El Templo de Ptah

Fue en un concierto de rock
donde perdimos cordura,
donde la contemplación y el amor
convertimos en locura.

El estridente sonido imprudente,
las llaves mortales de la depresión,
me gusta el vestido que traes
y tú no me quites la emoción.

Varamos en una estrella muerta,
nos llenamos de sangre las penas,
fabricamos pequeños asesinos
que ahora en el pecho nos dan golpecitos,
como duendes incansables en flor…

Llámame cualquier día, yo estaré para estar,
tendré el hambre dispuesta a tocar,
búscame entre el bolsillo secreto de tu falda,
donde te guardas los modales y el azar,
escúchame en el fuego de aquellos mecheros
y jura por ti que no me vas a olvidar…

Fue en un concierto de rock, el verdadero último beso,
el verdadero último verbo que nos supo cantar,
nos hizo perfectos el tiempo incluido,
nos hizo dichosos el sexo al final,
hoy bebo tus últimos cuatro suspiros
y el abrazo que yo nunca supe apreciar…

Fue en un concierto de rock, fue en el templo de Ptah ,
eres la llaga en mi acorde solito, el epíteto de mi marca dorsal…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Anuncios

Casos de Lunas Menguantes

Un camino de estrellas
rumbo a la playa que recuerdas,
silente canción que arde en las venas,
juegos a desnudez por conciencia…

Me observa la noche y sus cometas,
no quiero sentir lo que intentas
pero no puedo olvidar esos besos
en la cama de papel que no olvidas,
en la que cuerpos y versos fueron uno mismo.

No quise voltear, al verte pasar,
en ese café frente a la universidad,
quise esconder esta sonrisa de aún te recuerdo,
no hay pasado más presente que tu cuerpo en mi memoria,
un beso talvés, aquellas tardes encerrados en la gloria.

Llévame lejos de aquí, que mi vida muerde,
trátame con tacto de amapola, siente, siente,
no te calles las caricias que dejamos pendientes,
no me importa nada más si tú vuelves…

Casos de lunas menguantes, bahías de cielo,
colchón de sinceras orquídeas de viento,
me llueve la vida si otra vez te dejo pasar,
eres cada instante y cada segundo que quiero volver vivir,
eres esa silueta perfecta que mancha de divinura el mar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/04/2016

Gracias por tus ojos y por estar,
para conocer más de mis poemas
visita mi sección Poesía.

Voy en Calma

Voy en calma
como las olas desprendiendo sus migajas,
como esta noche que presume sus pestañas
porque te he vuelto a ver, me hablabas
y volviste a doler pero salvaste el día otra vez.

Te encontré merodeando mis coordenadas,
ya no sentí mi corazón arder, no en llamas,
manipulé los balances de palabras,
ahora tú eres la respuesta a las semanas,
las semanas de tristeza que rompí con las manos
y la respuesta a la desesperanza que cruzamos.

Me llamaste por mi nombre y con firmeza
tomaste mi mano con la devoción que acostumbrabas,
volví sobre mis pasos y ya no dolió,
volví sobre el recuerdo complicado y ya no acabó,
me he quedado sumergido en pasatiempos del ayer,
pasatiempos que juraba a tus labios y a tu piel.

Voy en calma, ya no precipito las palabras,
estamos bien, estamos muy bien y estaremos mejor,
tú disimula el temblor que yo disimularé el sentido,
las direcciones mal predichas son la mejor aventura
y yo quiero recordarte que alguna vez fuimos parte de esa misma mixtura.

Te regalo cada espacio entre las líneas
del poema infinito que escribí para ti,
te regalo cada beso entredicho que sostuve
por un tiempo limitado a la espera y que perdí,
voy en calma y ya no precipito las palabras,
ya no juro que te amo, ya no me mata tu abrazo,
ahora somos como dos imanes clandestinos,
como dos polaridades que se tejen desiguales,
que se atraen pero que ya no se lo cuentan a nadie…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 26/04/2016

Un Beso y Treinta Cosas que no Pueda Olvidar al Morir

Dame un beso
y en ese beso la cosecha del amor,
dos razones verdaderas para sonreír,
treinta cosas que no pueda olvidar al morir,
un zaguán directo al infinito
y aquel cuento de cometas, sol y discos.

