Pausa y Silencio

Pausa y silencio,
la lluvia murmura despacio,
los miedos desbordan el nido
y si quieres, puedes respirar,
los colores del mismo solsticio
en un momento que abraza huracán.

Pausa sin parar,
tardes de un año en septiembre
que jamás nos van a hacer regresar
a la escena preciosa que actuamos,
en honor al cause obligatorio
de un amor que mirando a los ojos
cometió la osadía de no mentir su verdad.

Silencio que escuchan los tontos
que no saben de amar ni de asombro,
una noche de luna tan llena
del instinto brutal de aguardiente;
y es posible que incluso recuerde
el color que vistió tu mirada
esa primera vez que me puede
hilvanar gotas de mar con sus crueles
recuerdos de tu cuerpo sonriendo en mi playa.

Magia de un silencio a la luz de la luna,
una rosa teñida de la más pura aurora
y tú la autora indicada de una luz tan clara,
como el mismo amor que sembraste en mis palmas…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de Octubre de 2016

En la Piel de un Mismo Fin

Un prontuario para olvidar,
para sobrellevar los días cuatro,
un silencio y de nuevo comenzar,
ver la hora siempre en menos cuarto.

Ser agua de un lago incansable,
radioactividad de mis sueños
que enseñan sus besos importantes
y un sendero de luz impaciente.

Pero no te vas a olvidar de mí
si me besas o me lees, más de mil
segundos, en la piel de un mismo fin.

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

Diciendo por Sentir #20: La Tormenta y Su Furia

Es un camino difícil y lo sabes,
la constancia no es suficiente
cuando entre las cuerdas se libran batallas,
el fuego va ardiendo en el centro de tu cuerpo,
cada músculo quiere reventar su contorno
y no te vas a rendir, esto es sólo el comienzo,
la tormenta y su furia no se pueden vivir en silencio…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 13/06/2016

Silencio Híbrido

Por todo esto que no entiendo,
por lo mucho que te extraño
y por lo poco que te necesito,
tengo por obligación nombrar
que hasta hace unos meses
tú eras mi universo, mi verdad.

Pero como casi toda la belleza
que me hace sentir bien,
te alejaste poco a poco, una cometa
enredada entre los dientes del afán,
por inventar una explicación a una mentira más.

Y llueve tanto que desangra el viento,
me duele tanto no recordar sabor o verso
que dedicado a tu cielo, hoy me muerde
dejando un mal sabor sobre mis huesos.

Y llueve tanto que se estruja el ancho cuero
que durante tantas vidas protegía nuestro amor,
es mi tristeza superior, invertebrada entre tanto dolor,
sufren alabanzas prometiendo un nuevo infierno,
ya no sé cargar tu cruz, no sé seguir tu juego.

Me estoy desintoxicando de tus besos y el veneno,
me estoy entregando a las arenas del desierto,
como un caballero consciente de su destino:
Desfavorable pero con esperanza en lo divino.

Porque dentro mío ha nacido un híbrido,
que es mixtura entre esa parte de mí que te ama
y la que quiere dejarte guardada en un rincón de mi olvido.

Me he arrancado trozos de mi propia piel,
estoy construyendo con ellos un velero,
me voy a marchar a dónde tú no estés
y aunque no entiendas este sufrimiento
ya vendrá el silencio a darle explicaciones a tu cuerpo.

Messieral
Ciudad de Guatemala 01/06/2016

Vórtice de Polución

Un torrente de vicio en sangre
que está elevando la temperatura
y sus cristales no provocan frío,
se están fraguando crisis celestiales.

Cae, cae, no te preocupes, no tengas miedo,
el ser humano no es la polución del universo.

Al principio vendrá el frío, luego te abrazarán,
no conoces sus nombres, no los quieres recordar,
déjate amansar, hay un vórtice secreto en tu pecho
que te permite ser todo cuanto has soñado desde pequeño,
corre y eleva toda la materia de la que estás acompañado.

Y cae, no te olvides de caer, cae, que yo te ayudaré
a recobrar las fuerzas con un poco más de fe.

La lava no puede quemarte, eres inmortal,
no existe en tu abecedario todo lo inmoral,
la lluvia no te moja y anestesiado está el silencio,
corre y salta como un recuerdo que yace a lo lejos.

Cae, cae, no te preocupes, no tengas miedo,
el ser humano no es la polución del universo,
ellos la inventaron, la domesticaron…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

El Secreto de las Almendras y el Ébano

Una millonésima de segundo
y dos caminos se entrelazaron,
una mirada, un sonido, un minueto,
la taza de café en la mano ya humeando.

