Ídolos Rotos

El escritor se despierta rodeado de intensidad,
son los colores que mueven al mundo y a su realidad;
cantan una canción con bondades de sortilegio al andar
y algún cometa perdido que dejó su historia sumergida en el mar.

Y el mar le habla de una ciudad,
la ciudad muerde sus recuerdos de serenidad;
la serenidad es tormento si vuelve toda esa ansiedad,
la ansiedad grita como al comienzo con la voz del mar…

Ya no quiere sonetos de amor antes de ir a dormir,
ni soñarse maldito inmerso en un triste final;
ya no quiere poemas de muerte al transfigurar
una imagen de ídolos rotos que aún no se quieren consumir.

Y el mar le canta a una misma ciudad,
la ciudad adormece el alma de la serenidad;
la serenidad es desierto si no soportamos toda esa ansiedad,
la ansiedad grita como al comienzo con la rotura del mar.

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Ciudad de Guatemala 29 de marzo de 2,017