Soy un fiel creyente del eterno retorno, como algo puro capaz de devolvernos al principio para reescribir los pasajes más desafortunados de nuestro pasado y obtener mejores satisfacciones al respecto. O simplemente como la esperanza necesaria de que los errores no son definitivos porque siempre se pueden evitar. Cito a Vicente Gallego que, en el prólogo del poemario Microdosis de Enrique Bunbury, con gran acierto comenta “no existen los errores, todos los errores son faltas de amor”.
Y este para mí es un nuevo y gran principio, Messieral más allá de un personaje o de un antifaz desde el que cómodamente expresar el arte que llevo dentro, se ha convertido en mi estilo y gana de transitar por esta vida maravillosa. Me siento muy orgulloso de lo logrado hasta ahora aunque no satisfecho; di, durante muchas ocasiones, demasiado espacio a situaciones externas al ámbito artístico que influyeron todas y cada una de las pausas que he tenido que tomarme, no he tenido la constancia que tanto necesito para llevar una idea a convertirse en algo extraordinario.
Muchas gracias a quienes pese a mis pausas y temporales abandonos permanecen aquí conmigo, ustedes han mantenido vivo este sitio y para ustedes he estado preparando este regreso. Tengo en mente muchísimas cosas que en los días posteriores estaré desvelando.
Quienes me siguen desde hace mucho tiempo saben que la música y la poesía son parte fundamental en lo que hago, pero que además tengo otros proyectos detenidos desde hace algunos años como mi podcast y las reediciones de mis libros; y esta es la gran oportunidad que tengo para retomarlo todo.
Hoy se conmemoran ocho años de messieral.com, ocho años que son un comienzo, un recomenzar y quizás la concretización de un sueño que, como todo, comenzó siendo algo muy pequeño. He estado trabajando en un nuevo concepto, en una nueva imagen para Messieral y espero que sea de su agrado. He escrito demasiado en este lapso de tiempo en el que estuve ausente y, desde luego, todo lo que considere oportuno de mostrar será publicado.
Gracias por estar, esto apenas comienza.
— Messieral
2 de febrero de 2,024.



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