Esa noche, la misma noche, después de perderte recorrí la más profunda oscuridad de las calles; y fue Lucifer, y no Dios, quien me abrazó por la espalda para llevarme a un lugar de falsa ciudad y de heridas pagadas; y esa noche se repite cada noche, incluso, cuando quiero creer que soy capaz de controlarla… Incluso, cuando quiero creer que no soy incapaz de soportarla.
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Ciudad de Guatemala 18 de agosto de 2,018

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