Dame un beso
y haz que me recueste en tus piernas,
léeme los versos guapos que tú escribes,
quítate la ropa con cadencia y primavera,
olvídate del tiempo, que yo me olvidaré del viento.

Dame un beso
y en tu beso dame el dulce de tu aroma,
no permitas que me pierda en otra playa
que no sea la de tu perfecta espalda,
no me dejes de querer, por si acaso,
algún día logro cumplir lo que te prometí
y tira lejos los miedos, desdibújate de ellos,
por si acaso alguna vez tienes que esconderte en mí.

Dame un beso, dame miles, dame todos,
dame el tiempo suficiente para enamorarme de tu boca,
para devorar tus labios y todos sus engaños,
para contener la palabra injusta y su impaciencia,
para amarte sin medida y con certeza de que pueda,
sin dejarte ver, de este contrato, la letra más pequeña.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/04/2016

Tus Latidos y tu Voz

Dime a los sorbos, con besos de amor,
si es el universo suficiente para los dos,
si hay manantiales de luz en tu corazón
o es que me lo habré imaginado yo…

Si es verdad que en tu risa mora un ángel,
mitad bueno, mitad terrible y que la mentira
es solamente una argucia que utiliza
para distraerme mientras observo tus mejillas.

Dime a los besos, con sorbos de amor
si es la vía láctea la ruta adecuada,
si hay misterios sin resolver en tus pupilas
o es que me lo pintó mi melancolía…

Si es verdad que tu lágrima la absorbe un sueño,
mitad real, mitad invento y que la perfección
es solamente un señuelo que utiliza
para llenarme el alma de tristeza y pena.

Dime con paciencia pero con sinceridad,
si existes en este mundo que no es real
o vienes de más lejos, de otro despertar,
si son tu voz y tus latidos, a mi encuentro,
el mejor sueño del que yo podría despertar
o si un castillo de palabras imprecisas
me hizo girar la vista para verte,
si acaso queda en aquel bar huella de tu ceniza
y en mi tintero esbozos de tu piel de niña…

Si es verdad que un ángel habita tu voz,
que sus señuelos son los dientes de tu risa,
si el infinito fue aquel minuto en que te amé.

Si es verdad que una canción habita tus latidos,
que sus argucias son los dedos junto a la guitarra,
si es el infinito aquel último beso que te di…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 16/04/2016

Pesadilla de Colección #32

Un sueño del que no pudiste despertar,
pesadilla delgadita y apuntándote a la yugular,
con pasados tan hermosos y casuales,
interinos manantiales de un mejor paisaje.

Vas corriendo y escapando sin saber de qué,
no lo logras y te ensucias toda la ropa de un carbón multicolor,
ves el nido de las aves vacío como ayer, un pichón agonizante,
manos tristes de amantes que perdieron el sabor, tanto sabor,
sientes prisa en las arterias por vaciarse de desastre, oh desastre.

Tus diecisiete centímetros comprimiéndose a ocho,
esas tetas de tu amante te delatan ante las de tu mujer,
es una novicia arrepentida de aquel acto y tú quieres volver,
vuelve la erección al área con más fuerza y no te piensas detener.

Es un vicio o es una casualidad, es tan excitante o tan vulgar,
hay fluidos condensando las paredes de aquella habitación 32,
aquelarre de bajas pasiones invitándote a ir por más, sumarás
y hay un ángel diablo con sexo femenino que te espera en la puerta 16.

Te persiguen, caes del infinito hacia abajo, te persiguen y te alcanzan,
te muerden el alma y te aprietan firme el corazón, sí señor, oh su Dios,
te tropiezas con un basilisco sin carne ni piel, él es todo hueso, pobre descompuesto,
tu madre te espera con sus  brazos para salvarte pero pierdes la oportunidad
y ya sólo queda llorar, queda llorar, queda temblar, queda llorar, cuestión de azar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 03/04/2016

Muchas gracias por estar y por sus ojos.
Para leer más de mis poemas visita Poesías.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram

La Mia Bevanda Esotica

A estas alturas de mi ruta, no existen razones para seguir escondiendo tu historia, para guardarla tan profunda en el rellano de mis silencios. Ya no basta fantasear con tu cuerpo, y todo lo que te conforma, en otras figuras abyectas y mecánicas que me abruman.

