Alma del Verbo Silente al Amar

En este acto sumario
de respirar de tu sed;
este verso, un momento
y cada aroma de epopeya sagrada
al ritmo de mi adormidera esmeralda.

Mimosa púdica, bastón de pergamino,
ritual de espadas, bálsamo regional,
sol iracundo de un blanco perenne,
alma del verbo silente al amar.

De enero hacia abril, veneno negro,
milagro precioso de tu calabozo
para escapar en tu desnudez
de un nuevo pecado sin cometer;
y la excitación más allá de la muerte,
claro de luna, noche en septiembre,
grupo de mansiones celestiales,
fuerza sostenida por la gravedad,
grito o recuerdo de grado imperial.

Llévame de viaje, juega con cada instante,
canta ese llanto bonito que llena los mares;
no dejes sin tu bondad a mis desiertos
porque mientras dure, lo que dure, es sincero
el abrazo próximo de mi lengua a tus destellos.

Como una especie de insatisfacción resignada,
así te veo crecer a la sombra de ese manantial,
en el que yo guardaría mis mejores años y mis batallas
tan sólo por una vez más, de cerca, poderte observar.

Mimosa sensitiva, mapa de Orión como espinas,
tardes de un día sin tantos colores, mes a crayón y tus flores
como parte de la sublime emancipación de mis comuniones…

Somos tú,
fuimos yo
y en un próximo acto
tendremos que decirnos adiós…

Duermevela, se duerme el dolor…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de enero de 2,017

El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
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