Mal Poema

Un mal poema
para soportar
mirarme de cerca
y saber que todo va mal;
que ese reflejo crucial
es mi sombra,
que duele tanto al sangrar,
no es hermosa …

Un mal poema
para tolerar
mirarme las venas
vacías de sal;
un mal poema
para confrontar
las tormentas
que me ha tocado resucitar
sin quererlas.

Miedo de mala acera
contacto final,
dulce de almendras
escaso de sinceridad;
otra vez, otra sangre y palpar
esa abertura en el pecho que duele aún más…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25 de agosto de 2,018

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Éter en Sangre

Presión asfixiando la sangre
y los días más felices,
martirio innecesario y responsable
de tan crudos matices.

Sin ganas de amar
y sin ganas de amarte
la vida tiene sentido también;
sin ganas de estar
y sin ganas de verte
tiene sentido,  para mí, la noche de ayer,
aunque mi paz sea prisionera
de todas esas cosas que de mí esperas
y que no están más, que he dejado atrás.

No soy ni tuyo, ni del viento,
ni por siempre, ni por un momento,
deja que habite tranquilo mi silencio
sin prometer nada que ya no quiero.

¿Por qué invades los territorios que conquisto
si no te he cedido ninguna clase de permiso?

Tienes las ideas tan equivocadas,
de prometer no voy a prometerte nada,
porque una vez, no sé si lo olvidaste, intenté
amarte con tantas ganas que no reparé
en tus malas intenciones, en tus juegos tan vulgares
con los que acabaste perdiéndote y perdiéndome a la vez.

No soy tuyo, tampoco del cielo,
ni por ahora, ni por el resto de la historia;
deja que habite tranquilo cada verso
sin esperar nada que ya no espero…

Martirio innecesario y asfixiante,
parte del mismo éter que envenena mi sangre;
días felices interrumpidos por la presión cambiante
del humor de la vida en su injusta tarde…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 2 de febrero de 2,017

Al Placer del Ébano

Decir te amo entonces,
y en resumidas cuentas,
es un derroche de obviedad,
de redundancia sin apartar mi mirada.

Decir te amo y la sangre al fuego,
lo que la muerte al placer del ébano;
como un cometa clandestino
que penetra la piel de quien ama,
en el idioma maldito y mezquino
de la ilusión que no existe, que amarga,
cuando el terciopelo del cielo desnuda un cuerpo
que no se parece al preciado anhelo a pliegos…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de diciembre de 2,016

Yo te quiero

Yo te quiero,
con la sutileza del aceite
desapareciendo las huellas dactilares
o el garabato de la sangre exhibiendo
su presencia en las paredes al excitarse.

Pero tanto te quiero
que es posible que no abarque con las manos
la belleza del amor que nace en mí al verte,
como un efecto químico vital,  el que alcance,
como un instante predilecto de frente a todas mis amantes.

Y es que te quiero
porque quiero que tu vida baile lento
en la escena hermosa de mis lienzos,
para adorar todo trocito del suspiro
que ahora nutre manantiales y los besos,
que algún dios seguro se olvidó en los manantiales,
en que descansan iracundos tan exquisitos materiales.

Yo te quiero,
con la sutileza del aceite
desapareciendo las huellas dactilares
o el garabato de la dulzura exhibiendo
su presencia en las paredes al excitarse.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 22 de diciembre de 2,016

Diciendo Por Sentir #28: Tú Escribes, Yo escribo

Te admiro y te respeto, porque tú escribes por hobby o por necesidad, por el gusto de decir bonito lo que ves. En tanto que a mí, si no lo hiciera, tendrían que cortarme las arterias, el alma y la voz para poder entender, en parte, en la sangre, la lágrima, el grito y el fuego por qué necesito hacerlo.

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24/08/2016

Besos Capaces de Matar

Exige alevosía en cada
beso que recibe su boca de mar,
es menester cumplir con su capricho
para no perder de vista su andar.

Una vez vino un sol marinero,
se enamoró de su fragilidad,
no bastando el silencio le hizo
una jugada cruel de sabor mortal.

Y fue la sangre de una herida,
la que presenció, triste, tanta maldad,
—hay besos que son capaces de matar—.

©MESSIERAL | Poesía (Soneto)
Ciudad de Guatemala 01/07/2016


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Tarde de Exposición

Tarde de exposición, vitrina de récords,
en la marquesina el pasado que más disfruté,
no me ha dado tiempo elegir los momentos
y vino mi antiguo hogar a dar cuentas por mí.

