Un Poco Más de la Gravedad

Tenía sus ojos fijos en mis letras,
hasta parecía que yo tenía algo importante que decir;
tenía en su mente una voz rotando por sus ideas,
hasta parecía que se parecía un poco a mí.

Y no fue el silencio, tampoco la casualidad, ni la mentira,
ni el espejo, ni las noches en que todo se termina;
era un poco más de la gravedad, enfrentándose a los cuerpos,
culpable de conservar aquel mismo libro abierto.

Tenía sus ojos fijos en mis letras,
hasta parecía que yo tenía algo importante, algún cometa;
y me rendí ante la arena de la playa por la que aún camina,
hay días en los que no  estoy hecho de carne y saliva pero sí de perspectiva.

Y no fue el silencio, tampoco la soledad, ni el autoestima,
ni el epicentro, ni las madrugadas en que todo se aproxima;
era un poco más de la gravedad, enfrentándose a los cielos,
culpable de conservar aquel mismo recuerdo de un invierno.

Tenía sus ojos fijos en mí,
hasta parecía que tenía algo importante que sentir…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de junio de 2,017

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Aquella noche, sin llegar a entenderlo hasta muchos años más tarde, al aceptar la derrota, él había entregado mucho más que la vida al aceptar que ella no volvería jamás… Aquella noche él regalo a sus motivos otra oportunidad y a sus sentimientos un universo que impaciente saboreaba una nueva posibilidad.

Ni cuando sangrante un corazón amenaza con rendirse es el final…
Brillar trae respuestas, sentir es el comienzo de un paisaje a mejorar.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 21 de enero de 2,017

Pertenencias

En el centro de durazno de tus palabras,
cuatro cartas heridas en la piel malabarista
de un cuento hermoso que has escrito
y grabado en mi sonrisa de acertijo.

Escondidos ocho besos en el trago
de una bandera de confederación fallida,
descubiertos después de un tiempo,
después de un cielo ensombrecido y anarquista.

Y es tu palabra la que sabe mejor, hasta hoy día,
en la pupila distraída de mi ojo izquierdo,
es tu palabra hermosa con el mismo dejo de melancolía
el sitio justo para el descanso de mi conquista,
con un gramo de lágrima de dragón
y dos mil sorbos de hermosa sinfonía.

Te amaré entre tus comillas por muchos años más,
quizás volver a leerte restaure mi sonrisa en cofradías,
decodifica la dirección de mi corazón, recupéralo,
no digas nada y quédate a vivir entre mis documentos.

Y deja de dudar, aprende a adherirte a mi sentir,
entrega tus armas, desciende tu guardia, aprende a vivir,
sella el balcón de mis huidas con el material de tu abrazo,
que son pertenencias los actos y devoción es su tacto,
que son pertenencias los sentimientos y resultado es su rastro,
al notorio sudeste de poemas de amor que nunca alimentaron incendios.

—En mi alfabeto aún son tus letras mis silencios…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

Diciendo por Sentir #1: Sequía Incidental

Sentarte así a esperar el momento que no va a volver, que no, que ya no es abril, que no, que aquel agosto se fue. Sentarte y en vano buscar todo aquello que fuiste, todo aquello que la vida te dio, te concedió sin tú merecerlo. Buscando entre tus bolsillos algún rasgo de todo lo bello porque hoy estás sentado frente al ordenador intentando parir versos que te salven el alma, que te curen, que te devuelvan la calma. Pero no está, pero no hay, que no, ya no es abril y aquel agosto se fue, junio implacable mece con sus manos las voces de los niños inocentes que ahora ya no te miran por la calle. La lluvia ha venido esta vez en mayo, quizás el año próximo no vuelva más por aquí. La sequía incidental de tu alma está hecha de todos los momentos en que dijiste: Basta.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/05/2016

Yo me Dedico a Escribir

Yo me dedico a escribir desde entonces
y aunque ya no sé dónde está con su porte,
sigo creyendo en la palabra y en aquel sentir,
porque me enseñó que estar enamorado es de valientes,
que no siempre te llevas a casa los presentes
y que a veces, entre llorar y reír, puedes elegir escribir…

Yo guardo tanta gratitud a su belleza
y al aroma que a su paso percibía,
que fuera mis ganas de vivir cada mañana,
que me sonriera tan linda y siempre guapa.

Hace tantos años que no la veo
y probablemente nunca más la vuelva a ver,
pero dejó en mí lo mejor que he encontrado,
todas estas ganas de, a diario, escribir.

Yo me dedico a escribir desde entonces,
yo me dedico a escribir desde ella
y aunque todo cambió,
y el tiempo es un cometa
inhóspito y desobediente…

Yo sigo escribiendo gracias a ella…

Ella guardó mis escritos cual tesoros,
se alejó con normalidad, como nos alejamos todos,
nunca pudimos ser pareja o serlo todo,
simplemente, yo, un total admirador,
desde mi juventud y apasionado sol,
de su luna actriz, un día después de mí…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

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No Me Hace Falta Perdonarte

Quiero desnudarte de sombras
y observar fijamente tus ojos de cielo,
olvidar el dolor en tu sonrisa,
si es posible olvidar esta mala espina.

Acurrucarme a tu vera, sentir tu canción,
esa que nace en el centro de tu corazón…

Y llover toda angustia desde el centro de mi vida,
cerrar los ojos y reprochar a golpes contra el alma
pero sin hacerte más daño con mis palabras, eso no sirve de nada,
sólo intento matar al recuerdo de lo que fuiste ayer
y el daño irreversible que no te importó cometer.

Cariño, a mí la vida me enseñó a no perdonar…

He de abrir mis ventanas a la promesa de tu amor,
de un nuevo sentimiento, de un nuevo color,
sonreír si sonríes, aguantar toda la presión
del desprecio y sus ganas por salir a mi escena,
pedirle a los vientos del sur que lo desvanezcan…

Dejar que se eclipse esa parte que odio, que un día fuiste,
quedarme con esta mejor versión de ti,
a veces las segundas partes son mejores
sólo si dejas de verlas con ojos de ayer,
a veces me muero de ganas por volverte a sentir
y no puedo, me cuesta, algo nuevo debemos construir.

Dame lo mejor de ti y si dices que darías todo por mí,
ya no quiero que lo digas, simplemente hazlo,
este es el momento, quiero ver de qué estás hecha,
no te angusties por pedirme perdón, yo no puedo perdonarte,
no aprendí y aunque lo intente, resultaría una amorfa y tonta inconstante.

Que a mí no me da la gana perdonarte,
pero tengo las ganas puestas en amarte,
amar de ti esa esencia que no me puedes negar,
amar de ti lo que has prometido llegando a jurar,
si fallas todo estará perdido para siempre,
si aciertas todo estará resuelto para dos,
para nosotros, para el amor y su emoción.

Ojitos de noche, a mí no me da la gana perdonarte,
pero, todavía, tengo las ganas puestas en amarte…

Me sigues o te quedas,
elige tú…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 08/04/2016

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