La Niña que Fabricaba Cometas

La niña que fabricaba cometas
adornaba las nubes con el beso
que recibió una noche de una estrella,
así como reciben las flores un nuevo comienzo.

Y los fabricaba con la melodía
que trinan las aves al amanecer,
yo le veía con los ojos dulces del medio día
cantando al secreto que nos venía a ver.

Ella era tan perfecta
que sabía volar sin las alas abiertas,
ella era tan perfecta
que sabía acomodar su cuerpo en mi alma intensa.

Hasta que un día el viento le tomó de las manos
y le invitó a ser el cometa, ahora mejor decorado,
que acompañara a las estrellas en el cielo despejado
como un intento por agradar al infinito enamorado.

Ahora la niña que fabricaba cometas
me observa con sus oscuros ojos
desde los tejados de las esferas
que adornan el universo con sus cuerpos.

Y le saludo con mi mano extendida,
la misma que le acariciaba la herida
con la dulzura que sólo para ella,
por ella y con ella…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de septiembre de 2,017

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Hackers, Amigos, Poetas… De la Informalidad de las Piedras.

Hackers, amigos, poetas
de la informalidad de las piedras;
Nueva York se nos congela,
seguimos tan fieles a la misma hiedra
y nunca se me agotaron las letras…

Duendes del agrio cristal,
vengadores de la causa,
sueños de día, hambre de noche,
venganza justa siempre a las once.

Hackers, amigos, cometas
de la calle sin nombre,  de la avenida Bruselas;
el campanario secreto es nuestra nueva historieta.

El corazón se congela,
yo ya no espero por ella,
ya me olvidé de mis pasos por la Nueva Ámsterdam
y de mis caídas por el cementerio de Woodlawn;
ella todavía me espera,
dedica sus cartas viajeras
a mi corazón y a mis penas.

Mientras yo desdibujo mi historia
al contar una nueva a todas las almas
que preguntan por mis antiguas glorias;
y todas se van creyendo mi nueva versión
aunque a gritos se comprima el corazón
que innegable aún respira el verbo hecho canción.

Hackers, amigos, poetas
si ella pregunta por mí
afirmen que Breede Wegh
jamás será lo mismo sin sus piernas,
que el amor no volverá a hacerse
si acaso no volviera a verle…

Si alguna vez se derrama
la lágrima de Strawberry Fields
y se nos juntan los labios
en la estación fantasma;
si nos volvemos a ver,
si me devolviera el ser
puede que en la Nueva Agulenga
algonquinos e iroqueses resurgan de la misma tierra;
de las tumbas de su hermosa Nerea
y puede que la ficción traiga por fin la primavera.

Cuando se inunde el palacio,
no correr para huir,
ni incendiar para ir
del hemiciclo de nuestro ferecracio
al más antojable escenario…

Hackers, amigos, poetas
de la informalidad de las piedras;
Irán se nos congela,
seguimos tan fieles a la misma pleura
y nunca se me agotaron las letras…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 15 de marzo de 2,017

Acorde de Tónica

Me dijeron que de escribir no se vive
y no sabían que vivo para escribir,
si a los veintiocho la muerte me persigue,
qué más me da, ya tengo listo un verso para el fin.

Si las gaviotas no se dignan a volver
a esa ceremonia que toda mi vida odié,
estará bien, con sus dedos alguna vez
me recordarán y la manera en la que amé;
porque si acaso se olvida de mí la marea
será por notar que no pudo borrarse mis huellas.

Y habrá otro verso que inventaré,
cada mañana entre los árboles,
entre la hiedra y la espera de un soñador,
a la vera del más puro acorde mayor.

Ojalá que abran la luna,
que demuestren su centro,
la valentía es lo que vive dentro
y no es de cristal el lago más bello
pero sí el recuerdo del mejor de mis besos.

Si la mujer, del lunar de roca,
no se digna a confesar que aún escucha
mi voz pidiéndole con toda claridad:
«Quítate ya la ropa que nos abriga la aurora»,
no importa, yo la veré en el hotel siempre a solas,
cantaremos las mismas notas;
y una canción repetirá a las mismas horas
esa verdad que ella guarda en su boca.

Y si la muerte se olvida de ella,
que se compre la falda que vio en nuestra acera,
que sepa guardar la compostura
y que se olvide los junios, la lunas
así como una lágrima desdibuja…

Me dijeron que de escribir no se vive,
que de escribir no se muere tranquilo,
sin saber que para escribir es que vivo
y para recordar, que es imposible olvidarle,
me he dejado recordatorios en cada Sol errante…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de febrero de 2,017

Diciendo por Sentir #21: Milagros como Ella

Pasaron más mujeres por mi vida pero, como ella, no existen más milagros…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 14/06/2016

En la Caída Libre de un Copo de Nieve

En la caída libre de un copo de nieve
yo intenté refugiar su anarquista manera
de enfrentarse a sí misma y a la incansable marea.

