Comienzan los cambios abruptos, necesarios, pero alarmantes. Intento desentrañar su significado, deseando que en medio de esta reestructuración la vida nos permita aprender y resistir. Hemos atravesado tantas cosas, demasiados momentos de incertidumbre y ahora, más que nunca, se necesita un respiro, una luz. Esa chispa que lentamente se expande por la piel, capaz de fundirse con lo inexplicable, con lo trascendental.
Muchas cosas están cambiando, muchas cosas quedan atrás y cada vez más atrás, es lejano el año más feliz de mi vida; ocurrió hace tanto tiempo o aún no llega. Me he enfrentado a los conflictos más complejos y aunque también los ciclos terminan, tengo mucha fe en los venideros.
Todo se siente distinto y nada es igual, te sigo llevando en mi pensamiento “tras de un tiempo viene otro” decías con toda sabiduría. Hoy no temo a lo que pueda llegar. Todo tiene solución, todo acaba siendo parte de un inmenso plan que prediseñamos tiempo atrás, hace tantos principios y finales consecutivos, con absoluta libertad.
—Messieral
MercyVille Crest, 9 de octubre de 2,024
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