La Misma Canción

Con el recuerdo de un beso
se ha hecho una canción,
con ella guarda aquel suspiro
que a nadie jamás mostró.

Y se queda a cantar
la misma canción,
una vez y otra más,
esperando a que un día
venga el mar por ella
y se la lleve a donde la marea
no le permita volver jamás.

Y cuando eso ocurra
aún el viento tejerá
las notas precisas
que su voz ahora regala
a la más intensa oscuridad.

Cuerdas del hilo resistente
rotando la tierra al vaivén
del más perpetuo y silente
siempre que también es nunca, a veces,
como el dolor que nunca ruega,
como el edén sin Romeo y Julieta…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25 de enero de 2,017

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Se Sonreía Como Tú (De Frente A Su Canción)

Se sonreía como tú,
tan enigmática, tan linda,
con su mirada tan esquiva;
y el aliento de cereza, por instantes,
sin la delicadeza que pone la sal a los mares.

Se sonreía como tú
y su corazón era como el fuego,
por lo que puede llegar a causar
a una piel expuesta a su calor intenso,
más no por la salvación en días de invierno.

Lloraba como tú, mirando a los ojos,
con bajos instintos de días no fecundos;
se desnudaba como tú, con el alma distraída
y la dulzura inexacta de un asesinato sin armas parecidas.

Se sonreía como tú, no sabía besar sin morder el corazón
y sus colmillos tan afilados sabían encantar a los caídos… De frente a su canción…

Se sonreía como tú,
mostrando bífida su lengua,
con besos de manzana envenenada
y vestidita con aquel mágico tul.

Se sonreía como tú,
la bestia, detrás de mi pared…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 7 de diciembre 2,016

Color Natural

Como un ritmo acompasado
con el fuego fatuo que es llorar,
aparece tu voz consintiendo un vocablo
que me habla de lunas, de su color natural…

Isla nacida del centro de un mito,
lluvia celeste con brazos de sal,
ruido precioso de abrazo escondido,
noches que rezan al Dios de la claridad.

Ojalá que venga en forma de suspiro
cada canción que puedas invocar,
que las hadas sorprendan a los ríos
y un momento de paz al pasar,
pues si canta tu ventura mi canto
será menester no dejarte de amar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de octubre de 2,016

Los Besos de una Noche Para Siempre

Después de hacerte el amor
te escribiré dos canciones,
una hablará del perdón,
rencor sin las soluciones,
y otra dirá que te amo,
como en verdad no te amé,
se escribirán otras constelaciones
en tu taza de café…

Y a lo lejos me perderás de vista
pero la radio te traerá mi voz,
no llorarás, pues lo sabrás,
que hay horizontes que no se deben pisar;
A toda prisa y con la misma emoción
escucharás ladrar a los perros,
gruñir al temblor, poesía sin el dolor.

Sabremos distinguir lo que es real
de lo que inventamos con crueldad,
lloviznará con el ímpetu debido,
nos besaremos a la distancia sin ese abrigo
que producían en los faroles nuestras aceras
y aunque vuelvas a verme, tú, no te calles,
enciende el silencio con voces ausentes,
deja de decir mi nombre para poder volver a verte.

Guarda los besos de una noche para siempre,
no hay amor más eterno que el que contigo aprendí,
todo lo que empieza en octubre se estrella en diciembre,
así que no olvides la historia y diles que no todo pasado es silente.

Y si me ves caer desde el balcón,
no tengas miedo y no me salves,
es mi alma que juguetona
intenta aprender dónde empezó la ilusión…

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24/08/2016

Quiéreme

Quiéreme,
con la fuerza que un claustrofóbico
ama los espacios exteriores,
con el dulce que se queda en las manos
tras la caricia a un recién nacido,
si es que quedan universos habitables
en el manto estrellado de tu nombre
déjame pasar, no digas nada  y quiéreme.

Tu cariño es el ideal de paz universal,
la verdad que no habla a medias,
el silencio que nos impide pensar,
pensar a veces lastima, siempre priva,
y yo no quiero negarme el gusto hermoso
de conservar tu voz en mi rincón.

Como ya es costumbre en mí
quiero besarte aunque estés tímida,
llevar a bailar tu vestido y tus ganas,
con tantas ganas de estar sobre la luna
y si es diciembre no guardes tus labios,
no te creas si te dicen que he cambiado demasiado,
la verdad aunque he vivido, es verdad que te he esperado,
si aún estudias de Este a Sur todas las dudas que te surgen,
tú no pienses tanto, siente como sientes, ven y quiéreme.

