Despierta Princesa

Vive risueña
como en un cuento hermoso;
que no roce el cansancio
tu suave silueta.

Ahora no llores,
ya habrá mucho tiempo para eso;
quizás es momento
de recordar las maravillas que enciendes
con tu existencia y tu mala idea de amor.

Porque desnuda dicen que los lobos
te miran como las bombas nucleares
a la tierra que pronto explosionarán…

Y eso te divierte,
y sé que te encantará…

Por eso, despierta princesa
y vuelve a la vida,
no sólo los sueños
se hacen reales un día
también las pesadillas.

Todo castigo
no será capaz
de borrar de tu cuerpo
tanta intensa fealdad;
y a veces hasta te compadezco.

Y eso te divierte,
y sé que te encantará…

Por eso, despierta princesa
y vuelve a tu ruina,
no sólo tus sueños
se hacen reales un día
también tus pesadillas.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 4 de mayo de 2,018


 

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El Fantasma de la Casa Grande (No Sólo de Amor Vive el Desastre)

Se te olvidó decir
que escondiste tras la lluvia tu color,
que hubo un río con mi nombre
que te llenaba los días de ilusión.

Ya desbordado hiciste charcos
con los restos de mi alma,
con mis huesos escondite
de tus engaños tan perennes,
tu veneno fue mi vicio maldito
y cada noche la mejor para morir.

Me excitabas con tu cuerpo de guitarra,
con tu intimidad me presumías
que la vida no es más que posturitas,
lo que más me gustaba era tu voz
cuando me mentías con tanta verdad
haciéndome creer afortunado
y tan lleno de sublime paz, pero no.

Todo lo tiraste al suelo,
los muros de mi tranquilidad
resbalaron por tus pechos,
de algunos otros precipicios bellos
y hoy yacen en tu piso todos ellos.

Y ya es tarde, el fantasma se desvanece,
el fantasma de la casa grande
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de sol vive la tarde.

Se te olvidó admitir que estabas triste,
que había una lágrima ambulante en tu mejilla
y resbalaban pesadillas por tu fina cara,
tan barata, tan soberbia y tan extraña.

Me llamabas e implorabas una nueva oportunidad,
pero no cariño, basta una sola de vez del huracán,
las ciudades del mundo podrán tenerte compasión
pero yo ya no, perdóname, pero yo ya no…

Se me olvidó pedirte que no vuelvas,
pero si escuchas el lamento de una guitarra andaluz
por el camino y el recuerdo de baldosas rumbo al sur,
empujarás cada paso al mejor de los olvidos, lo sabrás,
y harás el favor de ya nunca regresar.

Porque es un aeropuerto de tristezas
mi pecho sin tus locuras de saeta,
una jauría de lobos al acecho el divorcio
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo guardo,
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo muerdo.

Me sabe a desgracia aquel amor que jurabas,
las horas en que sumergidos en tu cama
nos amamos como cirios infinitos de esperanza,
con tantos movimientos planetarios
y de balas de cañón, por si un día se te ocurre presumir
quiero que sepas que si eso te hizo feliz, a mí no…

Ahora es muy tarde, el fantasma se desaparece,
el fantasma de la casa grande, de allá enfrente,
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de amor vive el desastre.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/04/2016

A Todos por Igual…

Los viste bailar, a todos tus sueños más grandes cumplidos,
los viste maullar, a todos tus antojos preferidos cumplidos…

Era la hora de cumplir tus caprichos,
del verbo y el mar al que quisiste ir,
fue la hora de todo lo que tú querías,
pasaban por ahí, delante de ti,
cada momento y tesoro de rubíes…

Los viste danzar, en un pie y a tus pies,
los viste crecer, hasta el cielo llegar,
como un manantial de imposibles
ahora posibles que se quedarán…

Era la hora de tu mejor suerte,
del confort tan inerte,
de la trampa mortal,
de las colmenas de oro en tu nombre
y el abanico de anhelos cumplidos,
de una toronja perfecta en sabor,
la que siempre habías querido…

Los viste abrazar, a cien brazos todos los caminos,
los viste burlar, a las sombras de la imposibilidad,
los viste gritar, de placer que ya no es contenido,
como un torbellino de suerte y billetes
ahora en tus dedos, ahora en tus manos, en tus viajes de ensueño…

Era la hora de tu salvación tan perdida,
de tu golpe en la herida, de cura temporal,
tus sueños cumplidos de tiempos promiscuos,
los viste bailar y danzar, correr y crecer,
los viste burlar y abrazar, y pasar y gritar
en tus pesadillas a todos por igual…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/04/2016

Sello Inmortal de Tres Letras

Tenía el alma de plata y el alma con sonrisa de mar, cuando caminaba una estela de magia aplaudía detrás. No recordaba su nombre, no sabía si amó, se arrodillaba frente a la brisa para disfrutar del silencio ruidoso del atardecer. Era tristemente feliz o felizmente triste, siempre vestía distinto, mudaba su semblante una vez al día…

De vez en cuando se le veía jugar con la silueta maltrecha que le acompañaba los pasos, en las horas de luz de su mundo abstracto. Una inquietante huida, un juego circular. No importa donde fuera ni que tan rápido corriera, si dejaba que la luz la alcanzara, ella seguía ahí pegada a sus pies y a sus huesos. Pero cuando se cansaba del juego, se apartaba a las sombras del mismo portal de todas las tardes y miraba el cielo como esperando que se abriese…

Cuando la lluvia venía, la disfrutaba como caramelos macedonios deshaciéndose en su boca. Compartía los secretos de sus alegrías con el atisbo de luna que se plantaba frente a ella en las tardes de febrero. Tenía calma en cada paso y mucha prisa en añorar que el sol nunca dejara de rotar al rededor de sus huesos, disfrutaba del oleaje del viento sacudiéndole el cabello, cabello enaltecido por dos mariposas azules escarlatas que se posaban en su cabeza, un sombrero de pirotecnia y ocho semillas de jengibre para no perder el camino de vuelta a casa.

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