Prólogo
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En el equinoccio de primavera del año dos mil dieciséis, no supe si debía echarlo todo por la borda o reconstruirlo, y en lugar de esas opciones me puse a escribir.
En el equinoccio de primavera del año dos mil dieciséis, no supe si debía echarlo todo por la borda o reconstruirlo, y en lugar de esas opciones me puse a escribir.