Por las Calles de un País Desconocido

Tan lento y tan solo caminando
por las calles de un país desconocido,
con el frío adherido a mi piel,
todo se parece a casa pero al revés.

Porque aquí no está el abrazo necesario,
ni las Ladys de la Calle Subsistir,
aquí no se habla con el mismo humor mi abecedario
y las avenidas jamás se van a desvestir.

Es como estar sin querer besar,
como estar sin querer regresar…

Porque aquí no está mi cielo amedrentado,
ni los grises, ni los seres de la tarde al presumir;
no hay amigos y si los hay son capaces del grito armado;
no hay conquistas, ni aventuras, ni ganas de resurgir,
es todo tan frío y endemoniado, tan furtivo, tan anestesiado
y yo sólo soy testigo transparente de sus ganas de morir…

Porque aquí nadie parece tener ganas de reír,
ni se abrazan para acompañarse en las horas de sufrir;
es como estar sin querer ser vida,
como estar sin atreverse a la huida
y yo sólo me limito a no consentir la herida…

Tan lento y tan solo caminando
por las calles de un país descontrolado,
tan lento y tan solo el verso de hermano
taciturno y muerto en vida cual espanto.

Y yo sólo me limito a lamentarlo.

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 5 de marzo de 2,017

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Hombre de Hielo

PUBLISHED ON 30 agosto, 2016

Tengo una historia hermosa
por cada una de las veces
que te hice el amor,
ya te conté de crepúsculos,
de las espinas más bellas,
nostalgias de aguardiente
y deseos de princesas.

Pero esa última vez,
me ha dejado despierto
esperando a que vuelvas,
no ocurre y se quiebra mi fe,
el frío se hace parte de mis piernas,
avanza seguro de hundir en mi centro
sus agujas punzantes de gélido invierno.

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver.

Hombre de hielo que se pierde
en la lejanía del tiempo, de tu octubre,
con los cordones del corazón desatados,
esperándote, llorándote en copos de nieve
que van hacia el suelo evitando el ayer.

Hombre de hielo con tanto dolor
en la superficie herida de cada hueso,
contorno de sangre ya seca,
purpúreas condenas que saben a estar
a las afueras de tu ciudad sin poderte tocar…

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver…

 

Origen: Hombre de Hielo

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de agosto de 2,016



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gracias.



Día de Bien

Sin plan y sin cura
se forja la compostura,
es como renacer en un veintinueve
de febrero, a las diez, en el mismo lugar de siempre.

Así  el silencio y la voz,
así quedarte o decirles que no;
porque amainar tormentas
no es suficiente para las ideas,
ni necesario apagar cada vela,
cada mes, en honor a la misma estrella.

Trayecto de seres para no enloquecer,
trayecto de enceres para comprender
que estamos solos pero, en verdad,
un diciembre vendrá alguien a reconstruir,
a traer claridad, paz y sinceridad
a esa forma tan tuya de no quererlo admitir.

Sin plan y sin cura
se delira mejor,
ya no espera la duda
mesa para dos;
porque así se forja el camino,
el encierro y, también, la liberación,
somos todos cometas errantes
pero al vernos a los ojos sabemos que algo ha cambiado
y ya no somos los mismos de antes.

Trayecto de besos que adornan la piel,
amor y osadía capaces de hacer,
de un día sombrío, un día de bien…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de febrero de 2,017

Otro Catorce de Febrero

Las horas aumentan su peso
un poco más en soledad,
los recuerdos confabulan descontentos
un deseo para volver a comenzar
y la ciudad se burla con ojos de acero,
no calla el grito de su andar
ni en respeto al duelo que ahora toca soportar.

Y en soledad un catorce de febrero,
el segundo en la lista desde hace tanto tiempo;
y en soledad un día duro como el cuerpo
de cada uno de los vidrios que ahora nos rasgan los cielos.

Habrá sido esa morena de alma inquieta,
o la rubia que tanto pronunció sus glorias;
era aquella joven modelo de televisión
o la pequeña astronauta de buen corazón;
cuál de ellas no debí dejar marchar,
cuál de ellas, aquí, debiera estar.

Las canciones aumentan su ruido
mucho más en calamidad,
los sueños se amotinan cabizbajos
al centro de mi cama solitaria
y las sábanas se acurrucan al centro,
de mi pecho, por si logran abrigarme el corazón.

