Nuestra Primera Ciudad

Cada vez que nace un poema
mi alma se llena de tu claridad,
como la luna llena que ilumina
el destello hermoso de tu divinidad.

Cada vez que un verso herido
sana el corazón de su lector,
nace un sentimiento bendecido
por la cadencia de tu buen amor.

Y cada vez que vienes a mí,
sin remordimientos de vida,
imploro al azul que eximí
que sane con su luz mi herida;
porque cuando vuelves por fin
el amor nombra cada avenida
y a mi corazón de marfil
con tu tersa ambrosía…

Cada vez que nace un poema
mi alma se llena de tu palpitar,
como la luna llena que ilumina
el destello hermoso de nuestra primera ciudad…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de abril de 2,018


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Ahora que se te inundan las calles y que tus muertos siguen llenando páginas en los diarios; sigues siendo la destinataria de mis utópicos versos y te escribo cartas para que las acerque el viento a tus manos, para que sepas que a pesar de la oscuridad siempre conservaremos un poco de luz para esos momentos tan inciertos…

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Ciudad de Guatemala 6 de octubre de 2,017

De Noche y Ciudad…

De aquella boca que besó
recordaba poco más que ese sabor,
a cocaína cuando ya se oculta el sol,
y cada noche repetía, con la misma triste voz:

—Tanto he vivido y a la vez tan poco,
tanto he sufrido y a la vez de más;
tanto bueno he sido y a la vez tan loco,
tan malo he sido y a la vez superficial.

No podía recordar número exacto
de veces que entregado al tacto
desvistió a otra estrella sin pensarlo;
no sabía saborear el duelo intacto
de la muerte de la juventud dentro de un vaso…

Pero sabía muy bien, de luces errantes y de andén,
de mágico tiempo enredado en las piernas del ayer:

—Tanto he mentido y a la vez tan poco,
tanto he amado y a la vez de más;
tanto he caído y sin saber cómo
en labios perdidos de noche y ciudad…

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Ciudad de Guatemala 31 de agosto de 2,017

Parque para Dos

Punto de vista,
la bala perdida
en el ojo de la vida;
simulacro eterno
esculpido en un momento
de desvaríos y desencuentros.

Zozobra acumulada
como el llanto de una palabra,
viaje infinito a su cruzada;
penicilina para un amor
latiendo horas extras sin honor,
por cansancio y desconsuelo sin perdón.

Pero no llueve en la ciudad
y el ataque caluroso es de adversidad,
desvanece la gana a toda voluntad;
prisa cansada de olvidar sus ilusiones,
parque para dos, pero de depresiones,
y olvidos sin muy buenas intenciones…

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Ciudad de Guatemala 5 de abril de 2,017

Ídolos Rotos

El escritor se despierta rodeado de intensidad,
son los colores que mueven al mundo y a su realidad;
cantan una canción con bondades de sortilegio al andar
y algún cometa perdido que dejó su historia sumergida en el mar.

Y el mar le habla de una ciudad,
la ciudad muerde sus recuerdos de serenidad;
la serenidad es tormento si vuelve toda esa ansiedad,
la ansiedad grita como al comienzo con la voz del mar…

Ya no quiere sonetos de amor antes de ir a dormir,
ni soñarse maldito inmerso en un triste final;
ya no quiere poemas de muerte al transfigurar
una imagen de ídolos rotos que aún no se quieren consumir.

Y el mar le canta a una misma ciudad,
la ciudad adormece el alma de la serenidad;
la serenidad es desierto si no soportamos toda esa ansiedad,
la ansiedad grita como al comienzo con la rotura del mar.

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Ciudad de Guatemala 29 de marzo de 2,017

Enigmas para Contemplar

Amplia es la acera de aquel bulevar
donde los amores comulgan del dulce manjar,
lúcida calle repleta de enigmas para contemplar
y unos brazos amables con tantas ganas de amar.

No hay final después del final,
siempre un poco de alguien
se queda a dormir en tu ciudad,
siempre un poco de ti viajará
hacia el hogar de alguien más…

No estarán hechas de poesía las noches,
ni los rincones de quien te verá,
no estarán hechos de amor los valientes,
ni los escudos que protegerán
pero insumisa su alma celeste
siempre te regalará toda su claridad.

No hay final después del final
siempre un poco de alguien
viajará a tu hogar en la ciudad,
siempre un poco de ti se quedará
a dormir en la ciudad de alguien más…

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Ciudad de Guatemala 11 de febrero de 2,017

Sendero de Ciudad

Cada paso que yo avanzo,
al centro de tu distraída urbanidad,
soy más tuyo y menos mío,
más de aquel verso furtivo
que reinicia mis acciones y mi andar…

En verdad soy más del viento
que me guía entre los espejos,
como la piel a aquel guerrero
que le sirve de señuelo;
cada paso es un motivo,
cada letra el duelo mismo,
ahora que camino sobre tu antifaz,
no por nada amo esta vida de ciudad.

