Recuerda mi nombre,
saboréalo como un grito ahogado,
cada vez que estés a punto de hacerte daño.
Olvida incluso por qué lo consideraste,
y siente mi abrazo rodeando tu cuerpo,
diciéndote que no está bien lo que haces,
que vales para mucho más, que es hora de intentarlo.
Recuerda mi nombre,
saboréalo como un buen presagio,
cada vez que estés a punto de hacerme daño.
Si te hieres, sangro,
si tú sangras, me duele;
si te hieres, sangro,
si tú sangras, fallé…
—Messieral
MercyVille Crest, 11 de diciembre de 2,024
Anuncios

Deja un comentario