Como la Flor de Hiedra

Todo lo que tengo
se parece tan poco a lo que quiero
y todo lo que sueño
yace en otros brazos de su mismo intento…

Elemental es no perder la cabeza
por situaciones que no esperas,
trascendental como la piedra
que sostiene el ímpetu de la ola
en la orilla donde la sal no se equivoca.

Al navegar pienso en ella
como el silencio piensa en su marea,
recuerdo su piel más desnuda
de lo que ahora se la presume a las olas.

Todo lo que tengo
se parece tan poco a lo que quiero
y todo lo que extraño
yace en un lugar lejano a mis manos;
quise querer con toda la fuerza que podía
y no bastó, desapareció con la última luz del día,
si la vieron pasar entre sus manos se llevó mi vida.

Elemental es no perder la paciencia
por situaciones que no puedes explicar,
trascendental como la flor de la hiedra
que se enreda para no soltar la superficie a que se adhiera…

Como tú te has adherido a mis poemas.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de febrero de 2,017

Con las Manos Llenas de Ti

El folio está lleno,
no cabe una palabra más,
no es cuestión de algo sagrado
encontrar el alma al palpitar,
porque escribir poesía
no es otra cosa que morir y resucitar.

Así como ves tus libros, los vinilos de tu generación,
lo antiguo se va arraigando en el presente furtivo
que quiere seguir vivo en nuestro futuro conclusivo.

Y aquí estoy, con las manos llenas de ti,
tus sentimientos y cantares son la tinta
que me invita a imaginar que esto no tiene fin,
que es cuestión de sentir y otra vez palpitar
sobre el cuadro precioso de dulces aromas
que siempre te harán recordar.

Así que no te olvides mis versos en un rincón;
a menos de que ese rincón sea secreto
y solo tú puedas acceder, guárdalos donde sólo tú los puedas encontrar,
ya sabes que sería normal en manos ajenas que éstas se puedan lastimar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 31 de diciembre de 2,016

Muchacha del Enigma Azul Invocación (Mujer Alfa)

Sabes que aún te pienso,
que al hacerlo siempre sonrío
y tanto lo sabes que siempre vuelves
con la palabra exacta para convencer,
con el latido intacto de cualquier hecatombe;
del dulce cinismo hermoso de tu nombre.

Y te creo cuando vuelves y me dices:
«Muchacho del enigma azul cartón,
si yo pudiera te daría mi vida y mi corazón,
no una parte, sino el absoluto de esta gran pasión;
si no fuera porque, si no fuera porque, porque
los colores que van en mi muñeca son tan cuasiformes»

Y vuelta a empezar, otra vez te irás, vendrás,
no podrás quedarte y jugaremos al vicio de las frambuesas,
como juega el sabor de tus labios en lunas de siesta,
que aún me habitan, que aún me intrigan y besan.

Mujer alfa, entre todas, alabanza solitaria,
un nuevo verso es implorar al desconcierto
porque vuelvas a envenenarme con tu savia
para morir en paz y así calmar todo este miedo;
que sepas que mientras respire aquí te espero:

«Muchacha del enigma azul invocación,
si yo pudiera te daría mi vida y mi corazón,
si estuvieras, si de una vez por todas comprendieras
que se trata de almas y seres sintiendo amor y no de sucias etiquetas;
que en realidad, todo lo que siento por ti es algo que ya no cabe dentro de estas comillas…»

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Ciudad de Guatemala 31 de diciembre de 2,016

Cuando Comienzan los Finales

Cuando comienzan los finales,
acto seguido, aparecen
rodeándote nuevas oportunidades,
se trata del sano juicio que aún arropa la vida
para que puedas reconquistar esas cimas
que antaño siempre insistías.

No somos de hueso y carne,
si un sueño no se desgarra ni se rompe,
si no se quiebra ni se roza a golpes.

Cuando comienzan los finales
tres cuartas partes de una lágrima suicida,
en un cóctel para gourmets de esperanzas,
se unifican con la longitud de una sonrisa
y aquel beso a tiempo que nos salve la vida.

Porque eso de maldecir los días grises
es tanto como obviar que hay abriles
en los que la vida es capaz de reestructurar
almas heridas de absoluta soledad.

Cuando comienzan los finales,
un horizonte es el perfecto inicio.

Cuando comienzan los finales,
tú, yo y nunca renunciar…

Tú, yo; ya no negarse a vivir.

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Ciudad de Guatemala 31 de diciembre de 2,016

El Luto de las Hormigas

Vuelven por sus cadáveres,
en hileras quebradizas que se pueden ver
a plena luz del día y al atardecer.

Todo se reduce al aroma de muerte
que lentamente flota, cual seres
creados para anunciar la partida
de una vida que culmina.

Todo un misterio, un enigma secreto,
alejar sobre su propia espalda ese verbo
que ahora inerte libera la toxicidad de un momento:
Ese nitrógeno necesario para fortalecer el hogar;
y yo estoy viéndolas detrás de este rojo cristal
en su ritual incomprensible sobre silencios de funeral.

Y van recolectando el silencio de sus pasos,
como un conjunto de almas organizadas;
podrás darte cuenta, de antemano, de las diferencias
porque cuando muere, un humano, uno de nosotros:
Titulares, cámaras, luces que enseguida continuamos…

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Ciudad de Guatemala 30 de diciembre de 2,016

Éter de Aguardiente (Norte a Sur)

Nube azul,
éter de aguardiente
y el dolor que pertenece
al séquito solitario del sur.