Todo iba tan bien, tanta felicidad, tanto amor propio,
tanta preciosidad, para ser tan joven se vivió tanto,
para ser tan descuidado puse tanto empeño en esos labios
y así transcurrían mis pasos por esa mañana de exposición,
de azúcar lo menos, salado prefiero y si no te interesa
para qué rayos pides, si sabes que no la daré, esa otra explicación.

Tarde de exposición, los primeros mil besos,
después el primer millón, el primer millón,
el planeta creado a propósito de escribir
y una lluvia de días bonitos firmados por mí.

Un duende nocturno amo y señor de la noche,
experto en Merlot y Buchanas Red Seal,
en París distante y yo nunca me quiero ir de aquí.

Todo trascurría delante de mí, era una emoción impecable,
los arándanos, aquellas Andrés Sardá, escarlata, olvidadas en mi almohada,
luego de mi sonrisa nadie podía jurar que mi sangre se iba a detener y a congelar,
al encontrar en plena marquesina aquel bello amor que no me supo olvidar…

Tantas vidas en una, música y poesía,
pasó por aquí la más hermosa femme fatale,
gustos varios, la rotunda caída,
resurgir y continuar, siempre continuar,
rendirse como forma de autorrespeto
y aquel tan lejano catorce de febrero.

Tarde de exposición, vitrina de récords,
de las ocho de la mañana a las cuatro de la tarde,
casi todos los días aislados en marte,
fueron más de cien, pocas un desastre,
hoy me planto sin fe a la orilla de un claro de luna
a jugar a las escondidas con tu exclusiva belleza y locura.

[Vida]

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 09/06/2016

Huellas y Evidencias de Húmedas Letras

Ella entendía mi mal manejo de la frustración, lo resolvía recostándome en sus piernas relajando mi imaginación, me leía los libros de moda y los versos olvidados de doscientos poetas que nadie recuerda. Me besaba los labios con todo el azúcar que se desprendía en migajas de su alma, ha sido hasta ahora la mejor, ha sido hasta ahora la única capaz de comprender mis causas, mis efectos y luchar por ellas y por ellos sin importarle demasiado los modos, porque al igual que a mí, a ella no le importan los linajes, ni brebajes, ni las reglas en reserva que no debieran quebrantarse, le gusta la cerveza en tarro y las palabras acrobáticas, en el sexo es toda entrega, sabe en exclusiva la manera más precisa y exacta de incendiar con mi cuerpo toda cama. Se llamaba tan bonito que todavía lo recuerdo, aunque recuerdo más sus piernas, por ángeles talladas, y aunque yo no sea un santo, aunque me aproxime más a lo contrario, fui Amo y Señor de esos tesoros capaces de dar equilibrio a un cuerpo majestuoso, en ella vi cada misterio y milagro de la vida, no me importaba demasiado el tiempo cuando ella sonreía y una vez, incluso, perdimos el reloj y nos quedamos otro rato a contemplar como la luna brillaba en su abecedario.

Me retaba a olvidar toda mansedumbre, nunca  habló de bodas, ni pasteles, no le gustaba el chocolate, traía tinto en la sangre y aprendí de sus delicias la diferencia que existe entre un Sauvignon y un Clarete de Burdeos. Tenía clorofila emancipada recorriéndole por dentro y por fuera el cuerpo, quería ser el árbol más veloz del mundo entero y lo lograba al aferrarse a mi guitarra y darme un beso.

Nos llenamos de canciones frente al lago, en el mar escribimos un nosotros dibujado con el cetro impetuoso de una botella que luego arrojamos al mar con un papel dentro, en el que escribimos nuestros nombres, no por romance, sino porque siempre hemos creído que hay seres de otros mundos viviendo bajo las aguas intranquilas del océano, que la Atlántida fue sólo un intento fallido, pero que seguramente no todo está dicho.

Quizás un día encuentren, seres extraños, nuestros nombres y se lleven un momento descifrando tan húmedas letras, y no sospechen de una historia que aunque lejana dejó sus huellas y evidencias sumergidas en la arena de esa playa… Que es todavía nuestra.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Dos, Tres, Miles o un Millón

Es tan fino como el borde de un final imprevisto,
como la densidad del agua mientras el viento lo mece,
si escuchaste, alguna vez, a un niño susurrar sus secretos
y viste a un ave herido de muerte suspirar, es así…

Bajan las persianas de la luna, las ciudades bostezan de frìo,
un color nuevo lo inventaron en un beso, dos amantes,
y las mañanas prometen un mejor alimento, un tiempito,
para dos, para tres, para mil y un millón de vecinos…

Me dejas que te abra la puerta de mis tristezas,
me dejas que busque en tu risa mi salvación
y te dejo, no te dejo, cantarle a mi vida una canción
que hable de nosotros, de tus heridas conocidas y su don…

