El aburrimiento
siempre fue sinónimo
de peligro entre nosotros.
Se nos ocurrían tantas cosas,
tantas madrugadas, tantas glorias
como a dos niños traviesos sin escoltas.
Y ahora que tan lejos nos ataca
nuestro enemigo común a estas horas,
no podríamos prometer con mal de historia
que no nos encontraremos en otras prosas.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de diciembre de 2,018


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