Invisible a las Conciencias

Por las infinitas calles
del peligro y la ovación,
en la misma ciudad que desfilé,
que interpreté de corazón;
fui más poema que poeta
y literato que estafeta,
por las calles aprendí a recitar.

Fui del viento y no de la personas,
de mis pasos y no de las antorchas;
fui del vino y no de la amistad,
de historias ocultas y no de familia,
sin miedo ni remordiendo ante la soledad…

De caricias pasajeras
y contratos sin firmar,
de compromisos no cumplidos,
de los labios menos reconocidos;
otro verso y algún estribillo,
siete años preguntando cuándo acabarán;
porque si una vez yo tuve la razón
seguramente estuve equivocado
y ahora mismo no me asusta la reciprocidad.

Por las infinitas calles
invisible a las conciencias,
dueño eterno del peligro,
de los menesteres de la ciencia;
amo de otro frío sortilegio,
imprevisto de una antigua guerra,
ignorando mis caprichos de marea.

Escribir me salva
de ti y de los tuyos,
escribir me mata
con un cuerpo claroscuro;
yo no existo todavía
pero se aproxima mi poesía…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 4 de junio de 2,017

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