Esta explosión constante
que le ocurre a mis sentidos,
estas ganas de no aburrirme
y, a la vez, de tantos subterfugios.
No me digas que no les comprendes,
es demasiado lógico saberlo;
no te ha herido la vida y la muerte,
como a mí, con su verso siniestro.
Y no siento más culpa insolente
porque no ha estado a mi altura el terror
que resguarda a mi norte inconsciente
bajo la tortura del tic tac de un reloj…
Así que abro mi pecho y mi sangre
para que dentro puedas ver la sombra del dolor,
cual ciudad derruida e insignificante
así queda el mismo universo en mi interior…
No me digas que no lo comprendes,
es demasiado lógico saberlo;
no te ha herido la vida y diciembre
como a mí con su aroma perverso.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019


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