Cada poema que escribo es un beso perdido, un orgasmo vacío y una charla que no he compartido. Aún así, merece la absoluta pena esta dulce condena que se aferra a mis sentidos.

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Ciudad de Guatemala 3 de octubre de 2,018

2 respuestas a «Dulce Condena»

    1. Muchas gracias. Saludos!

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