Flor del Panal

Del panal eres sabor exquisito,
que lo presuman tus labios bonitos,
que me beses cada noche despacio
e impregnes tu miel en mis caminos.

No desdibujaré ese ángel de ti,
lo grabaré en el dorso de mi sien,
así el demonio de azúcar podrá
llenarnos la cama de su desnudez.

Pero no te olvides de olvidar
cada despedida y el momento
en el que aprendimos a renunciar.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25/07/2016

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En la Casa del Buen Vino Popular

Puede una luz secreta tergiversar
el triste boceto de nuestra debacle,
cantar a la luna dos modales envejecidos
en la casa del buen vino popular.

Arreciarán las nubes su albura
postergando el incendio sideral,
venderán sus caricias por las esquinas
de un cielo irredento con sabor a sal,
la misma sal que puso al mundo sombras,
de manzana verde, para intentar sanar.

Ardid azul es tu mal amor,
tus caricias francotiradores desalmados,
no lo has notado pero hay un demonio
en la parte trasera del asiento en tu pasado,
ojalá que el tiempo anterior vuelva
y te lleve tan lejos de mi vida, tan afuera.

Porque mientras escribo este poema,
una lágrima de estrella pone triste al universo
y esa lágrima nace a mi favor, a mi tiempo,
como la última letra que aparece en cada libro,
esa que nutre o despedaza,
que es caricia o simplemente
el más hermoso de los tiros de gracia.

En la casa del buen vino popular
hay historias de tardes continuas,
un espejo levitando de amor
y ocho bayas cansadas de ti,
es posible que pueda existir
sin la fiera memoria de pena,
si es que acaso perdí mi andén
por andar contemplando tus cuerdas…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24/07/2016

Juntos Navegar

Llévame lejos, toma estas manos
que tanto te han hecho sentir,
mira el pasado que lejos arde,
cada vez se hace más pequeño
y está dejando de respirar…

Come despacio de la nube
de azúcar que te regalé,
hay una distancia importante
entre lo que amas y lo que anhelas,
yo amo que estés cerca y anhelo que no acabe.

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Sello Inmortal de Tres Letras

Tenía el alma de plata y el alma con sonrisa de mar, cuando caminaba una estela de magia aplaudía detrás. No recordaba su nombre, no sabía si amó, se arrodillaba frente a la brisa para disfrutar del silencio ruidoso del atardecer. Era tristemente feliz o felizmente triste, siempre vestía distinto, mudaba su semblante una vez al día…

De vez en cuando se le veía jugar con la silueta maltrecha que le acompañaba los pasos, en las horas de luz de su mundo abstracto. Una inquietante huida, un juego circular. No importa donde fuera ni que tan rápido corriera, si dejaba que la luz la alcanzara, ella seguía ahí pegada a sus pies y a sus huesos. Pero cuando se cansaba del juego, se apartaba a las sombras del mismo portal de todas las tardes y miraba el cielo como esperando que se abriese…

Cuando la lluvia venía, la disfrutaba como caramelos macedonios deshaciéndose en su boca. Compartía los secretos de sus alegrías con el atisbo de luna que se plantaba frente a ella en las tardes de febrero. Tenía calma en cada paso y mucha prisa en añorar que el sol nunca dejara de rotar al rededor de sus huesos, disfrutaba del oleaje del viento sacudiéndole el cabello, cabello enaltecido por dos mariposas azules escarlatas que se posaban en su cabeza, un sombrero de pirotecnia y ocho semillas de jengibre para no perder el camino de vuelta a casa.

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Niño Envasado al Vacío

Desde el centro de mi desastre, la bitácora de mi catástrofe incoherente, toda la mediocridad que no quise tener es mía, tan mía que se aferra y no me quiere soltar. Me abarca como pocas veces alguna amante pudo, por completo. Me he tropezado con mis demonios y han sentido miedo de mi frialdad, existe un tipo de hielo capaz de evaporar los fuegos infernales, y es peor que el dolor, y es peor que la decadencia, y es peor que el pánico… El vacío.

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