Meteoro Ígneo

Agonizaba aquella noche de tormenta,
me invitaste a comprender los misterios de la vida,
esa cama nunca más estará vacía, nos quedamos en ella
a trocitos de piel que pudo arder y a las brasas de un cometa.

Te desnudé y fuimos fuego en el centro del mar
excitando a las sirenas que nos vieron pasar.

Eras la obra de arte que yo quise contemplar,
la hipotenusa que sabía muy bien dónde acariciar,
me gustaba tu sonrisa y el secreto entre tus labios,
el trigo reluciente en tu mirada y esos dulces arrebatos.

Eras mi fuego de San Telmo
y las bolas de fuego de Naga,
mi acto inexplicablemente bello,
lo imposible a la luz de lo posible,
la tierra hermosa en la que quise nacer,
meteoro ígneo con labios de mujer.

Te he escrito la canción que me pediste,
ojala la alcances a escuchar con cada viento,
de este sur hasta ese norte en que están mis besos,
los que te di y no quitará nadie, ninguno de ellos.

Te arropé y somos una canción que navega por el lago,
un poema sin voz que sana la hierba del naufragio,
enamorada me decías que mis besos sanaban maldiciones
y yo le creía a tu boquita de amapola sustantiva a jirones.

Eras mi fuego de San Telmo
y yo el Kepler 78 a su estrella cercano,
mi acto inexplicablemente bello,
y esa estrella eras tú, tú mi borde y mi centro,
lo imposible a la luz de lo posible,
la tierra hermosa en la que quise envejecer,
meteoro ígneo con pasos de mujer.

La bella imagen de cabecera, de las bolas de fuego de Naga, fue tomada del sitio Mundo esotérico paranormal

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 23/05/2016

Tú me Puedes Salvar

Vas desprendiendo
la herida de mi cuerpo,
sanas despacio el suicidio
de tantos y tantos sueños…

Tú me puedes salvar,
tus besos me hacen tanto bien,
me quiero mudar a tu vida,
callarme las ganas de atarme
al collar de tristezas vencidas…

Vas intentando poner una red infinita
que sostenga mi caída al abismo,
me tienes pensando en huír de tu mano
por cada nueva y verdadera avenida.

Tú me puedes salvar,
llegas a cualquier hora y abrazas
con suma belleza los trozos de mí,
todo lo que dejó la explosión de caricias
que el diablo me hacía mientras ella mataba
despacio cada nuevo anhelo y poesía…

Tú me puedes salvar, que duele la espina dorsal,
hierve la marca candente de la derrota en mi andar,
pero me puedes salvar, tú que me curas la vida,
tú que me sanas a besos la desilusión y la herida,
si tomo tu mano el resto de escombros inertes
recobran la vida y se abrazan en complicidad tan, tan fuerte…

Arte, tú me puedes salvar,
que no sé hacer nada mejor,
me sales tan bien como salivar,
como llenar de alegría la vida silente
en un momento de calma prudente,
en un segundo de luz que yo no olvidaré…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 1/05/2016

El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
para leer más relatos, visita Historias en Ascuas.

Te recomiendo que leas también: De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Mi comunidad en Redes Sociales está creciendo,
no me puedes faltar tú que me lees, te invito:

Facebook
Twitter
Instagram

Vas a Penas Despertando

Vas a penas despertando y, yo,
ya te observo con los ojos del forastero explorando
un lugar hermoso que le calma la mañana.

Vas a penas despertando y los rayos de sol
sienten celos de tu brillo, de la luz a que invitas,
del halo de guapura que envuelve tu postura.

Se dibuja una sonrisa  pequeñita en tu mirada
y tus ojos aún sin aperturar ya me encantan,
porque vas a penas despertando y, yo, veo
en tu mirada mi ciudad preferida despeinada.

Te despeinan mis manos al jugar con tu pelo
y es armónico el verbo del amor en tus labios,
tanto que vas a penas despertando y yo me enamoro,
con profunda inspiración, de tu abrazo a cerrojo.

Vas a penas despertando y mi corazón se decanta
por tu leve respiración exacta, por la constelación de lunares que hay en tu espalda.

