De Aquella Vez

De aquella vez recuerdo cada detalle,
de cada detalle recuerdo sus calles,
de las calles tu mano en la mía,
de mi mano tu hermosa alegría
y de tu hermosa alegría aquel beso que merecías.

Dulce era la vida cuando el amor nos juraba
que nuestras fronteras nadie las invadiría,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz.

De aquella vez recuerdo cada camanance,
de cada camanance los dos que hay en tu espalda,
de tu espalda recuerdo la forma en que la recorría
y de la forma en que la recorría que alguna vez fuiste toda mía…

Dulce era la vida cuando el amor abrigaba
las promesas de ternura que siempre me hacías,
esas maneras tan tuyas de prometer el mar azul,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz….

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29 de enero de 2,017

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Caricia de Gota

Verte sonreír, algunas mañanas durante la semana,
olvidar así el agobio, la pena que imantaba
todo ese mal genio y el desprecio por lo sentido,
verte sonreír, recuperar la esperanza de que existe vida fuera de mi mundo,
en otros milagros que han llegado contigo, sin aspavientos ni ruidos.

Sentir que el alma flota si delante tú apareces,
no existe explicación para algunas cosas de la vida
porque en realidad las explicaciones no hacen falta
cuando el corazón se abstiene de melancolía.

Yo no quiero forzar la buena suerte que me traes,
pero un beso tuyo bastará para conservarla,
no es que no tenga modales de caballero
pero a estas alturas ya he sido delatado por el ademán
enamorado de mi mirada, de este buen enredo.

Quiero conocer tu lado preferido de un roce,
el silencio que siempre te grita esas voces,
la sonrisa y la belleza que no se te quita pasada la media noche,
todas esas historias que te trajeron a este lugar en que estamos,
todos esos momentos que te hicieron perder la respiración
y saber si acaso nuestra primera vista fue uno de ellos,
como lo ha sido para mí, dicho para no herir al secreto.

Creo que te esperaba, te reservaba
la platea única a mi mejor historia,
creo con una palabra un comienzo,
algo personal entre tu juventud y elegancia,
con mis manos desdibujando la absenta consentida al hada.

Puedes llevarte todos los besos que quieras,
de mi boca a tus colmenas perfectas,
que no opongo resistencia a salvaciones de buena mañana,
que no opongo resistencia a tan hermosas alforjas de entraña.

Porque tú y nadie más, antes o después,
eres la caricia de gota impactando mi centro,
creando menester de inundaciones
en la reivindicación de mi cuerpo. Y de este momento.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29/07/2016

No Aprenderán los Jilgueros

De las alas azules de la noche,
un beso impetuoso apareció,
eras tú o en tu ropa esos colores,
quizás nuestros labios y sus roces,
en forma de vino, postrados al candor.

Encendí mi voz para que el bosque
escuchara tranquilo de mi amor,
en un abrazo escondido fuimos oro,
tertulias de fuego y apasionada claridad,
el momento encendido del mayor de nuestros logros…

Fuiste la princesa de aquel césped, de la tempestad,
el barro nada más era un adorno para el agua,
la llovizna algún tipo de magia sideral,
pero hay algo que es cierto y que no niego,
si alguna vez conocí del mundo sus secretos,
fue esa noche dieciocho del mes más frío entre tus velos…

Ya no guardará el silencio aquel secreto
que tallamos en la corteza de un momento,
ya no guardará la noche nuestro cielo,
ni los jilgueros aprenderán a amar, por cierto…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 01/07/2016


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Desastre para Dos

Ese momento que yo no recuerdo,
ese instante sin nombre y sin colores,
tarde de miércoles ideal para el verso,
un solitario serial en busca de amantes.

Porque la soledad no es vicio disfrutable
y aunque fuiste lo más cierto, lo más grande,
ordené un desastre para dos sin consultarte,
ya sé que del carbón nacen hermosos diamantes,
ya sé que tras la tormenta embellecen las flores
pero en el ángulo espontaneo, de lágrima y mirada,
yo ya no encuentro en qué carril poner la cara.

Y no recuerdo ese momento, pero sí el dolor,
ese instante suicida por vocación, sin sabor,
una caída mortal tras un salto a lo tonto
y que embarguen las lágrimas de mis ojos, a favor,
porque el viento sopla al norte sin anteojos.

