Lírica
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No le llamaba por su nombre, porque su nombre no resplandecía tanto como su elegante porte. No le quería por su nombre, siempre le quise para que el desamor ya no me estorbe. Parecía celestial, antropológicamente sideral; una ninfa en absoluto, un regalo terrenal que siempre resplandeció más allá de lo profundo. Parecía manantial, anatómicamente…