Y en soledad otro catorce de febrero,
otro dos, otro veintiocho, todo un mes
y otro mes, y otro, cada vez…

Habrá sido ese amor de la secundaria
o la idealización con la que una vez cené;
era la despistada y ardiente chica de crepé
o la artista con piel de hermosas obsidianas;
cuál de ellas no debí soltar,
cuál de ellas aún me extrañará…

Tantos nombres aumentan su distancia
mucho más en soledad,
tantos besos se desmaquillan de historias,
mucho más, al no poder despertar.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de febrero de 2,017

En la Simple Necesidad de un Beso

En la simple necesidad de un beso
una boca, en soledad, deletrea el deseo
de la compañía que súbitamente escasea,
así como la calma y el abrazo de epopeya;
soledad es el verso que se redacta
cuando tantas palabras, que no escapan,
se acumulan dentro como se acumula la sangre
dispuesta a desparramarse sobre los nudillos del desgaste.

En la simple necesidad de un beso,
de uno de sus besos, es tristeza el dilema de la tarde
porque duele la soledad pero más duele el frío
que va dañando, poco a poco, la herida que graba en carne
esa intranquila y transfigurada manera de extrañarle.

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Ciudad de Guatemala 7 de febrero de 2,017

La Herida que Siempre es Mortal

Te vi en televisión,
suerte de vestido y de algodón;
lucías tan contenta
después de la tormenta,
de los besos que olvidados
corrieron agonizando
a los brazos de la cansada
costumbre, tuya, de dudar.

Y entre los adornos que en tu vida
decidiste colocar, vi una lágrima perdida
que no sé si era de verdad;
pero infamia, en el camino,
que elegiste como al vino
que esa noche probarías
junto a quien te quiso desposar.

Apagué toda señal posible,
te juro que no quise saber más,
me ganaba lo invencible
y la herida que siempre es mortal;
hay amores que no mueren
cuando llega su final,
hay amores que te persiguen
hasta ese día en el que no se pueden soportar.

Llorando con el alma intranquila,
recordaba todas aquellas vidas
que a mi lado, tú, juraste querer vivir
y ahora muerdes mi desesperada flor de abril;
creo que jamás llegaré a comprender tu actuar,
tampoco llegaré a comprenderme al extrañar…

Me contaron que al verte atrapada decidiste no escapar,
pero que aún preguntas por mí y me buscas con la mirada en la ciudad;
hay amores que no mueren cuando llega su final,
hay dolores persistentes que uno, siempre, muerde al despertar…

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Ciudad de Guatemala 6 de febrero de 2,017

Piel Reversible

La piel reversible que le cubre
se parece a un beso que de niño
le quiso dar su padre ausente;
su insufrible corazón ardiente
se parece a una canción para el frío
que despacio le cantó su madre.

Lleva heridas invisibles
que jamás podrán cicatrizar,
tanta guerra insostenible
contra un batallón que empieza a avanzar;
tantas calles indomables
de la perdición cercana a la capacidad
de arrancar el alma y combustible
a una vida que, sin sangre, se vuelve a desangrar.

Si alguna vez las calles contaran su historia
seguramente afirmarían sus romances con personas
que nunca cedieron el amor que él tanto ha de buscar;
si alguna vez los cuartos de hotel, el humo de tantas bocas
o la atrevida hazaña de no suicidarse, como el mundo esperaba,
seguramente llorarían las espaldas de mujeres cadenciosas
que sostuvieron, con ternura, su brutal e infeliz caída.

La piel reversible de sus besos
se parece al rocío de su perdición,
el manto frío de su sangre
se parece al arma en manos de la tarde
que le apunta sin complejos, responsables,
esta vez no dudará en dispararle.

Lleva heridas invisibles
que jamás podrán cicatrizar;
un puñado de amigos tristes
y un concierto de amapolas a olvidar…

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Ciudad de Guatemala 5 de febrero de 2,017

De Aquella Vez

De aquella vez recuerdo cada detalle,
de cada detalle recuerdo sus calles,
de las calles tu mano en la mía,
de mi mano tu hermosa alegría
y de tu hermosa alegría aquel beso que merecías.

Dulce era la vida cuando el amor nos juraba
que nuestras fronteras nadie las invadiría,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz.

De aquella vez recuerdo cada camanance,
de cada camanance los dos que hay en tu espalda,
de tu espalda recuerdo la forma en que la recorría
y de la forma en que la recorría que alguna vez fuiste toda mía…

Dulce era la vida cuando el amor abrigaba
las promesas de ternura que siempre me hacías,
esas maneras tan tuyas de prometer el mar azul,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz….

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Ciudad de Guatemala 29 de enero de 2,017

Toda Velocidad

Veo las galaxias infinitas por las ventanas del automóvil,
viajando a toda velocidad, empieza pronto otro marzo en abril
que ya enero ha preparado con cautela el escenario para sobrevivir.

