Comienza la escarcha
a llenarme el cuerpo
de la más fría nostalgia,
del más imperdonable de los inviernos.
Es una herida siempre abierta
que ahora comienza en el frío retorno;
una alameda de rotundas alimañas
que avanzan sobre mi herido alimento.
Y eres cada día mucho más fría,
tanto que el dolor que aún soporto
se adhiere a mi breve alma inactiva,
mientras canto, mientras lloro…
Comienza la escarcha
a llenar mi cabello
de la más cruenta batalla
con que hieres mis nuevos comienzos…
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Ciudad de Guatemala 5 de marzo de 2,019

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