Hace diez años Messieral fue concebido como proyecto…

  • La Poesía me Ha Enseñado

    A mí, la poesía me ha enseñado que no hay mal que por sentencia no venga, ni oxímoron que dure mil años… Pero hay adverbios, amor mío, que son para siempre… ©®Messieral | messieral.com Ciudad de Guatemala 25 de agosto de 2,018

    Ver Más…

  • Las Escaleras del Fin del Mundo

    Las escaleras del fin del mundo, las que no rozaste casi en el final; las que por última vez me llevaron al nudo del destino que me hace extrañarte más y más. Las escaleras del fin del mundo no son las mismas que van a tu paraíso; son las de la historia que me contaste

    Ver Más…

  • Dos Caminos

    Dos Caminos

    Ella quiso explorar mi alma por dentro y descubrió dos caminos que llevaban por sitios adversos. Descubrió que había tanta bondad como maldad en mí, tanta verdad como tanta mentira; tanta calidez y tanta frialdad, tanta empatía como indiferencia… Y en ese momento lo supo, todo lo que había recibido de mí era, ni más

    Ver Más…

  • Un Sitio Para Mí

    Un Sitio Para Mí

    Inmóvil dentro de ti, después del verso silente, descubrí finalmente un sitio para mí… Y quise quedarme a vivir tan cerca de tu boca, de tu piel, de tus ganas de latir. Pero hay veces en las que el milagro sucede antes de ocurrir, sin que lo sepamos, sin que lo sepamos admitir… ©®Messieral |

    Ver Más…

  • Todo lo que Hay que Tener

    Ahora me duele más, ahora el cielo no es el mismo y el dolor en mi cuerpo no quiere cesar… Ahora me duele un poco más, ahora el amor es conflicto y el temor en tus ojos no da un paso atrás… Todo lo que hay que tener para forjar un hogar de caricias, es

    Ver Más…

  • Jilguero

    Jilguero

    A mí un jilguero me enseñó a cantar, murió con la misma tonada en el alma; su recuerdo, en el gris de su suerte y en el blanco de sus canas, aún me acompaña con un trino, de piano y guitarra, si acaso me da por improvisar… ©®Messieral | messieral.com Ciudad de Guatemala 23 de

    Ver Más…

  • Todo Este Tiempo

    Todo Este Tiempo

    A cuatro minutos de dejar de amarte, un inquieto milagro aleteaba por el centro del éxtasis hermoso de mi honestidad; para cuando las agujas del reloj habían recorrido el espacio suficiente no volví a verte, ni a saber de ti jamás… Espero que ahora entiendas lo que para mí ha sido todo este tiempo, toda

    Ver Más…