Aún no vienes y mi taquicardia es plural,
como la marea que arrecia sin dudar,
cuando tú estás aquí y me haces sentir
que el universo no tiene principio ni fin,
que la vida me abraza con su voz al dormir.

Y te espero con impaciencia de amante
escondido en el paraíso que inventé para ti;
te necesito con paciencia de quien recibe
en casa el milagro de volver a existir.

Así que cuando vengas llenaré
mis labios con tus besos y porqués,
te haré tan feliz como pueda hacerte
y te invitaré a quedarte por el tiempo que nos reste.

Vino y besos sin precipitar,
amor y sexo para respirar,
noches ciegas de hermosa dualidad,
si es que juntos nos olvidamos de la eternidad
que no advierte su clandestina soledad…

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Ciudad de Guatemala 20 de enero de 2,017

El Club de Amigos sin Duelo

Después de tanta dicha,
la vida se convirtió en un callejón
oscuro y solitario que ardía
como una herida expuesta al horror.

Ahora se instaura la revelación
del club de amigos sin duelo,
a nadie le lloran y nadie llora por ellos…

Y así van figurando en su amaño las sonrisas,
la diosa preciosa del bar con el As de corazones bajo la falda;
rezar es una hermosa forma de reconocer
que desde el primer suspiro todo esto empezó a arder;
hoy reinarás en un escenario vacío de amigos,
mañana estarás al frente de miles que nunca recordarás,
dime si ves una salida de este manicomio que empieza a asustar…

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Ciudad de Guatemala 13 de diciembre de 2,016

En Cada Letra

No sé cómo decirte o cómo explicarte
que mis neuronas siempre irán a mil,
que sí te extraño, aunque no tanto.

—Si tan sólo estuvieras aquí.

Porque el deseo no es suficiente
cuando me aprieta este diciembre,
de incertidumbres sin mansedumbre
y tantas cosas que intento no sentir.

— Eso lo sabrás de mí.

Aún me sigue en pasos cercanos mi mala suerte
y todo este dolor, de cofradías secretas para un sol,
el miedo intenso que se resume en toda muerte
o en la caída jamás a tiempo de un nuevo corazón.

— Espera un poco por favor.

Sueña despierta con toda indiferencia, con la tristeza,
y cada marca que el hielo ciñe en arterias;
así se siente cada diciembre que me destroza
y que, aunque afinado en Sol Mayor, aún me hiere en cada letra.

— Porque este diciembre ambulante aún es, en mi camino, la misma piedra…

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Ciudad de Guatemala 1 de diciembre de 2,016

Borrasca para un Cuerpo Frío

Un hombre solo recorre tu ciudad,
invita al frío a habitarle la piel,
este diciembre descorazonado
no es el mismo de aquellos años…

Y le acompañan sombras de muerte,
relativas sombras que oscurecen
un trago amargo que ahora devuelve
aquel recuerdo, de los dos silentes,
ante un beso que en sus labios nunca duerme…

Va entonando notas tan tristes,
como la luna entre gélidos adagios,
llueve la noche y escurridiza
ya no regala pétalos de fresca vida,
es, sin embargo, un buen momento
para sentir que vuelves a habitar su canto.

Y llorará, y no en tu nombre,
pero sí que lo hará en el nombre de otro nombre
que pudo ser, pudo durar, pudo encontrar
entre borrascas un lugar seguro
para amar, para endulzar un tenue grito
que desde siempre quiso jurar él mismo.

No habrá final, morirá, renacerá
y siempre serás tú la rosa de su olvido,
que no olvidó y que encontró
aún no marchita en su cuerpo frío…

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Ciudad de Guatemala 10 de noviembre de 2,016

Polvo De Diamante Para Dos

Aquella vez cristales de hielo se precipitaban sobre la piel debilitada de la ciudad, la caminata vespertina esa vez no iba a curar las heridas, el dolor, ni tan amargo sabor. La despedida se nos aproximó de tal manera que no tuvimos tiempo a reaccionar, ni a encontrarle una respuesta, al menos superficial, a todas aquellas preguntas que todavía flotaban como pequeños fantasmas observándonos.

El ingrediente primero podía sentirse, más que sobre la piel, en el centro del alma que adolorido sollozaba. La temperatura de la frialdad ante la ausencia de caricias y del calor de tu cuerpo se había implantado en el centro de mí y de cada uno de los habitantes de los universos que juntos descubrimos. Nuestra canción nunca volvería a devorar de la misma manera dos corazones, como el tuyo y el mío, como el mío y el tuyo, como el nuestro que era uno solo en cada ciudad que juntos conocimos. El frío intenso rodeaba a cada uno de los besos que nos dimos, mismos que agonizaban con tierna desolación, dejando a la respiración descansar de vida.