Diciembre cuatro, un veinte y cero siete, luego de llenar de tanta complicidad nuestra historia telefónica, luego de sonreír, de las voces más sinceras, que sin ti no podría vivir, dónde has estado una semana entera, no he sabido de ti, me has abandonado o es que dejé de gustarte, nos encontramos. Luego de tanta novedad, de volar sobre las llamas del infinito al escuchar tu voz de cerca, luego de mojar el sendero travieso de tu encanto al escucharme nombrarte: mi bevanda esotica.

Esa tarde me prometiste que no mordías a menos de que te lo permitiera, el negro riguroso en tu vestimenta y nuestro deseo de música estridente nos llevó hasta tu casa, en la caminata a medias se fue la cajetilla de Kampfen Holland, de Olifant, que mi amiga me obsequió previo a mi cumpleaños, entre risas y hablar de su cedro, de hablar de lo emocionante que sería hacer el amor a orillas de un lago, me escuchaste atenta al contarte la historia del Ijsselmeer.

Llegamos a tu casa, una casa modestamente costosa, me llevaste a tu habitación, me conozco así que no quise sentarme en tu cama tan deprisa, me quedé de pie frente a tu ordenador mientras te veía recostarte sobre tu delfín de peluche, con un cuaderno entre las manos me hiciste varias preguntas, parecía un interrogatorio muy interesante así que accedí. Luego de bobas preguntas y de sentirme un poco exhausto de  tanto caminar por tu habitación, encestando la pelotita en el aro detrás de tu puerta, me senté con toda comodidad y confianza en tu escaso sofá, te vi caminar hacia mí, pero tu dirección cambió en el último instante, prometiste volver pronto, que no me impacientara. No pude cumplir y antes de que volvieras encendí otro luminoso, te esperé sentado en aquel sofá.

Volviste con aquella minifalda de látex que tanto extraño, la que no quisiste regalarme por su costo y valor, por tu promesa de no ponértela para nadie más, bevanda mentirosa. Estoy seguro de que muchas otras bocas se han abierto como la mía, por la sorpresa, frente a ella. Volviste presumiendo esas piernas perfectas y luengas, un corset adore me para ajustar y resaltar tu talla 36 double D, esa tarde aprendí de magosteens, mis favoritas de toda la vida…

Ese primer beso, nada tierno como el de las tontas historias de princesas, lo encendiste con metano y aerosoles incandescentes, mi fuego hizo la amalgama absoluta de sublimación contractual de higo y dedo citrón elevados al nirvana. Ese beso nos llevó al éxtasis en movimientos sórdidos y naturales. Fuiste la mejor y tus acrobacias necesarias acatando mis ordenes, labios seminales y calor de la hoguera, un truco nuevo para mi bevanda corruptible , otra pirueta y las cintas, los arneses y el amor a flor de indecencia…

Desdibujé toda tu ropa y aparqué mi sexo en tu interior, de tal manera que nunca lo olvidaras y fue nuestro secreto mientras guardábamos besos polizontes en las embarcaciones de nuestras historias. Fue tan breve el tiempo de ser tuyo, fue tan corto el tiempo de poseerte, unos meses antes del caos, pero suficiente para ganarle el tiempo a las quinientas veces de bagaje blanco y cromáticas caobas. Siempre de tarde la despedida, pero tan temprano el inicio al juego, madrugar y levantarse que hoy toca conocer todo lo que está prohibido en el cielo, dirigirme hacia tu casa y saber que me esperabas, con nuevas sorpresas o con total disposición para con lo que me viniera en gana, en fin, ya seguiré contando tu historia, por ahora está bien afirmar que nessuno lo fa come te, bevanda esotica…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram

Éter de Solsticios y Equinoccios

Quedarme contigo es mi fin,
el fin de mi tristeza y ansiedad,
amanecer en besos lentos
y anochecer en tu intensidad.