Su letra era un centro de gravedad,
en el que toda la fuerza del mundo convergía
para rozarme la cara con su voluntad.

Y yo quise creer que el infinito empezaba en su piel,
que en las estrellas del firmamento era ella quién se escondía,
así que seguí con el honor y la valentía de una gelatina de naranja
que vio de frente el mar y se puso a temblar.

Pero como toda playa siempre tiene su huracán,
nuestra historia se la llevó una corriente intensa
de viento y lluvias, de estruendos y golpes
que daban de frente al sabor vencido del alquitrán.

Y cesó la nieve, ahora viene en forma de luces
que se elevan hasta el cielo desde el centro del mar,
el fuego ha incendiado el bosque que me prometió,
fue sólo un sueño, tan sólo un invento de su mirar.

Y ya no quise creer que el infinito acababa a sus pies,
que en las lágrimas de la luna era ella quien se reía,
así que seguí con la tristeza y con la hegemonía de un rayo de luz,
me hinqué a orillas del río de fuego y en sus complejos me callé…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 08/06/2016

A Orillas del Río Merced

A orillas del río Merced
camino y a la vez me refugio
del recuerdo hermoso de ti,
eres mi salvación y no quiero salvarme,
eres lo mejor que me dejó, que me besó
y eso que hace otoños que tu risa no dibuja en mí.

A orillas de la soledad necesaria
corrí a los brazos de una llama ardiente
y su sabor no era el tuyo, era tan diferente,
eres magia blanca contra toda herida,
alzar el vuelo a tu refugio podría comprometerme
a la felicidad más hermosa o a mi lado más impaciente.

Por eso, a orillas del río Merced
te he robado un beso y dos más a la vez,
te he desfigurado el rostro bañándolo en mi savia,
te he prometido que no volverás a acercarte,
que el amor muchas veces no es más que una manía inexplicable
y yo no espero que vuelvas a salvarme, ni que vuelvas a besarme.

Un día de estos te llevaré a la playa,
seremos arena que espera tranquila
a que la marea venga y de cuenta por ella,
nos arrastrará a su centro de gravedad,
y habrá una vida más, muchas más,
en las que de principio a fin nos vamos a amar
y dejar en el olvido esta que sabe tanto a parcialidad…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 07/06/2016

Selvática

Ella escuchaba las flores al respirarlas,
traía en su piel los primeros pechos que besé,
me enseñó a diferenciar una rosa de una espina
y con cada beso analizaba el promedio de mis ganas,
ya no creía en la libertad, quería ser presa del aire,
de los mares y las furias torrenciales de caricias
que me enseñó a entregarle las noches de los martes.

Selvática y rebosante en clorofila de armas,
me parecía desnuda al centro de las calles,
sin miedo y guerrillera en pos de una voluntad
que involucrara a los sin voz, a los sin calma.

Aromática y estrujante en mieles de reserva
porque si escaseaba en el mundo el sentido común
ella traería consigo un poquito de vino
para hacer caso omiso a tan jodido lío
y al terminar el último sorbo alzar la voz,
reclamar a toda voz, actuar en un teatro
que con sus propias manos labró.

Escuchaba la voz de las flores
y algo en su alma se hería
si arrancabas flores para su mesa,
susurraba a las más bellas rosas
que adornaban los centros de mesa
de un restaurante de la ciudad,
antes de marchitarse en un florero,
lo cual a ella le parecía horrendo.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Diciendo por Sentir # 13: Cuerdas de Guitarra

Resulta que ella aún conserva la pulsera que se hizo con las cuerdas de mi guitarra. Resulta que yo todavía me sé su canción.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/05/2016

Tú me Puedes Salvar

Vas desprendiendo
la herida de mi cuerpo,
sanas despacio el suicidio
de tantos y tantos sueños…

Tú me puedes salvar,
tus besos me hacen tanto bien,
me quiero mudar a tu vida,
callarme las ganas de atarme
al collar de tristezas vencidas…

Vas intentando poner una red infinita
que sostenga mi caída al abismo,
me tienes pensando en huír de tu mano
por cada nueva y verdadera avenida.

Tú me puedes salvar,
llegas a cualquier hora y abrazas
con suma belleza los trozos de mí,
todo lo que dejó la explosión de caricias
que el diablo me hacía mientras ella mataba
despacio cada nuevo anhelo y poesía…

Tú me puedes salvar, que duele la espina dorsal,
hierve la marca candente de la derrota en mi andar,
pero me puedes salvar, tú que me curas la vida,
tú que me sanas a besos la desilusión y la herida,
si tomo tu mano el resto de escombros inertes
recobran la vida y se abrazan en complicidad tan, tan fuerte…

Arte, tú me puedes salvar,
que no sé hacer nada mejor,
me sales tan bien como salivar,
como llenar de alegría la vida silente
en un momento de calma prudente,
en un segundo de luz que yo no olvidaré…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 1/05/2016