Modernidad absoluta, la fantasía trivial de atreverse a ganar sin que invada la duda o la magia diminuta de la tragedia colosal que evade claroscura la burda seguridad del poder que da confiar en tu propia herradura.
Lo haré mejor y será por ti, por la ternura de tus caderas avanzando en su cadencia frente a mí; por la juventud de tus cometas, por permanecer por siempre justo aquí.