Cuando la Calma se Acerque a Nuestra Orilla

Cuando la calma
se acerque a nuestra orilla,
todo el disfraz peligroso
caerá junto a todo escombro
de lo que tanto ha dolido,
de lo que tanto ha mordido…

Volverán, entonces,
las cerezas a nacer
y sus árboles
cantarán todas las noches;
igual que lo hacían
el verano en el que a penas te conocía,
en el que mi corazón aún sonreía.

Y será perfecto el crepúsculo
dormido en las manos del ocaso,
será hermoso el beso o el tacto;
también tú, también yo
cosiendo las roturas del cuerpo
de la última osadía que recuerdo.

Cuando la calma
se acerque a nuestra plaza,
será de miel mi esperanza
y necesaria toda su romanza;
será nuestro romance un diluvio
de memorias que nos calmen
o un minuto eterno, que divino,
se acercará con paso firme a nuestras calles…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 2 de febrero de 2,017

 

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La Ciencia Primera

Tan dulces, tan pequeños,
tu primera rosa, mi primer amor,
cumpleaños a la orilla del lago,
el sabor de un beso inicial,
todo esto a algún lugar fue a parar.

Cometas por las noches,
escapar de casa, la ciencia primera,
el amor en tiempos de la primavera
y la locura desprendida de su centro,
sin gravedad, sin antifaz aún te recuerdo,
crecer fue el precio que no debimos pagar,
soñarte aún por las noches para impacientar.

Fue en aquella fiesta, al calor de las estrellas,
cuando dijiste que me amabas con desesperación,
no supe que decir y en lugar de decir, te enseñé una canción,
la canción que nunca olvidaras, la que decía todas esas cosas
bonitas de que al verte perdida pensaras solamente en mi voz.

Volví unos años después al lago,
al kiosko y al camino triangular,
te pensé con tantas ganas
que las ganas me hicieron temblar,
el amor no se hace igual si no estás,
a dónde habrás ido al terminar
aquellos cursos de verano,
no lo sabes pero a todas contigo las comparo
y no hay forma de encontrar a quien amar.

En la arena de la playa
me he quedado con la risa
pensando que ojalá
una ola gigantesca
arrastre tu recuerdo
y lo borre de mí…

Pero sin prisa, porque no hay prisa,
quizás antes de que ocurra
alguna te traiga de vuelta a mi orilla…

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26/08/2016