Sigues siendo mi faro,
aunque me falte tu abrazo;
sigues siendo esa luz en mis sueños
que con una señal es capaz de alejarme del miedo…
Sigues siendo mi faro,
aunque me falten tus manos;
sigues siendo el azul de ese cielo
en el que sé que me estarás esperando.
Tú no dejes de brillar con tu dulce fuego
porque te sigo aunque sea de lejos;
tú no dejes de venir, cuanto te quiero,
porque en mi mente siempre habrá sitio,
para ti, como lo hay en mis silencios…
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Ciudad de Guatemala 16 de marzo de 2,019

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