Último Viaje Sideral

Te miro a los ojos y tu decisión final
ata mis alas, me impide seguir a tu par;
lloverán ríos de nieve sobre el mismo portal
de aquel primer beso, de nuestro último viaje sideral.

Te miro y te siento, el amor nunca deja de estar,
te miro y recorro la herida abierta de mi última voluntad;
lloverán ríos de nieve sobre la misma ciudad
de  aquel primer cielo, del último cuerpo al amar.

Porque sentir es morder el milagro,
no importa si, tarde o temprano, llega el huracán;
porque latir es besar el ingenio
no importa si, tarde o temprano, termina la casualidad.

Te miro a los ojos y tu determinación final
ata mi vuelo, me impide volver a avanzar;
lloverán ríos de desolación sobre el mismo portal
de aquel primer beso, de nuestro último gramo de calamidad.

Porque amarte es morder el milagro,
no importa si, tarde o temprano, te aleja de mí el huracán;
porque latir es besarte el ingenio
no importa si, tarde o temprano, terminas siendo una extraña casualidad…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de febrero de 2,017

Ojos de Huracán (Bésame)

Bésame,
despierta a mis labios del letargo,
llévame lejos de mi pasado inmediato;
bésame,
reanuda la buena suerte de mi alma
quédate con la parte que de mí amas.

Bésame,
hazme despertar entre tus brazos
y ciñe tu mirada a mis andamios;
bésame,
no permitas que caiga al vacío
de vivir sin nuevos besos vivos.

Porque la vida me ha herido
y más que la vida una mujer;
aún abarca, mis huesos, el desequilibrio
pero el día que quieras, tú, podrías hacerme volver.

Siento que la vida renueva su oportunidad
al ponerte frente a mí, con tus ojos de huracán,
tú podrás hacerme volver con un sólo roce
y yo estaré feliz de poderte acompañar.

Bésame,
con tus labios hermosos que quizás
sabrán reparar al duende herido
que intenta los versos para estar,
cada día, un poco más tranquilo…

Bésame,
despierta a mis labios del letargo,
desdibuja el invierno de mi cuerpo
y arrópame con el calor de tu verso
infinito y bellamente endemoniado…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de febrero de 2,017

Síncopes

Comenzar,
como un precipicio herido al pensar,
somos uno en dos, un precioso huracán
de azafrán, de constancia que guardar
para el comienzo de días sin recordar.

Pormenores de una secta virtual,
para ahuyentar a los lobos ingenuos
que han dejado de aullar, de maullar;
síncopes inquietos que nos vienen a llevar.

—Yo era más bien feliz,
con un corazón de oro y un gris
sentimiento de asfixia solitaria
producto de aquella noche cuaternaria
en la que te conocí y conocí
así al iris del mar sudando sin fin…

Paralizar,
las luces del mundo en el natalicio
del más caro de mis vicios, inicio,
drogadicción adicta al suplicio,
para morder la herida en vinilo
que vende este sol a sus hijos.

Arrumacos de ciudades que te abrazan
con los colmillos afilados, que esperanza,
como aquella moneda multinacional
de colores herbívoros, de maleza intencional
y mi tacto herido de tu timidez irracional.

—Yo era más bien candor
del yermo tornado en su resplandor,
la piel cubriendo la cobra insólita
de excelsa y hermosa pubis nórdica;
como una lengua bífida imperial
para el anzuelo de quien te quiere amar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26 de diciembre de 2,016

En la Caída Libre de un Copo de Nieve

En la caída libre de un copo de nieve
yo intenté refugiar su anarquista manera
de enfrentarse a sí misma y a la incansable marea.

Su letra era un centro de gravedad,
en el que toda la fuerza del mundo convergía
para rozarme la cara con su voluntad.

Y yo quise creer que el infinito empezaba en su piel,
que en las estrellas del firmamento era ella quién se escondía,
así que seguí con el honor y la valentía de una gelatina de naranja
que vio de frente el mar y se puso a temblar.

Pero como toda playa siempre tiene su huracán,
nuestra historia se la llevó una corriente intensa
de viento y lluvias, de estruendos y golpes
que daban de frente al sabor vencido del alquitrán.

Y cesó la nieve, ahora viene en forma de luces
que se elevan hasta el cielo desde el centro del mar,
el fuego ha incendiado el bosque que me prometió,
fue sólo un sueño, tan sólo un invento de su mirar.

Y ya no quise creer que el infinito acababa a sus pies,
que en las lágrimas de la luna era ella quien se reía,
así que seguí con la tristeza y con la hegemonía de un rayo de luz,
me hinqué a orillas del río de fuego y en sus complejos me callé…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 08/06/2016

Desastre para Dos

Ese momento que yo no recuerdo,
ese instante sin nombre y sin colores,
tarde de miércoles ideal para el verso,
un solitario serial en busca de amantes.

Porque la soledad no es vicio disfrutable
y aunque fuiste lo más cierto, lo más grande,
ordené un desastre para dos sin consultarte,
ya sé que del carbón nacen hermosos diamantes,
ya sé que tras la tormenta embellecen las flores
pero en el ángulo espontaneo, de lágrima y mirada,
yo ya no encuentro en qué carril poner la cara.

Y no recuerdo ese momento, pero sí el dolor,
ese instante suicida por vocación, sin sabor,
una caída mortal tras un salto a lo tonto
y que embarguen las lágrimas de mis ojos, a favor,
porque el viento sopla al norte sin anteojos.

La desilusión no es comestible disfrutable
y aunque fuiste lo más bello, fiel destello,
ordené un desastre para dos sin avisarte,
y ya sé que del carbón inmóvil nacen vacíos,
que tras la tormenta se desbordan los ríos
pero en el ángulo inverso de amor y recuerdo
yo todavía espero que me contemples como a tu desastre secreto.

Y no recuerdo el momento, no recuerdo el instante,
sólo recuerdo el frío que detuvo el tiempo y los mares,
el desastre natural que por esas fechas me hizo un guiño,
que me llenó de tristeza y tanto dolor sin su hechizo.

Yo no recuerdo el último momento en que te amé,
ni el primer instante en que ya no te adoré,
sólo recuerdo el huracán indomable en que viré
al otro lado del camino y me equivoqué…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/05/2016