Cuando Solíamos Jugar


Se desnudaba tu amiga para mí, cada vez que me veía, su danza era un precipicio al que no me quise asomar.

Te desnudaba sin prisa, otro nombre yo solía pronunciar, jugábamos a la escondida y yo te tenía que encontrar.

Tantas veces te encontré oculta en la piel de otra malicia, tantas veces mi fantasía era dejar de imaginarte como a alguien más.

Y en los miradores vimos las mentiras de la humanidad, me quedé a recorrerte, me quedé con verdad; te hice mía y más que mía nuestra, cuando solíamos jugar.

—M.


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