Esperar junto a ti los solsticios y equinoccios,
éter tendido en el pasto de tu piel,
quedarme contigo será vivir,
vivir en un cuento nuevo cada día,
llenar mis bolsillos de sonrisas
y abanicar con paz mi desnudez.

Quiero ser las velas que inciten tu viento,
un momento eterno en pupila celestial,
quiero ser el día y la noche, tu caso perdido y encontrado,
de tu amor el rojo cometa que te haga vibrar y bailar.

Llevarte en mis brazos a un altar de cerezas,
casarme contigo por las leyes estelares, en su izquierda,
tener de testigos los mares del mundo y sus mareas,
casarme contigo si se trata de silente vino enamorado
y un baile infinito, sudor de alacranes, en pista sin fin.

Llevarte en mis brazos a un altar de moléculas
que al igual que tú y yo conformen el infinito,
ser preciso y sublime éter de solsticios y equinoccios,
ascender al cielo si precisamos nubes de pirotecnia
para hacerle entender al viento el color de nuestro amor.

Mi hogar está en tus calles,
las avenidas de tu piel son mi colchón,
mi descanso lo encuentro en tus pestañas hermosas
y si quieres saber, no me pienso marchar hoy…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 21/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
Para leer más de mis poemas visita la sección Poesía.

Elegir(te)

Se puede elegir entre el bien y el mal,

yo siempre te he elegido a ti, y siempre será,
se puede mentir o decir la verdad,
a mí me encanta tu nombre saborear,
tú que no procuras versos en tus letras
tienes la debilidad creada para mis manos en tus caderas…

Camina frente a mí y esquiva el viento,
que el mismo Dios sepa que no te comparto, / (Que te poseo)
que él te creó pero que yo te he descubierto
y te he fundido a mi piel y a mi alma siendo
desde que nos encontramos un sólo amor.

Tú me salvaste del mundo y de mí,
tú le das sentido y luz a mi vida,
tus tiernos labios de rosa rubí
son la intensidad más grande que germina
en mi centro, hacia arterias del amor y sus promesas.

Te elegí desde antes de que lo supieras
y tuve miedo de dar el paso idóneo,
perdimos tiempo, pero no nos perdimos
y te tengo, y me tienes, me enamoras,
te adueñas de cada dosis de mi piel que procuras,
te adueñas de cada latido de mi sexo que inocula
a tu sexo de un veneno adictivo y tan sagrado,
tan pasional, tan sincero, tan nuestro y tan eterno.

Me elegiste a pesar de tanto, y de tonto,
me elegiste aunque nunca santo, ni perdido del todo,
me elegiste y te has quedado con cada voltio de mí,
me atrapas en tus brazos, cual niña a su amor eterno,
a su príncipe, que no azul, como las redes, que nunca sociales,
a su príncipe, que verde azulado, como las redes, que tejen amantes…

Mi vida entera será a tu par,
mi sangre enfurecida será tu mar,
que no distingo la diferencia de verdad
que tengo en la más grande emoción,
o en el verso más bello de amor,
y la que tengo en la más notable y perdurable erección,
la verdad siempre es, en todo momento y lugar,
mi verdad es ser el único en conocer de tu cuerpo cada lunar.

Tu corazón es un polluelo, tan sutil como coqueto,
que desviste a mi corazón, tan zorro, elegante y mimoso,
para adueñarse letra a letra de mi verdadera identidad,

soy desde ti hasta el infinito, eres desde mí hasta la eternidad.

Soy desde ti hasta el infinito,
eres desde mí hasta la eternidad,
porque nací desde el febrero nuestro,
porque naciste desde nuestro febrero…
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 31/05/2015
Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:

Enigma y Tristeza

Tengo un espacio abierto en este alma
y le atraviesan recuerdos de ti
como estrellas fugaces…

Tengo el infinito entero frente a mí
y es tan solitario, tan vulnerable sin ti…

Tengo el recuerdo de tu forma de suspirarme,
de tu manera de masticar las horas
y hacerlas eternas para escaparnos a solas,
llevo conmigo el calor de tu alcoba,
la sensibilidad de tu vientre y tus ojos de almendra.

