El cielo ya no estallará
las manos ya no se incendian,
el color de la ingenuidad
volverá a resurgir sin final;
creo que estamos cansados
de siempre lo mismo,
cansados de siempre igual.
No me arrepiento de alejar mi camino
de tus pasos seguros de continuar;
quiero que sepas que aunque no siga contigo
encontrarás lo que buscas en otro lugar.
El cielo ya no llorará
las manos ya no se incendian,
el color de la soledad
volverá a resurgir y esta vez será en paz.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de noviembre de 2,018


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