Cada paso que yo trazo
sobre el lienzo de tu beso paranormal,
soy más tuyo y menos mío,
más de aquel tiempo perdido
que reinicia mis emociones y mi cantar…

En verdad soy más del verso
que de la misma poesía,
soy más de las antiguas lunas
que siempre prometías;
cada paso es un silencio,
cada letra mi consuelo,
ahora que camino sobre tu mordaz
sendero de ciudad.

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Ciudad de Guatemala 28 de enero de 2,017

La Ciudad de las Lunas Escarchadas (Melancolía)

La ciudad de las lunas escarchadas
tiene sed de la tristeza del mar,
como el aliento vanidoso de la postal
que desde aquí envié a tu andar.

Llueve y el gélido brote de hierba
se hace escuchar tan fuertemente
como un piano que ha perdido la prueba,
de no llenar las memorias de los oyentes
con sus notas encantadas sabor a ciudad.

Y desde aquí alzo el vuelo cada tarde,
mis rojizas alas satisfacen al viento,
como tu recuerdo a mi presente;
desde aquí sin tocarte, sin sentirlo,
ni un mínimo roce de desaliento
está prohibido para los instantes
en los que más extraño tu cuerpo
y la forma en la que volabas de noche,
entre la bruma de mi oscuro horizonte.

La ciudad de las lunas escarchadas
siente prisa en su recorrido sanguíneo,
cada vez que alguien cede a la vida,
al más fastuoso de los recorridos,
un alma más que deambule ahora sin piel;
por las calles, las mismas en las que alguna vez te amé,
como hoy amo el calor de la hoguera
que amaina tan sólo el silencio al pensar en volverte a ver.

Llueve y la tristeza empapada
aprende a mentir despacito a la tarde,
como tu boca y tu mirada, con tanto arte;
y jurar amor a un temporal sabes que es idiota,
como una guerra de razones que jamás retornan.

Desde aquí aprendo de memoria
tus nuevos gestos, tus promesas,
memorizo la humildad de tu culpa,
tu entrepierna, tus disculpas
y el beso que tanto nos unía;
porque no es culpa de la escarcha,
ni de las lunas; tiene nombre
nuestro don y se llama melancolía…

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Ciudad de Guatemala 26 de enero de 2,017

Borrasca para un Cuerpo Frío

Un hombre solo recorre tu ciudad,
invita al frío a habitarle la piel,
este diciembre descorazonado
no es el mismo de aquellos años…

Y le acompañan sombras de muerte,
relativas sombras que oscurecen
un trago amargo que ahora devuelve
aquel recuerdo, de los dos silentes,
ante un beso que en sus labios nunca duerme…

Va entonando notas tan tristes,
como la luna entre gélidos adagios,
llueve la noche y escurridiza
ya no regala pétalos de fresca vida,
es, sin embargo, un buen momento
para sentir que vuelves a habitar su canto.

Y llorará, y no en tu nombre,
pero sí que lo hará en el nombre de otro nombre
que pudo ser, pudo durar, pudo encontrar
entre borrascas un lugar seguro
para amar, para endulzar un tenue grito
que desde siempre quiso jurar él mismo.

No habrá final, morirá, renacerá
y siempre serás tú la rosa de su olvido,
que no olvidó y que encontró
aún no marchita en su cuerpo frío…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de noviembre de 2,016

El Cenit de un Momento

Se ha sumergido en sus palabras,
en las frases de amor que ella le dijo,
las mentiras lastimaron su coraza
y aunque no quiera aceptarlo está herido.

La ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en barco
y con el manto de lluvia sobre sus calles
se comienza a deshacer…

La ciudad es un guión sin esperanza
que no va a trascender en sus mudanzas
y aunque siempre le prometieron la piedad del cielo,
hoy ya no queda nadie y el silencio bebe de sus miedos.

Y avanza como muerto en vida
esperando que aparezca una avenida,
o algún ciclo de fortuna y esperanza
que le muestre el camino para volver a casa.

Todo era tan hermoso hace ocho años,
incluso hace diez cuando la mariposa negra
trajo un mensaje de total desesperanza,
porque todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

Pero su ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en aeroplano,
sin las alas que una vez le alzaron, no podrá volar,
si intenta la caída libre dónde quedará su piel
y el secreto precioso que nunca dejó ver.

Todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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