Arde el bosque, se elevan en ascuas las posibilidades, el milagro o la desgracia, la desgracia o el milagro; todo es parte del momento, todo es parte de este acto. Nuestros nombres se entrelazan como reconociéndose, acompañándose en recorrido e itinerario.
— Messieral.
29 de febrero de 2,024.


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