Me atrapa cada escena
de mi infancia imposible,
en la que la máxima alegría
y el peor de los desbordes
en mi alma se tejían.
Me atrapa cada idea
de mi infancia insostenible,
los sueños que en el día
perdía por las noches,
como quien de respirar se olvida.
Nunca fui lo que quería
mi familia, ni mi ser,
el amor más grande sin jerarquía
no denota las carencias de la piel.
Y el aullido de todo esfuerzo físico
capaz de hacerme olvidar la pena,
que mordía ferozmente mis latidos,
me ayudaba a escapar como una luz devota
que devora toda posibilidad de instinto.
Me atrapa cada escena
de mi infancia indescriptible,
en la que la máxima alegría
y el peor de los soportes
en mi alma se rompían.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de noviembre de 2,018


Deja un comentario