Porque es hermosa la vía láctea endulzada en tu sonrisa,
tan especial el verso nuevo de niña poeta que me cantas
y si acaso queda un ratito de locura entre tus huesos, tú no hables,
no te aflijas, ya no tiembles, pequeñita, sólo déjame pasar y quiéreme…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 09/08/2016

Al Andar Imperturbable de tu Arribo

Cuando aparezcas, si apareces, sabrás mirarme a los ojos sin titubear, comprenderás que mi vida ha estado llena de sonrisas, de fortunas, que las lágrimas fueron necesarias, para hacerme comprender, que cada gota que compone el océano es importante para avivar la fuerza de su marea.

Sabrás notar en mis ojos que he amado, que fui amado, que la nostalgia varias veces ha pasado por aquí, pero sobre todo, que en la medida de lo justo he intentando nunca herir por herir.

Si apareces, si tú apareces, escucharás con detenimiento cada latido de mi corazón, mi alma se abrirá como el telón del teatro que más amo y podrás ver en mi interior las escenas de lucha, de ocio y de constancia que viví, arderán iluminándote, en un camino de velas, todos los secretos de mi ayer, todos mis sueños y anhelos conquistados, todas las pieles que toqué. Sabrás de mi abecedario nuevo y del sabor favorito de mi boca alguna vez.

Entenderás, en un gesto perdido de mi voz, que estuve esperando por ti, que tengo un tesoro que vale más que mi propia vida, que ese tesoro es mi hijo, que mi motivo de seguir lo marcan sus oscuros ojos.

Te diré que he disfrutado de la vida, de los besos, del amor, que he sido afortunado con las mujeres que me amaron, incluso con las que no pude estar, que si alguna vez sufrí la culpa fue toda mía por enredarme con alguien que no sabía amar…

Sin embargo, ahora que he sido tan feliz y tan triste en una misma vida, estaré dispuesto a entregar un poco más de horas al andar imperturbable de tu arribo, porque sin duda te he esperado, te he confundido entre tantos vientres y tantos casos, te he visualizado, te he sentido…

Si apareces, cuando aparezcas sabré que eres tú, algo en el diástole de mis corazonadas lo sabrá, mis poemas volverán a cantar amor, volverá cada verso a tejerse con un hilo transparente de ilusiones y esperanzas, volveré a tararear aquella hermosa canción. De vuelta a casa sabré que eres tú, estaré tan convencido de no saber nada, del inmenso mar de verdades en tu mirada, volveré a sentirme amado, desenredarás mis lienzos de alabastro, acicalarás mis sonetos haciéndome sentir menos deshabitado, desdibujarás este mal genio que me han dejado y serás capaz de entender cada uno de mis motivos sin haberme saturado, incluso con los ojos vendados podrás leerme, con tan sólo tocar mis manos…

©MESSIERAL | Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 21/07/2016


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El Jardín al que Juramos Todo Amor

Con el rojo del semáforo
se detuvo el viento y su adrenalina,
ahí estabas tú, me fue difícil reconocer
a la diosa que recordaba, ahora con ropa encima,
con los colores de la ciudad y restos de aquel encanto.

Tus uñas no iban pintadas esta vez,
de aquel escarlata que nunca olvidé,
pero la sonrisa era más amplia, más fresca,
como alma renacida de manzana
y quise recordar el aroma aquel que me idiotizaba
pero fue imposible entre tanta nueva sensatez,
entre tanta gente, entre tantas calles sin ayer.

No estuve dispuesto a perderme tu mirada,
esta vez no quise poner en tus manos más flores,
si acaso las semillas, para que veas un jardín crecer,
porque aunque el tiempo pasó llevándose todo lo que tuvimos,
aún te conserva aquel resplandor de excelsos sonidos
y sé perfectamente bien que me rendiría a tu amor
si no lo hubiese perdido entre tanta batalla, entre tanto colchón.

Pero quizás pueda ser tu semilla
y tú los climas para verme crecer,
para hacer latir de nuevo mi motor,
lleno de aquellos engranajes necios,
de aquel cielo de estrellas en fuego rojo
y las constelaciones de incordias desde otra canción.

Quizás veamos juntos resurgir el jardín,
al que juramos todo amor…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 15/07/2016

Nuestro Anochecer

De frente a un poema que nunca acabé,
confieso que fueron tres horas y media
de vivir al calor de las llamas del querer.

