Cincuenta besos, dos amantes y una misma soledad.

Sólo tú conoces mis puntos cardinales
cuando estoy a la orilla del desastre
y no te inmutas, no hay regaño que venga de ti,
sólo ese abrazo de eterno junio que guardo conmigo…

Ven y sálvame, de la melancolía que compré,
ven y sálvame, de ella, de mi familia, del dolor,
sólo tú me supiste comprender, sólo tú me conoces bien,
cabello de cerezas, brillas, vienes, vas, ¿Por qué no te puedes quedar?.

Es hora de admitir, que aunque no nos llegamos a amar,
cualquiera envidiaría nuestros besos en aquel hostal
de setenta y cinco, cama doble y terraza para soñar,
de cincuenta besos, dos amantes y una misma soledad.

Mis puertas están abiertas, todas ellas, por si quieres regresar,
por si pasan tus elegantes guantes, de forma bella, a saludar,
mis ventanas, sabes a perfección de qué manera hacerlas estallar,
entra dispuesta, toma mi mano, llévate lo que siempre tuyo fue,
mi corazón aprendió a latir aún en tu ausencia, confía, sobreviví.

Préstame de nuevo tus nudillos para dibujarles flores de lis,
que me cubran los lirios de tus candentes movimientos,
que una alfombra de lluvia, de vista al lago, te haga comprender,
que si no se nos juntan los labios, en este preciso instante, me moriré…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 03/03/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Elegir(te)
Al pan, pan y albino vino
La Blanca más Morena que Besé
Yo Escribo Para Usted

 

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2 thoughts on “Cincuenta besos, dos amantes y una misma soledad.

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