El sabor de tus besos es el Merlot de mis tardes,
mi silencio se inunda con el recuerdo de tu risa viva,
te extraño tanto, una parte de mí yace en tu cama
esperando a que vuelvas a despertarme acariciando mi rostro,
acariciando mi cuerpo, mis sueños…

El espacio sideral se enternece,
la mano de Dios se estruja,
al asomarse a mi enigma,
al enigma y tristeza de este hombre
que te ama como se aman las estrellas gemelas
incapaces de brillar una sin la otra…

Eres la fuerza sideral que me guía,
el motor de este corazón que te adora,
el espacio abierto de estrellas que te nombra,
al igual que mi boca, añorando el beso de tu aroma…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/12/2015

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos otros poemas:
Los Besos Más Lindos Que Vi En Toda Mi Vida
Fuego Primordial
Juntos Navegar
Hacerte el Amor

Ese Amor Incivilizado que Tanto Esperabas, Soy Yo…

Ese rojo intenso de la constelación de la que vengo no es casualidad y mi intensidad ahora está en donde debe, en ti. No hay otro lugar, no hay otro hogar para mí. Eres la luz clara del astro más brillante en el universo, esa que predestinada para mí llegó a iluminarme, a marcarme el camino correcto, luego de haberme perdido por mano propia tantos años.

 

Hay dentro mío un rebelde, inconforme con las costumbres obsoletas, enardecido y vivo para con lo extraordinario, y sí, yo fui el que se partió de risa cuando el sacerdote dijo que Jesús nunca se hubiera atrevido a posar una mano sobre la piel de la Magdalena, con malas intenciones, porque jamás he creído que el amor y el sexo consciente sean una mala intención. Sí, yo partí el retrovisor de la patrulla de policía, de antebrazo como copiloto de aquella motocicleta roja, luego de su intento de mordida y extorsión, y sí, yo  me enamoré de ti hace muchísimos años, y a la distancia te hice mía. Sí, yo continué gustando de ti, sí, me importó muy poco quien estuviera a tu lado, porque en realidad tu dueño siempre he sido yo. Y la dueña de mis atenciones, de mi lucha infinita, de mis cursilerías, de mi pensamiento, de mis ganas y emociones más profundas siempre has sido tú.
 
El concepto que tienes de mí, es más amplio, incluso, que el que yo podría tener de mí, eso me reta a ser cada día y cada momento mejor para ti, nunca voy a dejar de ser lo que en esencia soy, este terco e incansable Luis Eduardo que te adora obsesivamente, tanto que tras diez años llegó a tu puerta vestido de extranjero, tal como lo prometió y perjuró, para quedarse por siempre contigo, para reclamarte como suya y sólo suya. Decidido e inconforme con la mediocridad, quiero que seas la princesa rebelde que se escape conmigo, a como dé lugar, vamos a ser libres, vamos a estar juntos, en nuestro propio universo y constelación, esa exclusiva para este amor valiente, reservada para nosotros, para ti y para mí, para nadie más.
 
Voy a luchar codo a codo y alma a alma contigo, eres mi razón y causa, sé que el resto de mi vida no lo quiero compartir con nadie más que contigo, sé que eres la mujer a quien quiero amar, seducir, enamorar, conquistar y cautivar a diario por el resto de mis horas infinitas. 
 
Quiero vivir contigo y no sólo vivir en un espacio físico, sino hacer del universo entero nuestro hogar, todo nos pertenece, tanta grandeza sólo puede pertenecer a un amor así de inmenso como el nuestro, cada ventisca, cada gota de rocío, cada estrella nacida en el cielo y cada ciudad del mundo son sólo decoraciones para que vivamos este amor, inmensamente, intenso como nos plazca.
 
 -Las cosas no tienen que ser como todo el mundo dice que son-
 
No somos amantes de promesas rotas e inconclusas, somos amantes de pactos tangibles, de amor real y natural, de libertad conquistada con valor y corazones fortalecidos.
 
