A Salvo

Deja que te trate dulcemente,
y ya no te equivoques más conmigo;
líbrate del frío inclemente
al que te acostumbraron los olvidos.

Bésame y no hagas aparecer
al demonio que nos hizo tanto daño;
bésame y no tardes en volver
a mis brazos que te quieren ver a salvo.

Deja que te cuente una historia
en la que por siempre te acompaño;
no pierdas más la voluntad crónica
que tienen tus labios de ser amados.

Bésame y no hagas aparecer
al demonio que nos hizo tanto daño;
bésame y no tardes en ceder
ante mis caricias que te quieren ver a salvo.

Porque esto no es un juego
y no hay fechas mejores,
ni vicios, ni cuentos, ni tiempos
que en el que juntos olvidamos los rencores.

Deja que te trate dulcemente,
ya no te equivoques más conmigo;
deja que te abrace tiernamente,
hay amores que se parecen tanto a mí, contigo…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26 de agosto de 2,017

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Toda Voluntad

Como un radical
libre al rededor,
una espiral
multicanción;
podré remar
contra toda voluntad
y mi fatídico viaje
de incuestionable libertad.

Porque hubo veces
en que invencible
llegué a rozar la paz
y cuando más cerca estuve
de alcanzar el momento, y el lugar,
pudo más el afán imprevisto;
¿Será que me he empezado a acostumbrar
a las cosas que escribo?

No visitaré tu tumba
ni siquiera cuando más te extrañe,
no es cuestión de rebeldía inoportuna,
son cosas que, en el alma, uno ya trae.

Resumiré con mi vida
la fiebre de la verde amenaza,
consentiré en la esperanza
cualquiera de tus hazañas;
me encontrarás cantando
en la misma ciudad sin prisas,
me leerás en el mismo escenario
y a la misma hora, en la misma vida…

Porque hubo veces
en que indestructible
llegué a rozarte de más
y cuando más cerca de ti estuve
apareció con furia el huracán,
pudo más su fuerza que nuestro brillo;
¿Será que me he empezado a acostumbrar
a las cosas que vivo?

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de febrero de 2,017 

Residente

Párvulos enceres
dentro de una vivienda
que ha nacido,
hermosos alquileres
de una noche somnolienta
en que insistimos…

El futuro imaginario
siempre fue el mejor aliado,
pero te juro por mis manos
que en cada beso que te di
deseé, con gallardía, quedarme a vivir.

Ya el pasado
yace desbaratado,
no lo traigas por consuelo
a este lugar sagrado;
no ves que llueve fuerte
que la memoria casi siempre
termina en accidentes…

Párvulos cócteles,
nuestros besos y cuarteles,
emboscadas del destino,
como un presagio siempre;
no ves que llueve fuerte
que a pesar de todo para amarte
siempre tuve que aceptar ser muy valiente.

Ya el futuro ha alcanzado
al instante que he logrado,
en tu mesa no hay testigos,
nada podría estar mal;
si tus labios y los míos
se acercan a los latidos,
de este nuevo corazón que nunca estará de más,
te aseguro que juntos lograremos avanzar.

Salva con amor al residente
del hogar que hay en tu vientre,
como índole de toda humanidad;
no te canses de encontrarte,
para vivir jamás es tarde
y luchar se hace mejor con voluntad…

Siempre estaré contigo
como el gusto a lo prohibido
y es milagro el dulce néctar
de todo lo que nos pasa,
y de todo lo que nos sucederá.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de enero de 2,017


Este poema está dedicado a todas las parejas que recientemente se han enterado, de forma ansiada o inesperada, que serán padres por primera vez; entre tanta incertidumbre, felicidad y tantos sentimientos  que desencadena la noticia, lo esencial es el amor. El amor y la voluntad.