La llovizna nunca pudo apagar aquel fuego,
lo hizo la tierra, el planeta tierra y su cielo,
no todo lo que prometí quiso vivir conmigo,
no todo lo que prometí quiso ser concedido.

Ella tenía rosas en los labios, paz en sus cejas,
me miraba de lejos sacando la lengua, su lengua,
provocaba un temblor en mi cuerpo con sabor a tormenta.

Del centro del cielo, una vez, vi caer un ángel despistado,
fue tan despistado que nos presentó, pero algo olvidó,
olvidó enseñarnos a amar, a amarnos y el viento sopló,
sopló tan hiriente que en forma de broma nos llevó
a una cueva sin luces de la que primero escapé yo, luego toda emoción.

Y vino una ola inmensa desde la fría crueldad,
arrastró todo a su paso, se llevó fragancia, poder,
astucia, canción, óleo y el anochecer, nuestro anochecer.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 09/06/2016

La Bailarina de Humo

La bailarina de humo
es una bala perdida
impactada en el centro de tu canción,
la bailarina de humo
es una fallida herida
que no deja latir con fuerza la ambición.

Y teje, con sus pasos, uno a uno los silencios,
te estremece con sus ojos fijos en tus muros,
adormece un anuncio en la radio que promete
un mañana mejor para el que sufre o envejece.

Tiene manos de acordeón y pies de colibríes,
una daga ensangrentada en sus recuerdos tristes
pero puede ser que la comprometa una culpa miserable,
un triste ejercicio de rombos y criaturas abismales
porque quiere estar libre de los cargos que predice,
harán de sus dos piernas un nido correcto para el miedo,
duele tanto el mal sabor de aquel recuerdo, de sus velos…

La bailarina de humo se ha puesto a llorar,
es una bala perdida, un secreto guardado
para el peor momento indicado…

Tiene en la piel de sus lágrimas heridas,
que ningún caballero errante sanará,
un baile encriptado, dos momentos dulces
y el matiz de una colmena por un duelo constante…

[Es una bala perdida, anarquía suicida,
el descontento de los cielos en pupilas
de un aguacero que ya no besa sus mejillas]

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 04/06/2016

Diciendo por Sentir #15: Aquel Mayo

Aquel mayo en el que renací, la lluvia inundó mi ciudad y aquel par de manos hermosamente diminutas mi corazón. Aquel año en que nació, una canción se grabó con cincel a mis labios, y desde entonces, dentro me viene goteando un amor que más claro no podría verse y ser.

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Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

 

Diciendo por Sentir # 13: Cuerdas de Guitarra

Resulta que ella aún conserva la pulsera que se hizo con las cuerdas de mi guitarra. Resulta que yo todavía me sé su canción.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/05/2016

Verbos de Templanza

En puerto las cosas no van tan mal, recostado en mi balsa miro al cielo, canto verbos de templanza. Ya no voy a luchar contra la marea, dejaré que las olas me sumerjan, aquí voy a esperarla un día más, sé que vendrá a secarme la piel con sus besos y que su arte será amarme siendo una suma perfecta de todas aquellas que, en vida, me amaron bien.

Y quizás llueva, quizás mi balsa empiece a hundirse, pero no voy a escapar, le estaré esperando, como la aurora a unos ojos que le sepan contemplar, ya la puedo imaginar, la estoy escuchando hablar, el cielo amenaza tormenta  y yo creo que es ella próxima a llegar.

Fueron tantos los años de esperar por un sueño que al final me ha hecho heridas que no puedo sanar, pero a lo lejos hay alguien más, una muchacha de vestido incoloro que trae en la voz verdaderas razones para salvarme, y yo sé que se aproxima, yo sé que estaré bien cuando ella se arrodille frente a mí y con sus ojos llenos de franqueza me invite a ser feliz.

Quizás ella, al igual que yo, no sepa distinguir tan fácilmente con sus ojos la distancia entre el rojo y el café, no tenga ganas de fingir algo que no es y alce la voz para decir lo que siente aunque al mundo le cueste tanto escuchar la verdad, le cueste y cueste.

Quizás tenga, al igual que yo, ganas de amar sin lastimar, quizás tenga sapiencia en vinos y en lugares, quizás quiera aprender que el sexo es un arte, que devino del amor, y no un juguete prematuramente multicolor.

