Al dolor, desprotegidos;
suelo pensar en las horas
en las que no quedan testigos
pero sí el cielo de tu aroma.
Al dolor, inadvertidos;
suelo olvidar las cosas
que nadie entiende al principio
pero sí el que las nota.
Al dolor, introvertidos;
suelo recordar las rosas
que te regalaba los domingos
pero que, al final, siempre fallecían.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de noviembre de 2,018


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