Hackers, Amigos, Poetas… De la Informalidad de las Piedras.

Hackers, amigos, poetas
de la informalidad de las piedras;
Nueva York se nos congela,
seguimos tan fieles a la misma hiedra
y nunca se me agotaron las letras…

Duendes del agrio cristal,
vengadores de la causa,
sueños de día, hambre de noche,
venganza justa siempre a las once.

Hackers, amigos, cometas
de la calle sin nombre,  de la avenida Bruselas;
el campanario secreto es nuestra nueva historieta.

El corazón se congela,
yo ya no espero por ella,
ya me olvidé de mis pasos por la Nueva Ámsterdam
y de mis caídas por el cementerio de Woodlawn;
ella todavía me espera,
dedica sus cartas viajeras
a mi corazón y a mis penas.

Mientras yo desdibujo mi historia
al contar una nueva a todas las almas
que preguntan por mis antiguas glorias;
y todas se van creyendo mi nueva versión
aunque a gritos se comprima el corazón
que innegable aún respira el verbo hecho canción.

Hackers, amigos, poetas
si ella pregunta por mí
afirmen que Breede Wegh
jamás será lo mismo sin sus piernas,
que el amor no volverá a hacerse
si acaso no volviera a verle…

Si alguna vez se derrama
la lágrima de Strawberry Fields
y se nos juntan los labios
en la estación fantasma;
si nos volvemos a ver,
si me devolviera el ser
puede que en la Nueva Agulenga
algonquinos e iroqueses resurgan de la misma tierra;
de las tumbas de su hermosa Nerea
y puede que la ficción traiga por fin la primavera.

Cuando se inunde el palacio,
no correr para huir,
ni incendiar para ir
del hemiciclo de nuestro ferecracio
al más antojable escenario…

Hackers, amigos, poetas
de la informalidad de las piedras;
Irán se nos congela,
seguimos tan fieles a la misma pleura
y nunca se me agotaron las letras…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 15 de marzo de 2,017

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En tu Nombre a Fuego y Carbón

Quizás ya lo sepas interpretar,
quizás ya me conozcas suficiente,
alto y detente, cariño,
que no necesito París para hacerte volar,
ni una Disneylandia de caramelos para hacerte soñar.

Yo no soy el aburrido príncipe azul
que no sabe arrancar bien un corsét
a muñecas terriblemente bellas como tú,
yo no soy el idiota que prefiere
un par de fotos tuyas sin la ropa, que la presencia de tu cuerpo,
dedicar a tus curvas el mejor de mis presentes perfectos,
de mis pronombres posesivos, a los que quiero anclarme,
no es capricho, es un lujo que ahora quiero darme.

Porque quizás lo recuerdes con frecuencia
y escuches mi voz hasta dormida,
quizás no me conozcas suficiente
y todo resultado de mi suma pueda sorprenderte,
porque no necesito Nueva York para nevarte la ilusión,
ni mil excusas para avanzar en tu nombre a fuego y carbón,
ni mil mentiras para calcinarme los miedo en tu nombre, mi amor.

Yo no soy el santo de la devoción de ninguna criaturita,
ni el que promete no tocar ante cualquier angustiada negativa,
porque estoy hecho de fuego y quemo, del corazón prerrogativa,
y un duende dueño de tus piernas, de tus melancolías
que se ha bebido a sorbos los gajitos de tu alma, de tus mandálas suicidas.

Vuela que al tomar mi mano, no vuelves a tocar el piso
y si te dejo caer, vengativo, te juro que por ti vuelvo,
vuela que al probar mi fuego, no vuelves al tonto desperdicio
y si te dejo con hambre, vengativo, te juro que será sin compromiso.

Traga un poco más, lava volcánica calcina tus errores de años negros,
siente en tu interior, este fuego que sólo yo tengo, años venideros
en los que olvidar cada mal puerto y marinero que no te llevó a ningún lugar,
que no, que no necesito más ciudades para hacerte despertar,
que hay un plan hermosamente maquinado para hacer explosionar
media vida y medios cielos en que no poder volar, un nafruagio infinito,
autoatentado aterrador y un misil escurridizo que no detecta tu oración.

Trata, trata un poco más, que se acaba el gris silencio
y te llueve mi alma entero entre tus piernas de algodón,
soy un diablo y no un tormento, un tormento y no un disfraz,
soy de todo lo más bello que pudiste saborear.

Traga y trata un poco más, que no voy a parar,
grita y vive como si al final encontraras tu lugar
pues si marcho a la deriva, no me pierdo y soy semilla,
del naciente y popular, canto infinito que se atreve a levantar
esa falda colorida de la princesa de obsidiana que yo quiero amar.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/05/2016