Pedí un deseo final
a tu piel descalza,
al menor de tus secretos;
esa filial de mi amor sin conceptos.

Porque yo era más bien un lobezno
solitario rodeado de amores y versos,
un pecador con la honestidad impaciente
por un refugio en el que descansar cada desastre.

Pero vino el norte a dar su versión,
se llenó las lágrimas de mejillas
que ásperas desmayaban igual
que gaviotas envenenadas cerca del mar…

Y lo pude sentir.

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Ciudad de Guatemala 29 de diciembre de 2,016

Último Viernes

Último vienes, abracadabrante,
y tú en el silencio de un comienzo,
como el reposo de un niño sin culpas
abrazado a ese sueño de tan suaves plumas;
volar tan alto está bien cuando el amor
te cubre del principio novedoso a color.

Es tu espera el elixir del tiempo
o el tiempo el glorioso momento,
en el que por fin comprendes que el cielo
envuelve a las oraciones y no las oraciones al cielo.

Último viernes, solitariamente
aparece una canción en tu mente
como el juego de un niño a la cadencia
del antojo inocente de toda creatividad;
crear de la nada, tanto, está bien cuando la poesía
te llena las arterias de la misma sustancia que conforma una despedida.

Porque al final este último viernes susurra
que el daño no fue tan malo, después de todo,
las mañanas siguen apareciendo en tu ventana
con la intensidad del milagro que trae el inicio de un nuevo año…

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Ciudad de Guatemala 30 de diciembre de 2,016

Palabras en Versos que Nunca se Detienen (El Ancho de tus Pupilas)

Construir,
sabes que me espera la gloria
que nadie podrá ver;
resistir,
empecinado en la misma
e intensa idea de sentir.

Un alma sin descanso,
con acordes de contrabando,
juego limpio sin remedio
y la clausura de otros cuantos
sueños comprometidos al desencanto.

Porque amor es amor, de amor a la palabra
o al arte de la piel, que sin calma
va abarcando por completo su escenario;
y no porque lo digan los sabios,
si en realidad es cuestión de cansancio,
de inconformismo al frente de los ventanales de palacio.

Me morderán la piel las musas de alguien más
que ha creído que la suerte siempre es suficiente;
cuando en realidad el secreto siempre ha sido no detenerme,
continuar sin descanso hasta que el alma me reviente.

Arriba será abajo, abajo será el cielo,
mis extremidades lo son de un beso
que dejó marcado un diciembre
en la boca de algún presente impertinente.

Y cantar, redactando una vida,
saborear el ancho de tus  pupilas,
encender el mundo que con su herida
está destinada a ser la misma intrusa espina.

Bebe, no te detengas, come, son todas frutas;
el fuego entrega sus ascuas silentes
a las almas que arden al centro de muertes futuras,
como arderán mis palabras en versos que nunca se detienen…


EPÍLOGO

Lo que te apasiona devendrá en una dulce condena de tener que trabajar sin detenerte para merecer la atención de tus lectores u oyentes, lo importante es no rendirse, lo importante es continuar mientras la mayoría descansa; lo importante, en realidad, ¿Qué es lo más importante?.



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Ciudad de Guatemala 29 de diciembre de 2,016 

Romancero de Kazajos

¿Romancero de kazajos, desprotegido,
a dónde vas con tanto ruido?

Me he quedado solo en tu ciudad, sin oriente,
sin los silencios exactos del verde muerte
que aún entre tus vertiginosas cepas reverdecen.

De lo material ya no tengo nada,
del amor, de la sal, sólo quedan vacías esperanzas;
de la bendición, que una vez me protegió,
sólo mendicidad y la sevicia de su flor.

No corras tanto porque llegarás tarde,
ni te confíes de más o perderás esas calles
en las que avanzan hombres golpeando tambores
como anunciando el color que ahora tiñe a nuestros honores.

Por eso el sol de alquitrán y tus besos
a plena luz del día son ignorados sin querer;
por eso el águila de seda y tus momentos
a plena luz de incendio se consumen sin saber.

Yo me he quedado solo en mi ciudad, sin verte,
sin los cantares suculentos del azul
que, entre sus sueños, aún te nombran
con los mismos labios del abedul…

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Ciudad de Guatemala 28 de diciembre de 2,016

A Tus Seres

Comprar el viento
para arremolinar tus velos,
jugar despacito en tu cielo;
así como se embarca el invierno
en el muelle de tus recuerdos.

Yo estoy abrazando a tus seres,
de tu querer, a tan hermosas mieles;
te muerdo la piel que recubre el celeste
que bajo tus huesos tuve que esconder.

Así pasará el espectáculo al comienzo sagrado
de verte a las manos con ojos tan enamorados,
comer de ese néctar, de zingiberáceas, que amolda
tus aromas inmunes a la crueldad del volcán.

Besar, lamer, volver a nacer,
anidar, convencer, degustar
y otra vez comenzar a entender;
al beber, con el único fin angiosperma
de desnudarte de esa vestimenta la piel…

Surcar, impregnar, volver a encender,
caminar, prometer, excitar
y otra vez intentar merecer;
nuestra es, con el único fin gimnosperma
de poder arroparte con esta armadura al morder…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de diciembre de 2,016