Quizás nunca se canse de caminar, al igual que yo, por las calles principales de esta ciudad, quizás desde el primer instante no nos perdamos el tiempo sin tomarnos de la mano o sin observarnos enamorados, al estar frente a frente en los cafés de la avenida más hermosa del país. Quizás tenga tanto miedo a ser injusta como yo y tenga un leve vértigo que la haga perfecta para mí.

Ya no  me importa el infinito que prometían otros cielos, sólo quiero que llegue y que se quede para hacer cada poema y canción, con la verdad que yo preciso, con el candor de todo lo que soy, que ya le espero, que ahora recuerdo que alguna vez la crucé por la calle y a su sonrisa sonreí.

Quizás le encante el mar como me encanta a mí, quizás, al menos, sepa la diferencia entre Mozart y Beethoven, entre amor y trampa, entre dulzura y crueldad. Quizás prefiera ser feliz y lo seamos verdaderamente hasta el borde fin…

Quizás sea una de esas rarezas hermosas que han leído más libros que los años que ha cumplido y extrañe las smoking rooms, al igual que yo. Viene.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

Les Haremos el Amor

Estaban escondidos detrás del telón,
se amaban pero no necesitaban voz,
se conocieron una tarde de febrero y no,
no se olvidan ese primer beso bajo pasarela,
paso doble de ornamenta, finge el cielo una tormenta
y un volcán explosionando la ceniza de ciruelas.

Estaban cerca y se tomaron de la mano del amor,
se llenaban de besos las mañanas, daban gracias al sabor
de mil antorchas blanquecinas de uva verde y cielos mares,
entre malabares, de la calle de la amargura, vociferaban su alegría
de cerquita con un beso que no escuchaba nadie más.

Y un día él se sumergió en su propio interior,
allí en su corazón encontró un diente de león,
sopló tan fuerte y cada trozo que voló,
juró que volvería un día para fabricar la más hermosa flor.

Apretó el tallo sin flor y entre un libro de Metafísica lo guardó,
se llenó los bolsillos de Idealismo y también de Focault,
era tan contradictorio cada paso, pero se sentía amado,
era tan contradictorio su pasado, pero se sentía esperado.

Y ella volvió un día con una canción, aquí esta nuestra flor, escucha,
por cada trozo que voló, he escrito una nota en mi pentagrama
y es música que nadie podrá jamás escuchar, pero tú y yo
la vamos a cantar a diario, la vamos a llenar de llanto y de emoción,
no violaremos más las reglas, por esta vez, les haremos el amor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

Diciendo por Sentir #9: Pseudo Psicodélico

Despertar pseudo psicodélico, con una canción lamiéndome el corazón cual si fuera un helado de cerezas y recuerdas esa mañana hermosa: Bello misterio sideral, sabía qué tú no me ibas a fallar, sólo confiesa quién te ama más, a caso soy yo o las brasas de otra constelación…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 26/05/2016

Meteoro Ígneo

Agonizaba aquella noche de tormenta,
me invitaste a comprender los misterios de la vida,
esa cama nunca más estará vacía, nos quedamos en ella
a trocitos de piel que pudo arder y a las brasas de un cometa.

Te desnudé y fuimos fuego en el centro del mar
excitando a las sirenas que nos vieron pasar.

Eras la obra de arte que yo quise contemplar,
la hipotenusa que sabía muy bien dónde acariciar,
me gustaba tu sonrisa y el secreto entre tus labios,
el trigo reluciente en tu mirada y esos dulces arrebatos.

Eras mi fuego de San Telmo
y las bolas de fuego de Naga,
mi acto inexplicablemente bello,
lo imposible a la luz de lo posible,
la tierra hermosa en la que quise nacer,
meteoro ígneo con labios de mujer.

Te he escrito la canción que me pediste,
ojala la alcances a escuchar con cada viento,
de este sur hasta ese norte en que están mis besos,
los que te di y no quitará nadie, ninguno de ellos.

Te arropé y somos una canción que navega por el lago,
un poema sin voz que sana la hierba del naufragio,
enamorada me decías que mis besos sanaban maldiciones
y yo le creía a tu boquita de amapola sustantiva a jirones.

Eras mi fuego de San Telmo
y yo el Kepler 78 a su estrella cercano,
mi acto inexplicablemente bello,
y esa estrella eras tú, tú mi borde y mi centro,
lo imposible a la luz de lo posible,
la tierra hermosa en la que quise envejecer,
meteoro ígneo con pasos de mujer.

La bella imagen de cabecera, de las bolas de fuego de Naga, fue tomada del sitio Mundo esotérico paranormal

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 23/05/2016