08/2016

Quiéreme

Quiéreme,
con la fuerza que un claustrofóbico
ama los espacios exteriores,
con el dulce que se queda en las manos
tras la caricia a un recién nacido,
si es que quedan universos habitables
en el manto estrellado de tu nombre
déjame pasar, no digas nada  y quiéreme.

Tu cariño es el ideal de paz universal,
la verdad que no habla a medias,
el silencio que nos impide pensar,
pensar a veces lastima, siempre priva,
y yo no quiero negarme el gusto hermoso
de conservar tu voz en mi rincón.

Como ya es costumbre en mí
quiero besarte aunque estés tímida,
llevar a bailar tu vestido y tus ganas,
con tantas ganas de estar sobre la luna
y si es diciembre no guardes tus labios,
no te creas si te dicen que he cambiado demasiado,
la verdad aunque he vivido, es verdad que te he esperado,
si aún estudias de Este a Sur todas las dudas que te surgen,
tú no pienses tanto, siente como sientes, ven y quiéreme.

Porque es hermosa la vía láctea endulzada en tu sonrisa,
tan especial el verso nuevo de niña poeta que me cantas
y si acaso queda un ratito de locura entre tus huesos, tú no hables,
no te aflijas, ya no tiembles, pequeñita, sólo déjame pasar y quiéreme…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 09/08/2016