La desilusión no es comestible disfrutable
y aunque fuiste lo más bello, fiel destello,
ordené un desastre para dos sin avisarte,
y ya sé que del carbón inmóvil nacen vacíos,
que tras la tormenta se desbordan los ríos
pero en el ángulo inverso de amor y recuerdo
yo todavía espero que me contemples como a tu desastre secreto.

Y no recuerdo el momento, no recuerdo el instante,
sólo recuerdo el frío que detuvo el tiempo y los mares,
el desastre natural que por esas fechas me hizo un guiño,
que me llenó de tristeza y tanto dolor sin su hechizo.

Yo no recuerdo el último momento en que te amé,
ni el primer instante en que ya no te adoré,
sólo recuerdo el huracán indomable en que viré
al otro lado del camino y me equivoqué…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/05/2016

Con Poesía y Tantas Ganas…

Sé que no gustas de la poesía,
que tu alma prefiere otras cosas,
que una seda estampada en tu vida
te da la seguridad de las rosas.

Pero cuando te beso
dime si no es poesía el momento,
dime si no escuchas versos perfectos
cuando me ciño con ganas a tu cuerpo.

No te cierres a la posibilidad
de ser la musa que me inspire
los versos y pasos más bellos,
no te guardes para la eternidad
si en la mortalidad quien respire
cerca tuyo sabrá nombrar los recuerdos.

Bésame como si nuestro beso
borrara todos los males del planeta,
bésame con tanta pasión
que si pusieras un poco más explotarías,
bésame como tú sabes que me encanta
con poesía y con tantas ganas…

Pero cuando te beso
dime si no es poesía el momento,
dime si no sientes más grande el universo,
si no te pasa como me pasa a mí
que me pongo a cantar con sólo pensar en ti.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 02/05/2016

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Del Abismo a mi Piel…

Soy un sorbo del vino que fui,
a penas migajas que dejaste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel al abismo a tus pies…

Soy un ascua de todo el incendio que fue,
a penas desastre del triunfador al que hiciste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel a tus pies, del mantel al abismo,
de acuerdo a tus ganas, al abismo a tus pies…

Quimera herida de muerte,
porque pecado mortal es quererte,
todo me conduce a cadena perpetua sin puente,
encerrado entre el vicio del ser y perderte.

Soy un momento de todo el tiempo que fue,
a penas segundo de la hora que hiciste retroceder
de la risa a lo roto, de lo estúpido a lo absorto,
de la rabia a lo absurdo, de mi ira a tu estorbo,
que no quede un momento fallido de oscuridad
cuando se trate de recuperar la libertad…

Y me mata recordar que te idealicé,
que mentiste a mansalva escondiendo el cuchillo
entre el mantel, el mantel ya prolijo de malas memorias,
a tu conveniencia, que la herida mortal va en mi piel,
solamente en mi piel, del abismo a tus pies,
del abismo a mi ser, del abismo a mi piel…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/04/2016

Cielo Febrero

Aún no me lo puedo creer,
todavía sonrío con el alma quieta,
estuviste en mi casa tras tantos años,
con esos ojitos, tuyos, de cielo febrero
y la palabra tan bien alzada entre tus labios.

Me quedé frío al abrir la puerta,
tu sonrisa se invitó a entrar,
pusiste un beso bueno en mi boca
y aún no se apaga en mí el asombro,
así que prometí, que haría un poema
para nunca olvidarme de aquel beso…

Ni de que estuviste aquí…

Con otro acento, uno más frío
pero los mismos gestos lindos,
con otra ropa, más apta para olvidos
llegaste hasta mi encuentro.

No quise ofrecerte flores,
aunque me guste tanto redundar,
quise más besos, quise una vida,
nunca pense en descansar,
me llamaste por mi nombre,
aunque me confesaste que siempre
estuviste loca por aquel pequeño mote.

Sanaste las dudas de mi intemperie,
le diste el descanso a mi alma rota,
yo no quise contarte del desastre
que frabriqué tan cercano a tu ausencia,
me sumergí en tu tacto tan completo
y en los tallos de tus abrazos ciertos…

Porque estuviste aquí…

Por un momento no hubo mundo
más que el recuerdo de aquellos días nuestros,
no hubo más tornillos que los que
nuestras risas dejaron sueltos,
me quedo el vaho de tu aliento en mi ventana
y aquella nueva posición extraña,
sin cambiar el ritmo de nuestra actualidad,
es posible que no pase mucho tiempo hasta que por fin,
con todo amor e intensidad, elijamos quedarnos juntos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016