Borró la vida el empeño de la distancia,
a veces los corazones se abrazan con más fuerza
que todas las ganas sosegadas…

Y vino una estrella recién nacida
a hablarles de las bondades del alma,
del cielo infinito de posibilidades
que el amor abre a los corazones
que aman con el cuidado de antes,
haciéndolo perdurar ahora y más tarde,
con nieve escarlata y el sol del andén
que nunca y jamás querrá apagarse…

Una millonésima de segundo, se cruzan dos miradas,
si no es amor a primera vista, supongo, que es otra cosa,
una millonésima parte del corazón aún no convencida
se pone curiosa al ver que se acerca el alma gemela
y las aves de purpúreas alas adornan el cuento,
no miento, lo he visto y ahora yo sé que lo siento…

Borró la vida los imposibles con un beso,
con secretos de las almedras y del mismísimo ébano…

Y vino un silencio impecable a rozarles la cara,
un frío hermoso a rodearles el corazón y sus ramas,
me puede decir que ese frío es pura pasión, no puedo callarlo,
pero sí tú te acercas a mí, te juro, no me hace falta un milagro…

Te resumo una historia en tus labios de antorcha,
me arodillo ante tú respiración si ella no me abandona,
te regalo mi mejor amuleto si aprendes a guardar secretos
y le gritas al cielo con toda la boca al comernos el cuerpo,
que eliges mis rumbos para la eternidad de tus mejores recuerdos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 03/05/2016

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Ecos Artesanos

Me gusta la elegancia que siempre me ha traído abril,
el encaje en sus ligueros y el sabor de sus besos,
tantas ocasiones para sonreír y aquel concierto.

Me asombra el desafío que supone ser uno mismo,
el canto de los niños, sus benditos suspiros,
las mujeres de mi vida y su cariño,
cada manantial de ecos que me abrazan los latidos.

Soy de la piel del viento, del reto de volcán,
soy de la tarde en que te fuiste, en la que decidí no regresar…

No me apetece dar explicaciones,
si no lo hice en veinticinco años
no hay razón para comenzar,
no merezco el daño, ni alucinaciones,
ya fue bastante del anonimato,
ya no hay razón para permanecer intacto.

Soy de la piel de las que me amaron, del silencio de las que me olvidaron,
soy de las manos de mi madre, su dolor, y de las de mi hijo, su creación.

Soy un pedacito de aquel junio, la fortuna de noviembre,
el dueño de mi perecedero y ambulante diciembre.

Soy de las canciones que perdí, mucho más de las que no olvidé,
soy el repertorio del cuello de mi cama, de mil ecos artesanos,
del suicidio de mi guitarra, esta mañana, de sus tesoros abstractos.

Quiero deshacerme del más incómodo de los pasados
y quedarme con lo bello que viví y saboreé,
restaurarme y dedicarme el mejor de mis sonetos,
auxiliarme cuando no quede nada, al menos, por completo.

Quiero ser rasguño en la coraza libertaria,
un alfil determinante en la jugada…

Porque pienso que hay que sacar la basura acumulada,
no importa la cara que esta tenga o si nos seduce a mansalva.

Soy de la piel de las que me amaron, del silencio de las que me olvidaron,
soy de las manos de mi madre, su dolor, y de las de mi hijo, su estación…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 02/04/2016

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-Te Quiero Con El Cielo-

Me enseñó a no rendirme nunca, tenía colores de estrella en sus ojos de luna, siempre tuvo el abrazo correcto, el beso indicado, el coraje de enredo. Una dosis particular de motivos y todos los sentidos dispuestos a mí. Ella como nadie me hizo sentir único entre todos, entre tantos. Fui su primer, su primer eso.

Nos conocimos una mañana de enero, en ese castillo tan lleno de frío, su tímida mirada de niña indecisa me invitó a acercarme, después de besar su mejilla escribimos una fantasía en el cielo, le dejamos un mensaje a Dios para que de antemano cuidara cada paso venidero, para no enamorarnos tanto. Eramos conscientes de que un día vendría el final, si amarraba su mano a la mía, iban a tener que cortárnoslas desde el brazo, aún recuerdo sus labios temblando en aquel beso que pudo ser, hoy no sé si debió, si me equivoqué al canjear por un abrazo ese beso hermoso que se juraron nuestros labios, en el garaje vacío de su casa inclinada.

Le abrazaba por la cintura, ella recostaba su rostro en mi pecho, no hablamos de amor porque nos pareció innecesario, nos prometimos que no llegaríamos a sentirlo para no salir lastimados y creo que resultó, porque aquel amor inventado, el que siempre quisimos ficticio, es el más oportuno y sincero que puedo recordar, aún siento su suspiro de nena en mi cuello callado y sus promesas de siempre quererme en mi fino pasado…

Pudimos hacer el amor sin problemas esa noche de octubre, ya el ciclo tedioso había acabado, pero fue más bonito el desvelo contemplando la luna, buscando a las estrellas en su territorio nocturno de mares silentes. Me dijo esa noche que iría de viaje pero que me llevaría con ella y en cada lugar que ella estuvo, retrató desde el mejor ángulo posible, la necesidad de mi cercanía que tuvo. Volvió y reencontrarnos fue hermoso, fue eterno. No quisimos soltar ese abrazo hasta que dolieron los hombros y las palabras se agotaron de aprontarse, una tras la otra, como si no hubiésemos podido decirnos -Te quiero con el Cielo- las veces suficientes por las tardes de aquel año, que ella hizo para mí, perfecto.

Hoy la recuerdo, deseo que sea la más feliz, aunque sé que no lo es y recuerdo su color favorito, el nombre que puso al peluche que le regalé, hoy recuerdo su voz al llamarme mi amor, mi cielo, mi hombre imposible. Será una coincidencia que inventada ficticia hoy la recuerde como la más verdadera, será coincidencia un trece de junio, será coincidencia esta sonrisa combinada en tonos de amarillo y azul… Será coincidencia que al vernos de nuevo un abrazo cómplice nos haga recordar en silencio.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/03/2016

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