Me Ocurrió Hace Un Año…

A esta misma hora en la que comienzo a redactar esta entrada (4:15am en mi ciudad) hace un año me encontraba sentado en la cama de un hotel, en la capital de un país que no es el mío, esperando a que dieran las cinco menos cuarto de la mañana para comenzar toda una travesía y poder así volver a mi país, a mi hogar, de vuelta a poder abrazar a mi hijo. Por una cuestión de varios infortunios un día anterior no me fue posible viajar, aunque lo que más deseaba era salir de aquel país y no volver nunca más. Me alejé 50 días de mi hijo y me lo reproché por mucho tiempo, me arrepentí con todas mis fuerzas. Incluso ahora que lo escribo se me quiebran las letras, y la voz, porque repito en voz alta lo que voy escribiendo.

En aquel viaje aprendí que, algunas veces, ir tras uno o varios sueños nos puede acabar complicando la vida, sin embargo no pretendo hacer de esta una historia triste o llena de resentimiento. Al contrario, después de todo he comprendido que  guardar rencor es estúpido, que luego de perder el tiempo que debimos compartir con nuestras familias, que debimos invertir en construir sueños realmente importantes y duraderos, lo peor que podemos hacer es seguirlo perdiendo en reproches absurdos y rencores intratables.

Todos tenemos una historia triste que contar, pero yo considero que valdrá mucho más aquella historia feliz que construyamos luego de haberlo perdido todo, si ese fuese el caso, como el mío; en realidad siempre nos quedará una reserva de fortaleza que desconocemos para continuar y es posible que a veces tome mucho tiempo poder encarar los problemas con el ánimo suficiente como para dejarlos atrás, pero sin duda merece totalmente la pena.

Afortunadamente por la tarde pude volver a mi país, un día como hoy, un ocho de diciembre, pude volver a abrazar a mi hijo que cuando me vio entrar por la puerta tuvo un pequeño instante de shock y luego se arrojó a mis brazos para perdonarme, de cierta forma, por la estupidez que cometí al alejarme.

Este año aunque he seguido pagando la factura o las facturas de mis errores del año anterior, no me he separado de mi hijo ni un sólo día, está mucho más unido a mí, me siento en paz porque no he vuelto a fallarle, tenemos una profunda complicidad en muchas cosas y me he prometido jamás volver a alejarme de él bajo ninguna circunstancia.

La vida es un regalo en el que tenemos que tomar decisiones constantemente, a diario, y tenemos que pensar las cosas con calma, está bien asumir retos pero si algo tengo claro es que el tiempo con las personas que más amamos no es negociable, no debe serlo nunca.

Quise contarles lo que me ocurrió el año anterior porque sé que todos tenemos errores de los que arrepentirnos, tarde o temprano, sin embargo estoy seguro de que si hacemos un uso adecuado de esa fuerza interna misteriosa que hay dentro nuestro, podemos salir adelante, reparar el daño hecho y más allá de eso construir una nueva historia, una nueva escena.

A todos y cada uno de ustedes desde ya les deseo que el resto de este mes y todo el próximo año, que está cada vez más cerca, sea extraordinario, que disfruten de la manera que crean prudente con sus seres amados e incluso con ustedes mismos. Que sorprendan al mundo haciendo cosas que parecieran imposibles de realizar, como el acto circense de un trapecista con los ojos vendados y sin red; no importa si eso es perdonar, disculparse, llamar, escribir, abrazar, acercarse, hablar, reinventar, reivindicarse, soltar el pasado o comenzar a decir la verdad, volver a ser íntegros como cuando niños o cualquiera de aquellas cosas que no te has permitido alcanzar e incluso superar por miedo…

Como versos obsoletos arrojados hacia el mar, tarde o temprano el pasado;
como versos honestos y necesarios al lienzo, este presente que es un regalo…

—Porque te juro que vivir siempre será
mucho más
que sólo latir y respirar. 

Para concluir esta entrada, te agradezco por leerme, te invito a ser feliz a liberarte de todo lo que te sujeta. Y te aclaro que estoy terminando esta publicación a las 4:45am, unos detalles más y la publico, afortunadamente este año estoy en casa, no tengo que salir a aventurarme para volver. (Lo de la hora lo aclaro para que puedas comparar la hora con tu zona horaria, nada más)

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de diciembre de 2,016
Para cumplir con lo dicho esta entrada está siendo publicada
a las 5:05 am, hora de mi ciudad.

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9 thoughts on “Me Ocurrió Hace Un Año…

  1. Precioso mensaje lanzado al mundo! Yo también he aprendido a tener claras cuáles son mis prioridades. Y, por supuesto, la familia es y debería ser siempre lo primero. Muchas gracias por compartir tu experiencia y disfruta de tu hijo como si no hubiese mañana. Mis mejores deseos para ti y tu familia. Besos 😘😘😘

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