Vas a penas despertando y mis palabras son odas
a la perfección de tus pestañas siempre hermosas…

Y es que vas a penas despertando y algo en mí empieza a cambiar,
me estás cambiando, me estás llevando a la creencia bella
de mis venas a tu amor, de mis presas a tu sol…

Y, entonces, comienzo a despertarme yo…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/03/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Poesía.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram

SY LIEF (Parte I)

Componente de un indescifrable mundo, caminaba sostenido por el viento, en su cuerpo no quedaban fuerzas, la vio delicada y tendida en el suelo, esa imagen recurrente le debilitaba, estar cerca de la muerte siempre es y será un gran problema para el trocito de sensibilidad que como humanos, aún, guardamos en nuestro interior…

Él la conoció ocho años atrás en la estación de tren, la más grande de la ciudad, ella era una criatura perfecta y hermosa, en medio de todo el tedio de los horarios y boletos, de vagones y mendigos de estación. Ella se llamaba con S, la señorita S, era más que bella, le resbalaba luz por el rostro, parecía de cristal y porcelana al mismo tiempo, cuando sonreía el mundo entero suspiraba aromas de calma. Su cuerpo era una invitación a la contemplación y a la caricia. Él era el joven Y, de suerte trastabillante, de opaco calzado y alma indecisa, modesto y simpático, con la condición de sus prisas.

Se acercó decidido, toda la decisión que antes no tuvo, ahora, le recorría las venas adentrada en su sangre, la miró de frente y aunque nunca antes le había visto, supo que era ella, se precipitó de sobremanera y le prometió que no le haría perder su tiempo, que tenía algo muy importante que decirle, si ella aceptaba acompañarlo a la merienda.

Vino y otras exquisiteces no faltaron en su mesa, la miraba fijamente y luego, le dijo que aunque no le conocía de ningún sitio anterior, al menos no que recordara, quería estar junto a ella hasta el ultimo instante de respiración que su cuerpo le permitiera, que verla ese día, en ese instante, significaba para él empezar a vivir otra vez, le explicó que sin ella, por alguna razón, sabía que no tenía esperanza de ser feliz, prometió que no sería tan insoportable como de costumbre y que cuando lo fuera se disculparía trayéndole una rosa celeste bañada con gotas de manantial.

Ella estaba sola por la vida, con toda esa belleza que ya le pesaba, era tan inteligente que sabía no confiar en los incorrectos, en realidad sabía no confiar en nadie, pero algo indescriptible del joven Y le atrapó como si de un encantamiento sumamente aprehensivo se tratara. No pudo negarse y asintió sin sonreír. Su mente se quedó en blanco y sus ojos estaban fijos en el vaho que la voz del joven Y desprendía de manera tan poco natural.

La tomó de la mano y la guió con mesura al vagón número tres, el tren esperaba próximo a partir, ella se sintió sumamente sorprendida, pensó que él residía en aquella ciudad, al cuestionarlo con dulzura él respondió: Soy extranjero, siempre extranjero, excepto de dos lugares al primero nos dirigimos, el segundo será tu cuerpo.

Durante el viaje ocurrió un incidente, uno de los mozos del tren sintióse mareado perdió el equilibrio y cayó al lado del joven Y, antes de que alguien pudiera comprender lo que ocurría, los puñetazos le desarreglaron aún más el gesto, el joven Y se abalanzó sobre él y comenzó a golpearlo de forma tan intensa, de manera tan salvaje y sorprendente, sus manos no tocaban el cuerpo de su víctima pero aún así cada golpe era sumamente fuerte y calcinante. La señorita S alzó la voz, le imploró que se detuviera, que dejara de golpear y dejó el joven Y de golpear al mozo. Volvió a su asiento sin mencionar palabra alguna, ella no quiso preguntar nada al respecto, sin embargo a todas luces podía comprender que algo no andaba muy bien dentro del corazón del joven Y. Nadie en el vagón se atrevió a mirar ni de reojo al joven mientras bajaba del tren…