Y te busco en el centro de mi cuerpo, pero no estás,
vas adherida a mi exterior como armadura que protege
cada paso y cada verbo, cada noche y cada verso desde hoy.
Pasará un río de sangre, un nuevo cometa Halley,
pero ya se habrá secado el gran río del arroz
y dirán te lo dije, lo dirán siempre dos, tres, miles o un millón…

Tú toma mi mano y no te sueltes, no te sueltes mientras puedas,
que la vida es un instante y el instante de tu risa mi tesoro,
que mi tesoro va compuesto de agonías y presagios, de manso calvario
y de cuatro de tus fotos que guardé, cada una para distinta ocasión…

Y te busco en el centro de mi cuerpo, pero no vas,
estás adherida a mi exterior, como una estrella fugaz domesticada
que se ha quedado a iluminar los oscuros rascacielos y sus sombras, y su azar.

Me lo dijeron dos, tres, miles y un millón de veces también…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 17/04/2016

SY LIEF (PARTE II)

Por fin, se detuvieron frente a la puerta maltrecha de una casa que no lucía tan mal, pero tampoco lucía tan guapa. El joven Y extrajo una llave del bolsillo izquierdo de su pantalón, entraron en un espacio que, sin lugar a dudas, sorprendió a la señorita S. Él la guió a una habitación, al ver la cama las fuerzas abandonaron su cuerpo, se recostó y él la observaba desde el umbral de la puerta.

El joven Y se acercó lentamente a la cama, se sentó al borde y arrastró dulcemente a sus brazos a la señorita S. Impregnó un beso reverberante en su mejilla izquierda, le susurró los versos más hermosos que han existido en el universo, tintados con voz de colibríes luminosos, todos dedicados a ella, a su luz y a sus intensos ojos avellanados. Ella temblaba de miedo, aquel sortilegio le hizo sentir cautiva, tuvo una visión espantosa, vio una rosa celeste atravesando su pecho, cada espina de su tallo abría su corazón y le desangraba, su sangre se evaporaba antes de tocar el suelo, lentamente, pudo observar su propio cuerpo tendido en el suelo sin movimiento, ni sangre en su interior.

No hizo caso a su visión, se abrazó lentamente al cuello del joven Y, quien la aceptó entre sus brazos con toda comodidad. Observaba la comisura de sus labios, un halo de enigma los envolvía, se sentía intimidada por su tacto y por sus ojos, sus ojos de pupilas sumamente oscuras con orillas escarlata. Se sentía tan vulnerable pegada a su pecho, pero no podía evitarlo, necesitaba acercarlo más a su cuerpo para saber si de esa manera podría sentirse un poco segura, un poco más tranquila.

La señorita S no consiguió sentirse más segura, se sintió mucho más intimidada, mucho más vulnerable, sintió que su alma se congelaba gradualmente, que sus extremidades se debilitaban cada vez más, sintió un calor extremo recorriendo su espalda por todo su centro, al mismo tiempo que el joven Y se había deshecho de su vestido, arrancándoselo con mesura, y se había colocado a su espalda, la lengua del joven Y recorrió, de sur a norte, la espalda de la señorita S que no pudo reaccionar de otra manera más que con la rendición total de su espíritu.

Sintió tantas cosas esa noche, que en la mañana repasándolas en su mente no lograba describirlas, el joven Y había poseído su centro, cada extremidad de las neuronas inquietas de su voluntad, su espíritu, su cordura y logró embriagarla de manera tan contundente que aún podía sentir el mareo entre sus huesos. Tenía marcas rojizas en las muñecas y en el tórax, se sentía tan débil que pestañear era todo un reto, volátil sobre la cama sentía sumergirse en un paraíso incendiado de nebulosas explosivas, comprendió luego de aquella noche los misterios del cosmos y del origen de todo cuanto existe, sin duda algo similar transcurrió entre dos amantes similares al joven Y cuando todo surgió, pensaba.

Le dolía cada arteria de su cuerpo, lo que fuera que el joven Y hubiese hecho con su cuerpo no era humano, sentía hielo y fuego en distintas regiones de su piel, sus uñas estaban desgastadas y sus labios abatidos dulcemente, no sabía explicarse a sí misma por qué razón deseaba tener cerca de nuevo al joven Y, no podía moverse pero le angustiaba tanto no tenerlo a su lado, que se sintió sola y sola volvió a quedarse dormida, en ese instante alguien que sanaba sus heridas le observaba nuevamente desde el umbral de la puerta…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/03/2016

Gracias por sus ojos y por pasar a leer.
Próximamente la Tercera Parte de Sy Lief.
Mientras tanto para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.