Eres todas las canciones que me erizan la piel, eres cada paisaje que resalto con mi mirada fija en él, eres cada mar en el que quiero adentrarme, cada verano y cada nota futura nacida de mis manos, mi mente y mi voz. Eres cada letra de mi poesía, cada rabieta de mi rebeldía, cada sonrisa insumisa de mi viveza, mi sol de las cinco, y la brisa fresca, todo, el alma, el sentido, cada sentido, cada poro de estrella, cada cabello de luna, uno a uno los ojos del tiempo, mi tiempo…
 
Cada nudillo de mis manos, toda la fuerza de mis brazos, toda desembocadura de mi valentía, el infinito de ébano en mis ojos, mi culto secreto a lo extremo, mi devoción a la lluvia a destiempo, a lo inesperado, a las curvas peligrosas y a derrapar… Todo, todo, en tu cuerpecito e inocencia, todo, eres para mí. Todo cuanto necesito y requiero para ser feliz y libre por completo.
 
Y todo eso que no imaginaste nunca querer tanto contigo, eso soy, todo eso que sobre pasa las barreras de cualquier cosa que pudiste desear exclusivamente para ti, eso soy, ese amor incivilizado que tanto esperabas, soy yo…
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 10/01/2016

Un Mismo Sonido

Con tu mirada sería y fija en tu ordenador,
con tus labios húmedos que saben a luz,
con esa manía que tienes de morderme la piel
y con ese mal genio de medio día,
o de día y medio, me gustas.

Tienes el sabor preciso de mi gusto
y el roce que mis manos quieren sentir,
una nube de la que llueve mi calma
cuando en tu cama duermo junto a ti.

Tu mirada de ternura divertida
y la ocurrencia de enamorarme por completo,
todo en ti es un motivo para estar vivo,
todo en tu dulzura es un presagio duradero.

Quítame la piel y los sentidos,
que me estorba esta armadura
para ser juntos un mismo sonido,
un mismo rumbo y eclipse de vino.

Quítate la piel y los latidos,
acércate y une tu alma al mío,
cierra el universo con delicadeza
que nadie sepa que escapamos,
que nadie sepa de tanta locura
que te abarca y te hace dar todo por mí…

Acércate y crea luz dentro mío,
toma mis manos, muéstrame el camino,
enséñame nuestro paisaje eterno, nuestro infinito.

Cierra el universo despacio,
que nada nos haga perder tiempo,
toma mi mano y no hagas ruido,
no, hasta ser un mismo sonido…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
San Miguel, El Salvador 06/11/2015

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Hacerte el Amor
Juntos Navegar
La Tarde Que Sabe Mejor

Las Blancas Sedas del Infinito

El desierto en mis labios
y el milagro de tus besos,
lloviéndome tu lengua, mojándome las ganas…

Se estremecen mordidos tus tobillos
por la fuerza estrepitosa del deseo,
en esta noche que envuelve cada pétalo caído
hacia el suelo de caminos que hace el mar.

Un corazón palpitante arde en llamas,
se quema y regocija en el atlas de tu cuerpo,
los puntos cardinales de tu alma me poseen,
de mi andar eres guía, de mis secretos mieles.

Yo soñé contigo hace tantas lunas y hoy eres realidad,
un soneto de luciérnagas azules que me besan al despertar,
el sonido predilecto de mi imaginación, la restauración del placer,
el trocito de cielo que quiero habitar y cometer.

Llévate el frío, sácalo por el balcón,
hay una alfombra que prender en llamas
en una habitación que nos respira a los dos,
una fantasía de seda, vino, carmín y piel.

No queda espacio en tu lienzo que no te bese mi alma,
y me embriaga la esencia de tu ingrávida desnudez,
enviciando mis sentidos, corrompiéndome la sed,
repito una y otra vez el camino de tu boca hacia el edén.

Y me vuelvo a encontrar en tu norte
con el hambre que respira si te ve,
me atrevo a afirmar sobre tus costas
el naufragio de mis manos en tus poros,
la noticia del fulminante impacto estelar
que ha creado un universo nuestro y de alma Parfisal.

Lo debieron descubrir los ancestros del tiempo esa noche,
cuando vino el trueno de su envidia y recelo,
que bajo las blancas sedas del infinito que nos cubre
está la maravilla enigmática del amor que hemos creado,
el big bang de lo nuestro, el eterno brillo del sol en tu pecho,
la noche de la muerte perfecta para renacer en tus besos.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Versos en tu piel | Ana Isabel – Messieral
16/02/2016