Fue por la noche que llegaron a una ciudad casi deshabitada, muy pocas personas podían verse caminando en las calles del lugar, él caminaba con paso firme y sin detenerse, le explicó que a veces se sentía muy incómodo con algunos seres, que aquel mozo no moriría, que se recuperaría y aprendería a no ser tan inepto en lo que hacía. Le contó que una zona lúgubre en su interior a veces le dominaba y que necesitaba de la luz que conoció en ella, desde el primer instante en que la vio, para entender la esencia de esa oscuridad sin quebrarse por completo…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 17/03/2016

Gracias por sus ojos y por pasar a leer.
Próximamente la Segunda Parte de Sy Lief.
Mientras tanto para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

Elegir(te)

Se puede elegir entre el bien y el mal,

yo siempre te he elegido a ti, y siempre será,
se puede mentir o decir la verdad,
a mí me encanta tu nombre saborear,
tú que no procuras versos en tus letras
tienes la debilidad creada para mis manos en tus caderas…

Camina frente a mí y esquiva el viento,
que el mismo Dios sepa que no te comparto, / (Que te poseo)
que él te creó pero que yo te he descubierto
y te he fundido a mi piel y a mi alma siendo
desde que nos encontramos un sólo amor.

Tú me salvaste del mundo y de mí,
tú le das sentido y luz a mi vida,
tus tiernos labios de rosa rubí
son la intensidad más grande que germina
en mi centro, hacia arterias del amor y sus promesas.

Te elegí desde antes de que lo supieras
y tuve miedo de dar el paso idóneo,
perdimos tiempo, pero no nos perdimos
y te tengo, y me tienes, me enamoras,
te adueñas de cada dosis de mi piel que procuras,
te adueñas de cada latido de mi sexo que inocula
a tu sexo de un veneno adictivo y tan sagrado,
tan pasional, tan sincero, tan nuestro y tan eterno.

Me elegiste a pesar de tanto, y de tonto,
me elegiste aunque nunca santo, ni perdido del todo,
me elegiste y te has quedado con cada voltio de mí,
me atrapas en tus brazos, cual niña a su amor eterno,
a su príncipe, que no azul, como las redes, que nunca sociales,
a su príncipe, que verde azulado, como las redes, que tejen amantes…

Mi vida entera será a tu par,
mi sangre enfurecida será tu mar,
que no distingo la diferencia de verdad
que tengo en la más grande emoción,
o en el verso más bello de amor,
y la que tengo en la más notable y perdurable erección,
la verdad siempre es, en todo momento y lugar,
mi verdad es ser el único en conocer de tu cuerpo cada lunar.

Tu corazón es un polluelo, tan sutil como coqueto,
que desviste a mi corazón, tan zorro, elegante y mimoso,
para adueñarse letra a letra de mi verdadera identidad,

soy desde ti hasta el infinito, eres desde mí hasta la eternidad.

Soy desde ti hasta el infinito,
eres desde mí hasta la eternidad,
porque nací desde el febrero nuestro,
porque naciste desde nuestro febrero…
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 31/05/2015
Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:

Un Mismo Sonido

Con tu mirada sería y fija en tu ordenador,
con tus labios húmedos que saben a luz,
con esa manía que tienes de morderme la piel
y con ese mal genio de medio día,
o de día y medio, me gustas.

Tienes el sabor preciso de mi gusto
y el roce que mis manos quieren sentir,
una nube de la que llueve mi calma
cuando en tu cama duermo junto a ti.

Tu mirada de ternura divertida
y la ocurrencia de enamorarme por completo,
todo en ti es un motivo para estar vivo,
todo en tu dulzura es un presagio duradero.

Quítame la piel y los sentidos,
que me estorba esta armadura
para ser juntos un mismo sonido,
un mismo rumbo y eclipse de vino.

Quítate la piel y los latidos,
acércate y une tu alma al mío,
cierra el universo con delicadeza
que nadie sepa que escapamos,
que nadie sepa de tanta locura
que te abarca y te hace dar todo por mí…

Acércate y crea luz dentro mío,
toma mis manos, muéstrame el camino,
enséñame nuestro paisaje eterno, nuestro infinito.

Cierra el universo despacio,
que nada nos haga perder tiempo,
toma mi mano y no hagas ruido,
no, hasta ser un mismo sonido…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
San Miguel, El Salvador 06/11/2015

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Hacerte el Amor
Juntos Navegar
La Tarde Que Sabe Mejor