Tiene los recuerdos algo equivocados,
evoca los males futuros como si fuesen pasados;
esa noche la vi arder, olvidarse de todo cansancio,
del compromiso adquirido, del horror disfrazado.
Y ahora cree que es suficiente esconder su cansancio,
sonreírle al parecido que tiene con lo torpemente ordinario.
Y ahora siente que es suficiente obviar que es mundo prestado,
insistirle a su corazón que menos es más-que-necesario…
Tiene los recuerdos algo enajenados,
evoca los males futuros como si fuesen pasados;
esa noche la vi querer, alejarse sobre mi escenario
del compromiso mendigo, del peor-es-nada, desgano.
— Messieral.
24 de febrero de 2,024.

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