El ingrediente segundo se presentó borrando nubes y estrellas de los cielos, desdibujando las sonrisas que liberamos al viento cada día de nuestro idilio, no esperaba menos porque siempre supe que las catástrofes existen para desvanecer todo a su paso y tener que estar sin ti es la catástrofe más grande a la que tuve que acudir. Traté de elevar remanentes de tus miradas y de tus besos para que nuevamente existiera la posibilidad de un paraíso lleno de esperanza, pero fue inútil, no lo conseguí y a medida que los minutos transcurrían se iba agrandando el tiempo de ausencia, de vuelos comerciales y de aves, por el celeste brillante y el blanco pragmático del cierzo bajo el que nuestro amor fue parte de él… No te asustes y no hagas tanto caso, es sólo que sin ti, los cielos se han despejado de una forma tan preocupante. Si a ello sumamos el frío insoportable, sabrás que no es tan bueno respirar, no lejos de ti.

El  ingrediente tercero apareció por ocho quintos de siete lágrimas que derramé sobre una fotografía, en la que te volví a encontrar, se escondieron tan precipitadamente en ella con la intención de volver a tocarte la piel, pero fue imposible y la humedad se ha quedado a vivir en mi hogar, que siempre será tuyo, que nunca podrás olvidar. Y aunque por las noches los muebles sigan crujiendo, jamás pensaré que es a causa de entes del más allá porque no existe, para mí el más allá es donde te encuentres, ese lugar secreto a donde el invierno te llevó, para extrañarme tanto como ahora te extraño yo.

Polvo de diamante cuando los amantes, se alejan de tan hermosa ciudad, del universo del que fueron más que una parte y se aproximan a la espiral de seguirse amando sin aceptarlo y sin poderlo evitar…

Y así los gritos, toda la desesperación, el vino agredido, la triste canción, tanto silencio en poemas desnudos, muertes fugaces de cuartos hundidos; ya sin tu cuerpo, sin labios de amor, ya sin el viento, sin tu hermoso candor sólo me queda una vida ojerosa, un mal milagro que no se cumplirá, tantas preguntas sin verdades a medias y polvo de diamante esparcido en mis llagas, y la inmarcesible noción de no poder morir en paz…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,016

Esa Milésima Parte de Un Suspiro

La soledad, va acumulándose sobre mi cuerpo
como un instante desierto que me hiere mucho más,
esta prisión es un nido insolente de momentos
que en realidad me hacen sentir tan lejos de mi hogar.

Al final lo he comprendido, eras tú quien siempre debió estar,
es una pena pensar que no te pudiste quedar, que lejos estás,
que no me pude quedar, porque quisiera estar contigo, con nadie más,
cambiaría esta noche de cine idiota por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de observar.

Será que en tu nuevo país escriben versos como los que hicimos,
será que tienen la costumbre que inventamos de besarnos distinto,
será que aún te llueve el agua de mi cielo, será que aún me sabe
a tu sexo la aurora, desde que no estás me separan las ansias
de aquel que yo fui cuando estaba, plácidamente, descansando en tus playas.

Es mi prisión, hoy por hoy, la vida misma no una parte de ella,
es mi esperanza pensar que algún día volverás a salvarnos
y al fin juntos escapar en un vuelo a cometa, como prometías
las tardes de aquel tan hermoso septiembre en el que no llovía.

Será que aún puedo llamar a esta mi ciudad y amarla
sin la estela de incienso que tú le obsequiabas,
será que aún es posible seguir escribiendo
si eran tus ojos bonitos los que daban la luz a este sueño.

Cambiaría esta noche de frío, insabora, por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de cuidar.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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El Cenit de un Momento

Se ha sumergido en sus palabras,
en las frases de amor que ella le dijo,
las mentiras lastimaron su coraza
y aunque no quiera aceptarlo está herido.

La ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en barco
y con el manto de lluvia sobre sus calles
se comienza a deshacer…

La ciudad es un guión sin esperanza
que no va a trascender en sus mudanzas
y aunque siempre le prometieron la piedad del cielo,
hoy ya no queda nadie y el silencio bebe de sus miedos.

Y avanza como muerto en vida
esperando que aparezca una avenida,
o algún ciclo de fortuna y esperanza
que le muestre el camino para volver a casa.

Todo era tan hermoso hace ocho años,
incluso hace diez cuando la mariposa negra
trajo un mensaje de total desesperanza,
porque todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

Pero su ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en aeroplano,
sin las alas que una vez le alzaron, no podrá volar,
si intenta la caída libre dónde quedará su piel
y el secreto precioso que nunca dejó ver.

Todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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